martes, 12 de enero de 2016

Elementos perdidos en el género RPG: El cambiaformas

Hay decenas de elementos que existían en los RPGs de tablero que se han adaptado bastante bien en su salto a los videojuegos, pero otros se han simplificado o incluso eliminado con el paso de los años, dado que en el origen la técnica no permitía ejecutarlos correctamente y, cuando sí era posible, no había la suficiente tradición en el género para tenerlo en cuenta.

Lo curioso es que cuando tenemos tantos títulos que apuestan por un sistema de clases, haya una en particular que prácticamente nunca aparece por la particularidad de sus características: El Cambiaformas.

Esta clase o particularidad de clase (Normalmente está asociada con los druidas) tiene multitud de referencias en todo tipo de culturas, donde la capacidad de un humano (O dios) en transformarse en algún animal o incluso de animales y monstruos para transformarse en humanos, es parte esencial del imaginario colectivo. Esto, adaptado a los RPGs, implica contar con un personaje que puede alterar su forma y adquirir diferentes habilidades especiales asociadas a la forma que ha tomado: La fuerza y resistencia de un oso, la fiereza y agilidad de un lobo o una pantera, las capacidades de escape y observación de un pájaro... El principal problema de todo esto es que implicaba crear un nuevo set de habilidades y características para cada una de las formas, explicando sus límites y sus cualidades para el combate o cualquier tipo de situación, lo cual hizo que incluso en D&D se adaptase oficialmente bastante tarde: Hasta la expansión 3.5 no aparecían bien descrita en el libro de reglas, lo cual nos sitúa en el año 2000. Hasta entonces, lo más parecido era la existencia de unos seres también situados en muchos cuentos y teorías: Los Doppelgänger, seres fantasmagóricos que podían convertirse en el doble de cualquier humano, con el objetivo de eliminarlo y tomar su puesto sin que nadie sospeche nada.

Estos seres sí existían desde "el principio de los tiempos" del género de rol y, sin embargo, tampoco han sido demasiado comunes en los videojuegos. Ya les dedicaremos una entrada más adelante...
Sin duda, los mayores ejemplos del Cambiaformas en los videojuegos los podemos encontrar en dos arquetipos bastante más conocidos y comunes en la mitología actual: Los Hombres Lobo y los Vampiros.

En el caso de los primeros, son claramente Cambiaformas aunque con un aspecto muy determinado (Un lobo humanoide), unas condiciones específicas para su transformación (Normalmente, la Luna llena) y, si nos atenemos a la mitología, una debilidad muy concreta: La Plata. Hay varios títulos del género RPG que han mostrado esta clase, si bien casi ninguno ha mantenido todos sus condicionantes.

Estos Hombres/Mujeres-Lobo, sobre todo en JRPGs, han aparecido normalmente como seres especialmente fuertes, algo alejados de la sociedad y, ¿por qué no? A veces hasta con mezcla de animales que no tiene por qué estar atada al mítico depredador: En Breath of Fire (Donde normalmente existen razas antropomórficas) podemos encontrar un "Hombre-Tigre" como personaje controlable, en la serie Fire Emblem existe la tribu de los Laguz, que pueden transformarse en diferentes animales (O una mezcla entre humano y animal), con ejemplos como Palne en Fire Emblem Awakening siendo una Mujer-Conejo-Lobo... Es decir, son poco más que humanoides y el concepto de "cambio" no es demasiado importante, en algunos casos, directamente, son así.

Aunque hombres lobo, como tal, están representados en bastante mejor en títulos como Ogre Battle, donde debes atacar un castillo de día para aprovecharte de que así te enfrentas a "simples humanos" y no a terribles hombres-lobo. Tenemos a Bob, de Suikoden II, que usa la runa del Colmillo Rabioso para ocultar su aspecto de licántropo. En la serie Shining de Sega tenemos a personajes como Zylo o Duga (Generalmente, en cada entrega de la serie suele haber un miembro de esa raza, que suele haber sido exterminada), hombres-lobo inteligentes y protectores...

Pero, como podéis observar, no tienen bien arraigado ese concepto del cambiaformas. De hecho, salvo en Ogre Battle, donde sí hay lapso entre día y noche, en la mayoría de los casos son personajes que, básicamente, se transforman en bestia para luchar o, simplemente, son así. Algo así como los Worgen en World of Warcraft o la transformación de los druidas en Diablo II, que sólo tienen un uso limitado a momentos concretos aunque, bueno, al menos ahí sí vemos algo del uso de cambiaformas.

