lunes, 21 de septiembre de 2020

Microsoft adquiere Bethesda: los potenciales efectos

Hace nada se ha anunciado el que puede ser considerado como el mayor movimiento entre compañías de videojuegos que se recuerdan... en general: Microsoft Studios ha adquirido por 7.5 billones de dólares (más de 6000 millones de euros) a ZeniMax Media, compañía madre de Bethesda Softwork -que, a su vez, posee compañías como Arkane (Dishonored y Deathloop), Tango Gameworks (The Evil Within y Ghostwire Tokyo), MachineGames (Wolfenstein), Avalanche (Rage) e id Software (Doom y Quake). Este movimiento implica que, ahora, la familia Xbox posee franquicias de RPGs como The Elder Scrolls, Fallout, el próximo Starfield, Wasteland (al adquirir InXile), Pillars of Eternity o Tyranny (al adquirir a Obsidian) y puede que The Outer Worlds, dependiendo de si Private Division tenía, o no, los derechos del título.

Esto es algo extremadamente grande, ya que estamos hablando de una de las third parties de proyectos AAA más grandes de la industria, reduciendo ese círculo a Ubisoft, Electronic Arts y ya, de vertiente oriental, Bandai Namco, Square Enix, Capcom o Sega. ¿Qué efectos puede tener en la industria? ¿Y en la potencial "guerra de consolas" entre Xbox Series y PlayStation 5? ¿Cómo nos puede afectar este movimiento siendo meros jugadores? Vamos a intentar abordar estas cuestiones dejando muy claro que, ahora mismo, todo son meras especulaciones, ya que hasta la adquisición confirmada hoy mismo no se va a llevar a cabo hasta que entremos en el 2021. Es decir, todo está aún en el aire y su efecto como tal no será serio hasta dentro de un par de años, como mínimo.

Lo primero que debemos analizar es el tamaño de este movimiento, ya que 7.5 billones de dólares es una cantidad absurda dentro de esta industria. Por ponerlo en perspectiva, Xbox logró 11.4 billones de dólares el año pasado y PlayStation 18.72 billones, mientras que ZeniMax rondaba algo más de los 500 millones de dólares. Esto es: es una inversión que supera por mucho lo que normalmente esperaríamos que una compañía fuese capaz de pagar (se están fundiendo más de la mitad de sus ganancias del año), ya que otros acuerdos conocidos fueron mucho más pequeños. Mojang (Minecraft) fue adquirida por 2500 millones de dólares y los movimientos por Ninja Theory, Playground Games, Compulsion o Undead Labs (además de los ya comentados de Obsidian e InXile) se suponen menos costosos, aunque todos se han producido en los últimos dos-tres años.

Esto quiere decir que la inversión de Microsoft en esta generación está siendo gigantesca y hay muy pocos ejemplos comparables, ya que una cosa es lograr acuerdos de exclusivas puntuales en ciertos títulos y otra muy diferente adquirir a una compañía al completo con todas sus sagas. Además, evidentemente resulta complicado comparar los tamaños de dichas operaciones, ya que en casos como los de Obsidian o InXile fueron un básico rescate a estudios que necesitaban de financiarse en Kickstarter o similares para sacar adelante sus proyectos, para Playground se trataba de un movimiento que asegurase la exclusividad de la franquicia Forza tras el (ya lejano) movimiento de Bungie abandonando a Halo y, bueno, precisamente Microsoft tiene en sus filas a una Rare que fue un estudio dependiente de Nintendo. Pero el caso de Bethesda implica adquirir una compañía estable y que trabajaba sin problemas en la multiplataforma. Es más, sus proyectos Ghostwire: Tokyo y Deathloop eran una rareza que, al menos hasta ahora, iban a ser exclusivo de PlayStation 5 y PC porque formaban parte de la estrategia actual de Sony para asegurarse juegos de forma temporal, como anunció también con Final Fantasy XVI o Godfall. Y la propia Microsoft ha asegurado que respetará ese acuerdo, además de que podría permitir que futuros lanzamientos sean también multiplataforma.

Hay quien puede pensar que si, hasta ahora, Microsoft ha podido adquirir estudios de esta forma era debido a que escogía algunos que estuviesen disponibles porque sus respectivos potenciales económicos iban a lograr una gran inyección de capital al formar parte de Xbox Game Studios, pero en este caso ya estamos ante un gigante como Bethesda... ¿que igual no estaba en tan buena situación? Si nos paramos a pensarlo, una de las quejas más recurrentes con respecto a la compañía era su capacidad para seguir reciclando un motor gráfico al que ya le costaba dar más de sí, en el que muchos modders eran capaces de encontrar soluciones a bugs o desarrollar herramientas simplemente porque conocían la base en la que muchos proyectos estaban sustentados. Ese "chicle" seguramente no iba a llegar a poder estirarse hasta nuevos títulos como Starfield y resultaría difícil aceptar un The Elder Scrolls VI que todavía tuviese retazos de Skyrim o Fallout 4 porque estuviese desarrollado en el mismo motor actualizado, así que la oportunidad de trabajar junto a Microsoft es también una gran oportunidad para contar con el apoyo suficiente para desarrollar o moldear a su gusto un nuevo motor. Además, el rendimiento de proyectos desarrollados en la propia Bethesda no habían sido tan sólidos, ya que tras Fallout 4 y Fallout Shelter (2015), el estudio sólo había podido lanzar el MMORPG Fallout 76 y el título para móviles The Elder Scrolls Blades (2018). Vamos, que sin los juegos principales de los estudios afines como Arkane, MachineGames o id Software, Bethesda no ha lanzado (ni lanzará) nada importante en tres años y muchos de los títulos recibidos de esos otros estudios no han destacado especialmente por su salto técnico. Doom: Eternal o los Wolfenstein son nuevos juegos que pulen y mejoran fórmulas previas y los otros proyectos que se han financiado del acuerdo de exclusividad con PlayStation 5 tampoco parecen paradigmas de un salto técnico espectacular.

