lunes, 5 de febrero de 2018

[Charlas Discordantes] Final Fantasy III

Tras el pequeño desvío de Final Fantasy II, Square decidió regresar a los inicios de la saga Final Fantasy, pero mejorando todos los apartados que funcionaron en el título original, además de conservar ciertas referencias a la segunda entrega, para que tampoco resultase un proyecto totalmente independiente.

De esta forma, Final Fantasy III (Famicom, 1990) acabó siendo un título que explotó por completo las capacidades de la consola de Nintendo, hasta tal punto que se tuvieron que descartar relanzamientos del juego por la incapacidad para crear una versión superior sin desviar excesivos recursos, lo que provocó que, como se quedó en Japón, en occidente tuviésemos que esperar a 2006/2007 para que Matrix Software nos trajese la versión de Nintendo DS, ya con traducción al español, una historia algo más desarrollada y sin que muchos de los elementos que en su día fueron innovadores en la franquicia nos pudieran llamar la atención porque ya habíamos recibido muchos títulos de la serie.

Trabajos intercambiables con comandos asociados, ataques que vayan al siguiente enemigo con vida si matamos al que atacábamos, que el daño se representase impresionado sobre el enemigo, el color azul en los menús... Todo eso nació en Final Fantasy III, pero como ese juego nos llegó con gráficos en 3D mucho más adelante, en realidad el título es recordado por otras razones.
Y la principal es la de la imagen superior: Torre de Cristal, la mazmorra final de Final Fantasy III y uno de los retos más duros de la serie Final Fantasy en su trama principal (viajes a la Luna mediante) debido, sobre todo, al gigantesco tamaño de la misma, la gran cantidad de enemigos y jefes que debemos combatir... ¡Y a que todo se tiene que hacer sin puntos de guardado! Sí,  por alguna razón ni en la versión original ni en su remake existen formas de guardar a lo largo de tal mazmorra (salvo que juguemos en emulador), por lo que, como mucho, podemos vencer a los cuatro jefes de la torre, salir de la misma, guardar, y entonces cruzarla de nuevo con un ratio de encuentros bastante alto (es lo que tienen los juegos de la época) para derrotar al jefe, caer derrotados contra un nuevo enemigo y llegar al Mundo de Oscuridad, donde nos esperan cuatro enemigos obligatorios -que si no derrotamos y vamos directamente contra el enemigo final, éste nos mataba de un solo ataque- y, finalmente, el gran último rival, al que incluso llegando tras vencer con cierta solvencia a todos los jefes previos, tampoco le costaba demasiado pegarnos una paliza, haciendo que perdiésemos, tranquilamente, hora y media de partida.

Esta infame mazmorra final es, seguramente, una de las peor diseñadas en todos los RPGs populares (de hecho, la existencia del Guardar Punto que podemos colocar donde queramos en la última zona de Final Fantasy VII es señal de que la propia Square asumió su error), casi un símbolo del problema que supone el uso de los puntos de guardado como método de aumentar la dificultad, de cómo el alto ratio de encuentros es un problema o de que la necesidad excesiva de farmeo hace que un título pueda llegar a amargar la experiencia a muchos jugadores.

Pararse a entrenar para poder avanzar por las nuevas zonas era algo casi obligatorio en este título, que ofrecía una dificultad horriblemente calibrada donde, a veces, el jefe final de la zona era un chiste comparado con un numeroso grupo de enemigos cualquiera, que si nos llegaban a atacar con ventaja casi nos podíamos dar por muertos. Eso sí, los jugadores entregados al entrenamiento masivo en esta clase de títulos tampoco sufrieron demasiado, puesto que simplemente vieron que lo que estaban acostumbrados a hacer funcionaba muy bien, sistema de trabajos mediante.