Quizás de lo más sangrante (Y nunca mejor dicho) es el poco cuidado que se ofrece en los videojuegos a la habilidad cambiaformas del vampiro, un personaje/arquetipo mucho más común en los RPG y que, sin embargo, no suele pasar del "Es débil a Sacro, drena vida y, si acaso, se convierte en murciélago". No hay más que irse al libro que expandió esta figura mundialmente (Drácula, de Bram Stoker) para descubrir que un vampiro ofrece multitud de transformaciones y aunque la de murciélago es la más recurrente por su similitud a su concepto básico de "chupasangre", Drácula, en el libro, se transforma en lobo, niebla y una especie de lagartija (Aunque conservando su forma humana) para trepar por las paredes.

Sin embargo, en los juegos donde aparece el Vampiro (Miremos a Bravely Default, por ejemplo) esa habilidad de cambiaformas es negada, directamente, a pesar de que podría tener multitud de usos. Hasta en juegos como Baldur's Gate, donde sí hay una buena referencia a los cambiaformas, estas clases básicas (Hombres-lobos y Vampiros) sólo tienen una transformación (Humano->Hombre lobo y Vampiro->Niebla) y si nos vamos a The Elder Scrolls, estas transformaciones que puede sufrir nuestro personajes sólo afectan a la forma en la que tenemos que jugar, siendo particularmente engorrosa la "enfermedad" del vampirismo, ya que aunque podemos ser terriblemente fuertes, movernos bajo la luz del Sol nos mata poco a poco. ¡Y era una maldición fácil de coger al enfrentarnos a vampiros!

Si nos vamos a sagas más conocidas, como Final Fantasy, a pesar de la proliferación de títulos donde existen multitud de trabajos, ninguno se ha tomado en serio el concepto del cambiaformas y lo más parecido sería el Mago Azul, que puede aprender habilidades de los enemigos y, posteriormente, usarlas él mismo.

El parecido de esta clase con el Cambiaformas es, pues, bastante pobre y, de hecho, lo más similar en esta saga lo encontramos en un personaje bastante raro de Final Fantasy VI: Gau. El pequeño podía marcharse con un monstruo y, tras un tiempo, volvía al grupo habiendo aprendido la habilidad de comportarse como él, haciendo que perdiésemos el control del crío a cambio de que, de facto, fuese ese monstruo en el que se estaba basando. Esta idea hacía al personaje bastante poco usado (Perder el control de lo que hace un miembro del grupo y confiar en la IA no suele ser buena idea) pero, sin embargo, se aplicó como Límite de un personaje secreto de la siguiente entrega: Vincent, de Final Fantasy VII, del que todos recordamos ese momento mítico en el que lo transformábamos contra el primer jefe que veíamos tras reclutarlo... Para comprobar que uno de sus ataques lo curaba y, como no podíamos controlar a Vincent en forma de monstruo, básicamente perdíamos porque estábamos luchando con solo dos personajes contra un jefe que se curaba continuamente gracias a uno de los miembros de nuestro grupo. En serio, ese combate era una de las mayores troleadas de la historia.

Por ello, la forma más refinada de este concepto (El Cambiaformas no se vuelve loco con el cambio) existe en Final Fantasy Tactics Advance con el Morfo. Esta clase, asociada a los Nu Mous, permitía transformarnos (No físicamente, pero sí en habilidades) en uno de los monstruos que tuviésemos capturados y usar sus técnicas como gustásemos. Esta clase, además, se beneficiaba de las características del monstruo al que imitaba, de forma que como podíamos alimentar a los monstruos del Depósito y hacer que aumentasen sus características hasta el límite máximo, el Morfo se podía convertir, con paciencia, en la clase más fuerte del juego por estadística pura. Esta clase fue eliminada en Final Fantasy Tactics A2, al igual que la posibilidad de capturar monstruos, así que debemos interpretar que era algo demasiado complejo de programar y difícil de entender/usar correctamente por parte de unos jugadores no muy expertos. Algo así como la existencia del Matemático/Artimético en el Final Fantasy Tactics original, que era una clase CHULÍSIMA pero la mayoría no sabía qué demonios estaba haciendo.

En otra saga como Pokémon, tenemos a Zorua y Zoroark ofreciendo la ilusión de la transformación en otro pokémon (Lo que no pasa de poder reírnos del rival), tenemos a Castform, que cambia de forma dependiendo del clima del combate (Aunque es MALO, lo sabemos) y, por supuesto, está el rey de los Cambiaformas: Ditto, que usa su primer ataque para transformarse en el pokémon rival y poder usar sus atraques. Igualmente, aunque se reforzó con un objeto para ser más veloz, el uso de Ditto en combate no pasa de estrategias concretas fuera del meta-juego, haciendo que todos los Cambiaformas de la saga sean poco más que un chiste con patas o una excelente forma para criar.