Esta es la cuestión más difícil de calibrar, ya que la inversión ha sido millonaria y parece que Xbox no va a ganar, al menos a priori, nuevas exclusividades en su cartera. De hecho, Phil Spencer (jefe de la marca Xbox) aseguró no hace demasiado que no creía en las exclusividades como una forma de competición entre sistemas porque sólo perjudica a los usuarios, lo que también parece coincidir con el respeto a los acuerdos ya firmados con PlayStation 5. La cuestión es, si Sony va a seguir jugando la carta de las exclusivas temporales y Microsoft sólo está comprando estudios para tenerlos bajo su ala... ¿dónde está el negocio? Y la respuesta puede estar muy clara: se llevan las ganancias de todo lo que vendan esos juegos en otras plataformas y refuerzan el Xbox Game Pass. Este sistema que permite acceder a una gran galería de juegos siempre que paguemos su cuota mensual es la gran apuesta para el presente y futuro de Microsoft, que aspira a luchar en una guerra diferente a la de las plataformas que conocemos. Una potencial guerra en la que Sony está intentando entrar con sus títulos incluídos en el nuevo PlayStation+, pero que quizás sea el gran perjudicado con estos movimientos.

Al fin y al cabo, el Game Pass ofrece algo que nadie más puede: Humble Monthly, los títulos que regala de cuando en cuando la Epic Game Store, los gratuitos para los que estén registrados en PlayStation+... ahí logramos juegos que llevan varios meses o incluso años en el mercado, pero en la plataforma de Microsoft podemos jugar a títulos recién lanzados. The Outer Worlds, Minecraft Dungeons, Wasteland 3, Gears: Tactics, muchos indies como Cris Tales... todos se pudieron jugar o se podrán jugar al mismo tiempo que cuando llegan a las tiendas, lo cual hace que sea un modelo que no vaya a sustituir a los sistemas, sino a la propia compra de un juego de forma permanente. Esto es algo que puede alarmar a muchos porque atenta mil veces contra la salvaguarda de nuestro medio, pero para otros supone una forma única de poder jugar a las novedades del mercado a un precio accesible, precisamente en medio de la polémica sobre los juegos de PlayStation 5 llegando a precios mucho más altos en Europa que en América. Una apuesta por exclusividades de acceso desde el primer día a grandes lanzamientos que hunde casi completamente a Stadia y puede dejar sola a Xbox en un potencial futuro de plataforma en la nube donde, mientras otros intentan vender consolas o juegos, ellos ofrezcan una cuota mensual para tener una parte importante de los principales títulos del mercado. Y si se venden juegos de estudios que controlan, también salen ganando.

Es decir, este acuerdo no parece apostar por una guerra con PlayStation 5 en el que si una se llava Final Fantasy XIV temporalmente la otra tendrá The Elder Scrolls VI, es una forma de integrar todas las ganancias de Bethesda (y Obsidian, Ninja Theory...) a su marca y un refuerzo enorme al Game Pass, que ahora tendrá acceso a más títulos importantes justo cuando estén disponibles. Esto no quiere decir que quizás en el futuro, si PlayStation sigue jugando a la guerra de exclusivas temporales, no veamos una respuesta en este panorama contra la consola de Sony, pero que de momento el objetivo parece apuntar más a un largo plazo en el que el Game Pass cada vez tenga más catálogo disponible y se convierta en el Netflix de las consolas. Es decir, sería algo similar a estos proyectos de series donde la propia marca de cada plataforma produce sus propias exclusivas y, luego si acaso, las vende a otros medios o canales de televisión. Una guerra futura en la que Nintendo ni está pensando en entrar y PlayStation está empezando a preocuparse, tratando de ofrecer algo por el estilo aunque en una escala todavía muy inferior. ¿Podríamos ver en un futuro a Sony lanzándose a por alguna compañía de gran calibre por el estilo para asegurarse las exclusivas y, además, tenerlas disponibles en su potencial PlayStation+ con un catálogo de juegos abierto en lugar de ofrecer unos cuantos cada mes?

