15 de febrero de 2021

[Análisis] Bug Fables: El Retoño Eterno

Paper Mario es una serie que se estrenó hace poco más de 20 años en Nintendo 64. Combinaba el universo de Mario con un sistema de RPG por turnos y un novedoso apartado artístico, lo que lo convirtió en un título especialmente legendario. Tuvo una secuela en Gamecube que seguía el mismo estilo, pero, a partir de aquí, la saga fue dejando los elementos RPG más de lado, hasta llegar a la última entrega, Paper Mario: The Origami King, donde ya hasta cuesta definir el título como juego de rol.

No son pocos los fans de los títulos originales que quieren una vuelta a ese estilo y, como está ocurriendo en esta época una y otra vez, son las desarrolladoras independientes las que cubren esas necesidades que no se ofrecen desde los creativos tradicionales. En este caso, Moonsprout Games ofreció a finales del 2019 este Bug Fables: El Retoño Eterno, un título que buscaba desarrollar su propia trama pero con un estilo de juego que tomaba clara inspiración a las entregas clásicas de Paper Mario.

El título ya está disponible en PC, PlayStation 4, Xbox One y Switch, con localización al inglés y un español latino muy mejorable (errores de gramática, ortografía, consistencia, partes sin traducir...), así que vamos a analizar si quizás los que estaban buscando un nuevo Paper Mario clásico deberían haberse fijado en este título en lugar del nuevo Origami King (que, eso sí, era bueno incluso sin ser RPG puro).
Bug Fables se sitúa en un mundo donde los insectos son inteligentes y son la especie dominante. Concretamente nos situaremos en la región de Bugaria, en el reino de las hormigas. Nos pondremos en la piel de un grupo de exploradores que tendrán que buscar el retoño eterno, una planta legendaria con poderes misteriosos. Al ir viajando por la región y sorteando los obstáculos varios, iremos descubriendo información sobre el pasado de la misma, como la desaparición de las cucarachas, otrora la especie más avanzada tecnológicamente. Y, ¿cómo no? nos veremos envueltos en varios conflictos políticos en la región, que afectarán a nuestra aventura.

Nuestro grupo de protagonistas estará formado por Kabbu, el escarabajo; Vi, la abeja y Leif, la polilla; cada uno con sus propias razones para emprender el viaje, las cuales iremos descubriendo al avanzar por la historia. Cada protagonista cuenta con una personalidad propia que, si bien recaen en arquetipos típicos, funcionan bastante bien en el contraste con sus compañeros. También habrá varios personajes secundarios con los que interactuaremos con frecuencia, aunque sus personalidades si serán algo más sencilla y no veremos la misma evolución que con el trío principal. La historia en sí no es nada del otro mundo y sus giros no sorprenderán demasiado, pero cumple bien su cometido. Es sencilla, en el buen sentido y las intervenciones de los personajes la harán bastante amena. Ideal si tampoco estáis buscando algo excesivamente enrevesado.

Como ya podréis imaginar, el sistema de combate se realizará por turnos, emulando el ritmo de los Paper Mario: cada ataque o habilidad implicará pulsar cierto botón en el momento adecuado para reforzar su efecto, tanto cuando ataquemos como al defendernos de golpes enemigos. Esto hace que tengamos que estar siempre atentos y que el conocimiento de los patrones de cada movimiento o enemigo sea muy importante, sobre todo si no tenemos los reflejos muy agudizados para responder adecuadamente ante ataques que no sabemos cómo serán.

Para ejecutar nuestras técnicas, el grupo al completo comparte los puntos de habilidad, lo cual hace que tengamos que administrar bien quién y qué ejecuta determinados movimientos. También tendremos la opción de usar objetos y espiar al enemigo para conocer sus características. Otro aspecto importante es que nuestros bichos se colocarán en formación, que podremos modificar antes de cada combate o a lo largo del mismo. Como podéis imaginar, el daño causado o la posibilidad de ser atacados dependerá del posicionamiento de cada miembro, aunque sí que resulta interesante la opción de determinar el orden de actuación de nuestros aliados antes de cada turno.

También será posible que un aliado le ceda su turno a otro miembro del grupo, lo que implicará una reducción del daño causado por actuar múltiples veces con el mismo personaje, pero que en ciertos casos puede ser recomendable. Esto se debe a que cada personaje tendrá asociado un efecto extra con cada ataque, de forma similar a Final Fantasy X: Vi puede atacar a enemigos voladores y derribarlos, para que puedan ser golpeados por sus aliados, Kabbu será capaz de romper la defensa de enemigos acorazados y Leif puede golpear a enemigos subterráneos. De esta forma, muchas veces será necesario que un aliado actúe varias veces porque los enemigos a los que nos enfrentamos son los de "su especialidad".

