miércoles, 20 de mayo de 2020

Los juegos refugio

Cuando hablamos de videojuegos, generalmente solemos pensar en completar ese último juego que tenemos entre manos, ese próximo título que disfrutar, echarle horas al infinito backlog que no para de crecernos... pero hay una especie de nexo común en nuestras tendencias que cuesta explicar o equiparar con otros jugadores de nuestro entorno, la que nos hace regresar, de alguna forma, a títulos que, aunque no sean precisamente nuevos para nosotros, nos siguen enganchando una y otra vez.

Por supuesto, ahí es donde las particularidades personales de cada jugador dictan ese catálogo de "imprescindibles" en los que caer, ya que todos tenemos nuestro propio refugio. Las explicaciones que nos hacen regresar a esos juegos pueden ser muy diversas: estamos en un momento tras pasarnos el último título en el que no nos apetece una nueva aventura, quedan unas semanas para que el próximo lanzamiento que queremos comprar esté disponible, pura nostalgia o efecto llamada porque hemos escuchado de nuevo su Banda Sonora o un amigo lo ha comentado/está jugando... poco importa la razón, porque en algunos casos hemos regresado ya tantas veces que ni podemos pensar en alguna razón común, simplemente, cada cierto tiempo, ese (o esos) juego acaba llamando. Y acudimos, porque realmente disfrutamos muchísimo del mismo.

Quizás lo que mejor podríamos considerar de estos títulos es que, al no ser nuevos, no tendremos remordimientos si los dejamos a medias. Da igual, nos los sabemos de memoria o ya los hemos empezado y dejado tantas veces que no hay dolor si un nuevo juego llega a nuestras manos. Es un refugio al que regresar que no molesta abandonar, pero también en el que podremos perdernos días y días. Expongamos algunos ejemplos:
Empezamos por un clásico: ese título que has completado ya dos, tres veces y ahí sigues, lo has vuelto a poner una vez más para volver a completarlo. Hay muchas razones diferentes para ello, ya que muchos retoman ciertos juegos sólo por pura tradición, casi como un ritual que ejecutar todos los años y que no necesita excusas: es uno de tus juegos favoritos y no importa cuantas veces lo juegues, ya que te sigue maravillando. Además, estas sucesivas partidas permiten refrescar elementos, intentar nuevas estrategias, probar cosas que sabes que son débiles pero quieres añadirle un toque de dificultad extra, ponerte retos (el Nuzlocke de Pokémon surgió literalmente de esto)...

También este ejemplo nos puede servir para títulos que completamos en su día, pero no los recordamos bien o estuvimos lejos de realizar una partida óptima. Esas segundas partidas donde podremos usar guías sin remordimiento para no dejarnos nada atrás (y criticar a los programadores por colocar algo muy complicado de conseguir o bien no explicar bien ciertas mecánicas) y arrasar con todos los rivales que quizás en nuestro primer intento nos dieron mucho más trabajo. Es decir, incluso sin guías, cualquier segunda partida a un RPG, con nuestra experiencia como jugadores, ya va a ser más sencilla. Si a eso le añadimos contar con una guía que nos marca objetos o estrategias especiales que seguir... pobres monstruos.

Y, aunque no esté completado, este caso también se puede dar con un juego donde llegamos lejos pero lo abandonamos por alguna razón. En esa situación recurriremos a un pensamiento lateral para forzarnos a evitar ese bloqueo una vez más, como sobrefarmear para no quedarnos atrapados en el mismo jefe o zona, obviar buena parte de las misiones secundarias para centrarnos en la trama principal, recurrir a una guía... todo lo que sea necesario para no volver a dejarlo parado... y que en muchos casos no funcionará porque es muy probable que lo dejemos colgado por la misma o una razón diferente. Pero, bueno, nos hemos refugiado en él por un tiempo, que es básicamente de lo que va esta entrada.

¿Cómo no va a disfrutar un jugador de RPGs de la posibilidad de planificar y ejecutar alguna idea a través de los juegos de simulación donde se nos permite construir algo? Regresar a los simuladores de construcción o los títulos de estrategia donde, si acaso, encontraremos algún DLC de nuevo contenido disponible, es un remedio perfecto para calmar nuestras mentes, ya que todo el proceso de aprendizaje y estrategia para triunfar ya lo tenemos prácticamente interiorizado, por lo que no tendremos problemas a la hora de regresar y conseguir lo que nos apetezca.