Todo dependerá de si la apuesta de Xbox se mantiene estable y no entra en conflicto con PlayStation, abriendo una nueva "guerra de consolas" en las que las exclusividades sean los caballos de batalla entre una y otra. Ahora mismo, parece que su impacto no tendrá ningún efecto más allá de que el Game Pass irá recibiendo juegos de Bethesda durante las próximas jornadas y que eventualmente, los lanzamientos que ya no sean exclusivos de PlayStation 5 estarán disponibles en esa plataforma desde el primer día. A priori, la idea es dejar que Bethesda siga teniendo su imagen de marca e incluso desarrolle libremente para todos los sistemas que guste, ya que la idea es seguir manteniendo las ganancias de la misma. Bloquear mercado a través de exclusividades acaba siendo poco rentable para muchos estudios, sobre todo si sus juegos podrían funcionar mejor en ciertos núcleos de población que no están concentrados en el sistema en el que trabajan.

En el panorama más pesimista, Microsoft podría "desnaturalizar" a Bethesda o encarecer sus juegos de venta al público para favorecer el Game Pass, además del claro refuerzo al oligopolio en el que grandes macro-corporaciones son las que absorben toda la creatividad y limita la cierta creatividad independiente. Pero, al menos en el marco más "de calle", esto no debería trastocarnos nada en el corto plazo y puede que tampoco sea relevante para el usuario general al largo plazo: todo lo que cree Bethesda dará beneficios a Xbox o su plataforma de suscripción, pero a nosotros eso no nos tiene que afectar. Si acaso, también nos asegura que todos los futuros juegos de la compañía van a salir en Xbox Series (no tendremos más casos de exclusivas temporales en PlayStation 5) y que, potencialmente, podrían también ser lanzados en un "primero en Xbox Series", pero eso parece descartado... de momento.

Desde el punto de vista creativo, la oportunidad de trabajar con las herramientas y el apoyo económico de Microsoft (que puede gastarse ese pastizal en comprar la compañía) permite que Bethesda pueda abordar su necesaria regeneración del motor gráfico actual y formar parte de un entramado más grande que pueda apoyar (o ralentizar, depende de cómo se desarrolle esta comunicación) el desarrollo de nuevos proyectos. Ciertas políticas de empresa podrían cambiar con este acuerdo para adaptarse a las ideas de Microsoft, que podría tener sus primeras "patatas calientes" en la forma de gestionar fórmulas agotadas como The Elder Scrolls Online -que recibió oficialmente su última expansión hace nada- o The Elder Scrolls Legends, además de decidir el futuro de Fallout 76. Puede que lo que considerase viable ZeniMax no lo asuma de la misma forma su nuevo propietario, aunque también les hemos visto darle el visto bueno a Grounded de Obsidian, que parecería una apuesta muy arriesgada en ojos del estudio base.


Desde luego, el movimiento es realmente importante por el gran tamaño de los agentes implicados, pero puede que el resultado final no sea tan notable como podríamos imaginar inicialmente. Si realmente Xbox no entra en una guerra de exclusividades con PlayStation, esta inversión puede tener un objetivo más económico que estratégico contra su competencia, buscando reforzar la marca y su apuesta por el Game Pass en lugar de "robarle usuarios" a la consola de Sony. Porque, y que esto nos quede claro, lo único claro de este movimiento es que, pase lo que pase, los usuarios de PC van a recibir todos los juegos de Bethesda sin problemas, otra cosa es a qué precio si prefieren comprar antes que pagar por "alquilarlo" en el Game Pass. ¿Cómo veis vosotros este movimiento? ¿Cuáles son vuestras apuestas sobre cómo podría esto afectar a neustra industria?

5 comentarios:

  1. Porqué tenéis que acabar hablando de PlayStation, en vez de hacer análisis de que una gran base de usuarios se aseguran el tener acceso al catálogo de Zenimax sea en #pc #xbox o #xcloud porqué estáis empeñados en que si tengo Gamepass no compro juegos?? Volvéis a debates tan antiguos cómo que el vídeo matará al cine o más actual Netflix matará el cine. No.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Porque el movimiento de exclusividades es importante para los usuarios y, evidentemente, habrá una amplia mayoría de jugadores que si pueden acceder a cualquier novedad en formato digital no se va a ver tan necesitado o necesitada en adquirirla en formato físico. Si tú no lo haces así es genial, pero la situación y el interés está en estos aspectos. El debate de si los juegos digitales pueden acabar con el formato físico ni lo hemos planteado aquí.

      Eliminar
  2. Después de ver lo que paso con Rare y otras empresas despues de ser adquiridos por Microsoft miedo me da..... Bueno más que miedo es una mezcla entre pena y miedo, sobre todo por los posibles Fallout y Elder Scroll...

    ResponderEliminar
  3. Creo que en ultimas nosotros nos beneficiamos, por mi parte siempre he tirado de roms y ahora el game pass me esta planteando apoyar a las desarrolladoras pues ahora entra en un terreno factible para mi en el tema financiero.

    ResponderEliminar
  4. Hola, me parece interesante el artículo, pero se hace bastante molesto leer constantemente “billones” en el sentido americano del término para referirse a lo que para nosotros son miles de millones. Bailan bastante las cifras y es más complicado comparar. Lo digo por si lo podéis tener en cuenta para futuras ocasiones.

    ResponderEliminar