El sistema de evolución también recordará a Paper Mario, ya que al subirles de nivel tendremos que elegir una de las tres opciones disponibles (mejora de salud, más puntos de habilidad o puntos de medalla). Esta última opción se refiere a nuestra capacidad para equiparnos medallas (que funcionan como accesorios) más potentes, que pueden reforzar habilidades, darnos nuevas técnicas, resistencias a estados alterados, mejoras de atributos... dado su peso, lograr medallas será un aspecto crucial a lo largo de la aventura, buscándolas en los escenarios, recibiéndolas como recompensa por completar misiones o comprándolas en tiendas.

Fuera de los combates, el título ofrecerá mapeados que actúan como simples puzles donde usar las habilidades especiales de cada personaje, como podría ser limpiar bloqueos del escenario, activar objetos a distancia, crear plataformas... al principio cada aliado sólo contará con una técnica, pero lograrán más conforme avancemos en la historia y eso también irá complicando la dificultad de muchos puzles, que sin ser delirantes, sí que pueden resultar algo rebuscados en determinadas situaciones.

También contaremos con misiones secundarias varias, algunas más simples que otras, que nos permitirán conocer mejor a algunos de nuestros vecinos y como funciona el mundo del juego. Son opcionales, aunque es recomendable hacer unas cuantas para conseguir las recompensas, sin las cuales avanzar puede ser complicado. De hecho, volver atrás a ciertos mapeados se volverá importante para resolver alguna situación con una habilidad que se obtiene más adelante, para lo cual ayuda mucho la existencia de atajos entre mapeados.

Al final, el título logra ofrecer una duración más que decente, superando con facilidad las treinta horas a la mínima que nos paremos a realizar algo de su contenido opcional. Y, en caso de que intentemos superar todas las tareas y localizar todas las medallas, es fácil que lleguemos a más de cuarenta horas, que además se expandirán tras completar el final, cuando se desbloquean algunas tareas extra.

La dificultad parece ser muy reducida en los primeros compases, pero va escalando progresivamente hasta llegar a complicarnos bastante ciertas zonas o jefes en caso de que no estuviésemos muy preparados. Además, con el sistema de evolución existente, la mayoría de las opciones dependen de las medallas logradas, algunas de las cuales sólo están disponibles si derrotamos a ciertos enemigos a una mayor dificultad (el título permite modificar este aspecto en todo momento, entre normal y difícil), o comprándolas, lo que será costoso durante buena parte del juego. El único problema es que muchos saltos de dificultad son excesivamente repentinos, lo que prácticamente obliga a completar misiones o farmaer. No está excesivamente bien calibrado en este aspecto.

El aspecto visual busca también homenajear a los clásicos Paper Mario, con unos sprites en cel shading sobre unos escenarios que ofrecen profundidad en 3D, emulando figuritas de papel sobre un diorama. El estilo "de cuento" que se logra es muy adecuado para el tono de la trama y, desde luego, sin llegar a ser excesivamente espectacular, es muy correcto.

Este título también cumple de manera notable en su apartado sonoro y musical, con unas melodías que acompañan y ambientan adecuadamente cada zona que visitamos o sonidos relativamente adorable de los bichos y técnicas que usan. Ciertamente, tampoco podemos decir que tenga algún tema excesivamente destacable o que sea una Banda Sonora a escuchar fuera del título, pero sí que aderezan bien cada situación y, sobre todo, no llegan a hacerse pesadas, lo cual es importante en una obra donde nos podemos llevar muchos minutos en determinados escenarios o combates.

Bug Fables: El Retoño Eterno acaba siendo un buen homenaje a la serie Paper Mario, colocándose prácticamente al mismo nivel que los títulos clásicos de la obra. Quizás falle un poco a la hora de resultar tan fresco por la cantidad de elementos que son herencia directa de la obra de Intelligent Systems, pero es precisamente ese su objetivo, ya que cualquier jugador que disfrutó de los primeros Paper Mario podrá gozar de este título e incluso el que no, también puede encontrar un juego realmente sólido.

No es perfecto, con una dificultad un tanto irregular y una localización al español absolutamente mejorable, pero esos problemas palidecen ante sus múltiples virtudes. Si tenéis dudas sobre el juego o queréis compartir vuestras impresiones, podéis hacerlo en los comentarios o en nuestras redes sociales. ¿Habéis probado ya Bug Fables? ¿Os han entrado ganas tras este análisis?

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