Así, pues, son muy pocos los RPGs que ofrecen bien representado el concepto de lo que es el Cambiaformas. Quizás uno de los más interesantes fue el gran uso que se le dio originalmente al Druida en World of Warcraft con sus diferentes formas, que le permitía tomar cuatro arquetipos diferentes (Tanque con forma de Oso, DPS con forma de pantera, curandero con forma de Árbol y mago ofensivo con forma de Lechucico) dependiendo de la forma que tomásemos. Eso sí, era un engorro tener equipo óptimo para todas esas formas. xD

Además de ello, el Druida también tenía dos formas útiles para el viaje, como el león marino, para no tener miedo al ahogamiento o el cuervo/águila para poder volar sin necesidad de comprar una montura voladora. Esta variedad es lo que realmente debería representar al cambiaformas: La capacidad de tomar diferentes formas dependiendo de lo que requiera la situación.

En Baldur's Gate II, al salir a la par que la expansión de D&D que incluía al Druida Cambiaformas, esa especialización existe en el juego y podemos transformar a nuestro personaje en Oso, Lobo, Pantera, Hombre Lobo, Draco... El problema principal reside en que el equipo mágico era, normalmente, mucho más potente que cualquier forma animal y, además, nuestra resistencia no cambiaba demasiado con cada transformación, de forma que esta posibilidad no era demasiado óptima en comparación con la cualidad básica de los Druidas: Ser buenos hechiceros con sus propias habilidades, similares a las de los sacerdotes.

Hasta hay un JRPG que ofrece una similitud bastante acertada con este concepto, como Persona, donde nuestro protagonista puede "cambiar de forma" al movernos entre el persona que estamos usando en cada momento, teniendo disponibles sus habilidades, fortalezas y debilidades. No obstante, su uso se reduce al combate y no podemos, por ejemplo, llevar a Incubus/Succubus como persona básico en las citas, para aumentar nuestra capacidad de seducción... :P

Como se puede observar, la idea de la existencia de una clase o personaje que pueda cambiar de forma para adaptarse a las diferentes situaciones no es algo demasiado visto en los RPGs (En otros géneros sí, pero porque esa habilidad forma parte transversal de todo el concepto), principalmente porque implica programar transformaciones que suelen encontrarse con problemas de equilibrado extra (Como los diferentes dragones de Breath of Fire, donde sólo 2-3 son buenos de verdad) y porque, en general, cuesta encajarlos con todo el concepto de un juego. No obstante, es una clase interesante con muchas posibilidades y que algunos títulos han sabido aprovechar bastante bien, por lo que resulta sorprendente que todavía cueste encontrar a equipos desarrollo que no hayan intentado hacer todo un RPG teniendo en cuenta esta habilidad para su protagonista, llevándolo más allá del combate.

¿Cómo os gustaría ver al Cambiaformas adaptado en un RPG? ¿Os parecería demasiado complejo eso de usar diferentes formas para adaptarnos a cada situación? ¿Creéis que es algo que está bien adaptado con clases como el Mago Azul o seres antropomórficos? Comenten, comenten.

13 comentarios:

  1. Hm, y yo que diría que la implementación en Fire Emblem es la mejor que he visto. La trama de Path of Radiance/Radiant Down trata muy bien con racismo fantástico, propiedades superhumanas, conciliación entre la parte animal y la social, todo eso.

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  2. Haciendo memoria, me he acordado de Sprigg, personaje del Chrono Cross, que era una especie de goblin y tenia la habilidad de adoptar la forma de enemigos.

    Recuerdo que siempre usábamos la misma forma, porque pegaba unas ostias exageradas en comparación con los demás personajes/formas.

    Esto seria el ejemplo de un cambiaforma que de verdad copia a los enemigos, pero mal implementado, ya que de base venia un un montón de formas aprendidas, entre ellas la que estaba rotisima.

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  3. Yo creo que el concepto de cambiaformas va justo en contra de hacia a dónde han evolucionado los rpgs: el sistema de jobs.

    En los juegos de tablero, una vez escogíamos el nuestro, nos quedábamos toda la partifa con él (salvo excepciones locas del GM o posibles especializaciones). Sin embargo, la inmensa mayoría de rpgs que implentan este sistema hacen que puedas cambiar de clase, lo que te da un cambiaformas constante. Mutado, pero constante.