En estos casos la chispa nos puede llegar a través de compañeros o simplemente porque se nos ocurra algo que hacer por cualquier cosa que hayamos visto. Dar un paseo por una zona de chalets, ver un programa de televisión donde mejoran una casa... excusas suficientes para que queramos volver a Los Sims, Cities Skylines o Animal Crossing y hacer algo por el estilo. ¿Que vemos algún documental sobre cierta civilización y sus métodos de conquista? Ahí que vamos al Age of Empires o Civilization a llevarlo a la práctica. En esta categoría también podríamos considerar a los juegos deportivos, que siempre nos suelen dar la llamada en esta época cuando el juego de la temporada está de oferta y podremos intentar corregir el plan de nuestro equipo, crear una nueva plantilla, lanzarnos a las partidas online porque se nos viene esos típicos torneos entre colegas que echarnos en verano... estos títulos son también virtualmente infinitos, por lo que nunca existirá problema en regresar en cualquier momento y dejarlos sin inconvenientes. Casos como Football Manager o NBA2K nos pueden llevar mucho más abandonar tras cada "recaída", ya que salvo que los abandonemos antes de acabar la temporada, será imposible despegarnos de ellos en plena planificación para la siguiente. Es "la salsa" de esos juegos, los planificadores estarán de acuerdo.

La gracia de todos estos juegos es que podremos incluso encontrar multitud de "proyectos" acabados o en proceso entre nuestras partidas guardadas. Esa partida donde fuímos por los Logros o Trofeos, la que dedicamos a hacer algo particularmente complicado que necesitaba azar, la que surgió porque nos inspiramos en algo que vimos en cierto momento, la clásica "a ver cuánto duro" que ya nos lleva al futuro lejano donde no queda nadie reconocible del origen... Marcas claras de que son títulos a los que les hemos dedicados horas y horas de planificación o ejecución y que, por tanto, no nos importará probar otra vez con otra idea en mente.

Hay veces que nuestro refugio ni siquiera tiene que ser "la misma madriguera" y simplemente se refiere a un estilo concreto, ese "me apetece un juego como..." que no tiene que ser ese título que ya hemos completado varias veces. Ahí normalmente hará falta un proceso de preguntas o información para saber qué opciones sólidas hay en el mercado, aunque haya veces que es probable que tampoco tengamos la certeza de que lo vayamos a acabar, simplemente nos apetece jugar a algo así, no necesariamente frustrarnos en ello o convertirlo en una barrera para otro título que estemos esperando.

Hace muchos años escribimos sobre algo por el estilo, cuando nos apetecía lanzarnos a un MMORPG pero sin pensamientos del "gran final" o las mazmorras finales. Sólo jugar, matar cosas, hacer misiones, charlar con alguien... pero con la idea de que no nos queremos perder en el mismo. Es como un antojo que entra a veces y que simplemente hay que satisfacer, que en los casos de títulos virtualmente infinitos es fácil decir "hasta aquí", especialmente si son de los que mantienen cuotas mensuales o exigen muchísimas horas seguidas para mantener el tipo, como ocurriría en los Gacha, MOBA, juegos de cartas o títulos similares, que eventualmente llega un momento donde tendremos que decidir parar porque no podemos comprometer tantas horas de nuestra vida sólo en labores de continua mejora o mantenimiento.

También podrían entrar en esta categoría esos títulos cortos que son generalmente gratis o cuestan muy poco, a los que les dedicamos unas cuestan horas "porque ya que están ahí..." pero en general ya sabíamos antes de empezar que no eran de nuestro estilo, que difícilmente nos íbamos a enganchar o que a la mínima que nos encontrásemos momentos de duro farmeo o algún otro problema (bug, sistema torpe, dureza del online...) los mandamos a paseo. No hay remordimiento en estos casos porque literalmente los hemos empezado por hacer algo y más por oportunidad que porque tuviésemos verdaderas ganas, así que salvo que nos sorprendan y nos logren enganchar, estos juegos normalmente serán completados o dejados en la cuneta sin más vueltas de hoja. Son el refugio cuando no tenemos nada más que jugar (o sí, pero no queremos jugarlo en ese momento), así que los usamos para cubrir esa necesidad y poco más. No sentimos esa "obligación" de acabarlo, eso ya está descartado antes de empezar.


Pero, al final, todo depende de estados de ánimo y los refugios a los que cada uno acudamos. ¿Cuáles serían vuestros principales "juegos refugio"? ¿Os estáis dedicando especialmente a alguno en estas semanas?

2 comentarios:

  1. En general, Advance Wars Dual Strike. Llevo en el mismo save... quince años. Encendido regularmente para hacer cosas o intentar batir récords de mapas.

    Era moderna de PC, probablemente el Isaac original. Offline, lanzable y comprimible desde el exe sin problemas, lo tengo en todo dispositivo que tenga un teclado por si las moscas.

    ResponderEliminar
  2. El FFVII lo terminé tantas veces que cualquier mención al remake hace que me muera del tedio xD. Nunca volveré que tocar algo relacionado a ese FF, ya lo jugué demasiadas veces.

    ResponderEliminar