Porque uno de los grandes alicientes del título era precisamente la cantidad de trabajos que ofrecía y entre los que podíamos intercambiar los roles de nuestros personajes. Al avanzar en la trama íbamos obteniendo nuevos oficios, cada uno con sus correspondientes habilidades y fortalezas, lo cual también ocultaba varios problemas: aumentar de nivel con cada trabajo suponía alterar permanentemente las características del personaje ya que el ascenso a las características estaba asociado al oficio que estuviésemos usando. Debido a esto, personajes con roles de magos se quedaban con una salud más reducida y un gran poder mágico, incluso aunque los cambiásemos a un rol de salud y ataque físico. Este problema, inherente a -casi- todos los títulos con intercambio de trabajos de la serie Final Fantasy, hacía que muchos jugadores tuviesen a personajes particularmente débiles debido a que se dedicaron a usar trabajos más dedicados a la utilidad que a ofrecer buenas estadísticas de combate, lo cual era bastante molesto para los más "aventureros" en la experimentación.

Tampoco ayudaba que cambiar de rol implicase regresar al punto de partida, puesto que no se podía conservar nada de un trabajo abandonado, lo cual también resultaba un problema a la hora de intentar probar nuevos elementos sin que el grupo sufriese por la pérdida de habilidades. Debido a esto, el título se puede considerar como un importante punto de transición hacia la completa mejora del sistema de trabajos (Final Fantasy V) y el cambio general -a mejor trama- de Final Fantasy IV.

En este título los protagonistas vuelven a ser meros "Guerreros de la Luz" que sólo obtuvieron nombre en su novelización y posterior lanzamiento en Nintendo DS, donde también se hizo un mínimo esfuerzo por dotarle de algo de más personalidad a cada uno, aunque realmente todos son muy sosos y los invitados o ciertos secundarios, como suele ser tradición en los Final Fantasy clásicos, son los más carismáticos del plantel. La trama es, sorprendentemente, mucho más interesante en planteamiento que en ejecución, puesto que nos lleva a un mundo que necesita de Guerreros de Luz/Oscuridad para mantener un equilibrio entre ambas fuerzas, con ciclos donde es necesaria su victoria alternante para evitar una catástrofe. Civilizaciones antiguas, sorpresas como el continente flotante o falsos Héroes de la Luz ancianos, pérdidas de aliados... los acontecimientos son bastante variados, pero como los vivimos bastante tarde no resultaban tan llamativos.

Musicalmente, Nobuo Uematsu seguía sorprendiendo con fabulosas composiciones, aunque tampoco podemos obviar el buen diseño de ciertos personajes o enemigos, en particular Nube de Oscuridad. También ofreció interesantes propuestas, como el uso de conjuros para mutar al grupo y poder avanzar por la trama en ese estado, lo cual en términos jugables era bastante llamativo para esa época.

Curiosamente, en occidente el título siempre nos ha llegado con el aspecto visual en 3D, evolucionando desde Nintendo DS a Smartphones, PSP, Ouya y PC, por lo que nos cuesta reconocerlo en su versión original con sprites, donde los trabajos originales (y no ese secreto que se perderá en la versión de Nintendo DS) eran, precisamente, Caballeros Cebolla, razón por la que en Dissidia es así como se representa al personaje de este título (sí, el considerado como trabajo más fuerte de la serie en términos de estadísticas debutó siendo el inicial), por lo que es un título clave para la evolución de la saga Final Fantasy, pero también un arcaismo hoy en día que hace demasiadas cosas mal para poder recomendar darle una oportunidad.

Fue ese "empezar mal para aprender a hacerlo bien" dentro de la serie, por lo que aunque para muchos tiene un lugar en su infancia porque fue de los primeros (o incluso el primero) que jugaron de la saga Final Fantasy, las circunstancias que lo rodean lo hacen un título que, normalmente, tenemos que juzgar por su llegada en 2006, lo cual le crea un injusto agravio comparativo porque, claro, en esos tiempos ya sabíamos cómo se bien se podían hacer RPGs, no como pasaba en su debut, allá por 1990.