    Creo que por el paradigma de estos jobs en el asentado sistema de clases se me antoja imposible que veamos el concepto clásico que expones, salvo quizás con excepciones que beban de las raíces más antiguas del género, como Baldur's Gate

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    1. Por cierto, Lightning Returns implementaba este concepto. Para la gran mayoría de combates era necesario que fueras alternando entre tus tres stances, que casi siempre eran caster, dps melee y tank. El concepto no ha muerto, pero o ha evolucionado bastante o se ha alejado de su idea original. Que hablando de eso, si lo tomamos como tal, las distintas armas del XV tendrán su propio skillset. Y curiosamente ambos casos son ARPG. Quizás veamos la evolución de este concepto en dicho género. Buen artículo senpai, me has dado ganas de jugar a FE Awakening xD

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  4. Muy buen artículo, Adell. Me sorprende algo que no se haya hecho referencia a los manaketes de los Fire Emblem, cuando son un aspecto bastante representativo (¿hay motivo o simple descuido?). Como molaría poder jugar con esos personajes sin transformar o transformados a tu elección y no que se transformasen siempre al entrar en combate (aunque cosas como Nowi deben ser debiluchas sin transformar xD).

    Por otro lado, un RPG moderno que presenta, aunque no de forma extensiva, la figura de los cambiaformas es la saga The Witcher, donde los hechiceros en gran extensión pueden transformarse a voluntad en animales tales como lechuzas o gatos. Cierto que no es una habilidad de Geralt ni de personajes manejables, pero hay momentos donde alguno de estos hechiceros (o hechiceras, no quiero entrar en spoilers) te acompañan y se transforman. De hecho, en The Witcher 3 ya ando desconfiando de todo gato que veo, por si las moscas, especialmente cuando sale mucho enfoque xD.

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  5. Gau en FFVI estaba muy roto, perdías control sobre el y demás pero algunos monstruos lo convertian en una maquina de matar, sobre todo al principio y mediados del juego se cargaba cualquier cosa el solo practicamente y tenia acceso a magias y ataques de final de partida, molaba mucho xD

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  6. Un buen ejemplo que me encantó, fue el "Shadow Hearts". Para los que no lo hayáis jugado, el protagonista, Yuri, es un cambiante que puede transformarse en un montón de criaturas distintas, desde hombres-tigre, hasta demonios o ángeles. Tuvo una secuela en el que el protagonista seguía siendo él, y con los mismos poderes (aunque no las mismas transformaciones). Desgraciadamente, este no lo jugué :C

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    1. Efectivamente, entraba aqui a hablar de Yuri, era un cambiaformas tal cual y así lo llamaban en el juego. Pues si no has jugado la segunda parte deberías, es menos oscura y madura pero en todo lo demás supera a la primera parte, con muy buenas puntuaciones de la crítica y un final que no deja indiferente ;)

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  7. Así a bote pronto, me viene a la cabeza el Lineage II, aunque es un concepto modificado. El tyrant (clase de orco) puede usar tótems de animales y adquirir sus habilidades, siendo más ofensivo, defensivo, evasivo, etc. Pero no cambia el aspecto y el rol principal (DPS) se mantiene aunque con matices.

    También hay que decir que, en juegos con cambio de clase, veo algo absurdo que haya un "todo en uno". Y en juegos con clase fija hay que implementarlo con cuidado, o bien le das sólo una transformación concreta que ocupe un rol o que sea versátil pero sin destacar en nada. Es muy fácil crear algo roto xD

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  8. Primera vez que escucho de esta clase, probablemente no la han puesto en uso ya que seria un personaje demasiado versátil, el echo de que pueda cambiar le da demasiado poder en comparación a otros trabajos mas específicos, aunque la verdad es que en mi caso particular jamas me puse a pensar en la ausencia de esta clase, dicho esto no cabe duda de que el articulo fue interesante

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  9. Recuerdo el Dark Chronicle 2, la protagonista, Mónica, podía conseguir unas fichas de los enemigos y se transformaba en ellos ganando todos sus poderes y habilidades.

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  10. Un gran ejemplo de formas cambiantes, Shadow Hearts de PS2. Dónde precisamente la peculiaridad del protagonista es que es un "cambiante".

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  11. No es algo irónico que un tipo de personaje que apareció en rpg originalmente dejara de ser usado en el mismo y fuera adaptado a otros géneros, los mejores ejemplos de cambia formas entre comillas son Kirby con la habilidad fantasma, Megaman y como tal Zero sobre todo en Megaman Zero 4,Migthy 9 tambien tiene poder de copiar a su manera al enemigo, y el rpg un cambia formas, El protagonista de Rune Factory 3

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