Así, pues, citando los comentarios de los que participaron a la hora de elaborar esta entrada en nuestro Discord:
  • Por todos sus fallos de diseño y ese infame final este es el que a mi me parece el peor Final Fantasy, pero sin embargo funcionó bien.
  • En algún momento planeo empezar otra vez de cero y pasármelo, pero creo que a día de hoy no hay absolutamente ninguna razón para jugarlo.
  • Me lo he pasado un par de veces más por entretenimiento que otra cosa, porque casi todos sus aspectos me parecen flojos.
  • Es casi como si este juego pretendiera explicar como surgieron los Héroes de la Luz.
  • Lo abandoné porque la historia no me parecía interesante y porque había que farmear durante un año sin parar para poder enfrentarte a ciertos enemigos. 
  • Entretenidisimo. Soy de los friquis que farmearon para el gigante de hierro.
  • Yo lo empecé, vi lo que había que farmear y dije hasta luego.
  • No lo recomiendo salvo a curiosos, ya que hay alternativas muy superiores.
  • De los Final Fantasy que me he pasado es el que menos me gusta y lo digo sin que me molestase tanto la dificultad o la necesidad de farmeo.
  • La verdad que el farmeo era muy hardcore y la mazmorra final me saco un par de insultos y gritos bien majos tras morir y perder más de 1 hora. 
  • En general me pareció un juego sin ningún tipo de aspiración más que el del sistema de cambio de trabajos. Un juego malo.
  • La versión completa y bien desarrollada de Final Fantasy III se llama Final Fantasy V.
  • Yo quedé encantado con esta entrega, lo jugué dos veces y adoro su Banda Sonora.
  • No diré que es mi juego favorito de la franquicia, no entraría ni en mi Top 5, pero sí es cierto que me da mucha pena que se le considere malo cuando en mi opinión, no lo es en absoluto.
  • Final Fantasy III es una experiencia jugable y Final Fantasy II aspiraba a ser una experiencia narrativa, o eso aparenta. Final Fantasy IV será en esto espejo del II, y el V espejo del III pero aprendiendo a escribir diálogos. Es más un título de transición, visto de lejos.
  • Para mi este juego podría verse como un experimento de hacer un sistema de trabajos intercambiable
  • El título me divirtió y tuvo cosas buenas, pero lo tuve que dejar por la excesividad de farmeo.
  • No es que sea malo en lo suyo, pero ni mucho menos es recomendable.
Y, a vosotros, ¿qué aspectos os llamaron la atención de esta tercera entrega? ¿Sois de los que lo crucifican o le tenéis buenos recuerdos?

6 comentarios:

  1. Pues es mi FF favorito junto con el IX.
    El farmeo era jodidillo pero valía la pena.

    Ese momento cuando sales del mapa y ves el tamaño real del mundo... Espectacular.

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  2. En mi opinión fue el peor que jugué, y eso que juegué al 1 y al 2. Fue el único que no complete, después de horas y horas de farmeo, voy a la mazmorra final y le gano con facilidad a todos los jefes, me agarra el final y no me dio ni una chance, arranqué con nivel 55.

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  3. Este fué el Final Fantasu que me enganchó a la Saga en la gran DS. Dificil como el solo. Un juego muy bueno para ser mi primer jrpg. Pero que el IV opacó ampliamente.

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  4. Coincido con el comentario anterior y sobre todo con lo referente al final, que me supuso un calvario y dejarlo aparcado durante mucho mucho tiempo. Al final de hecho no se si me lo pase yo, mi hermano o mi primo

    Aunque si echo la vista atrás no me parezca un gran juego, no puedo evitar tenerle un cariño especial, pues efectivamente fue mi primer Final Fantasy y me parecía que lucía genial

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  5. Quizá es el final fantasy de el cual es mas complicado opinar.
    En cuanto a la versión original: se que es difícil ubicarse en la época pero totalmente requerido para poder apreciarlo: musicalmente sube uno o dos peldaños por encima de sus predecesores, el sistema de trabajos amplío lo visto en final fantasy y la exploración de el mapa retomo la importancia perdida en el 2 la variedad de oficios invitaba a explorar sus facetas jugables, pedirle un argumento profundo a un juego de esa generación es no haberla vivido aun así la temática, sensación de mundo colosal y sorpresas estaban al orden de el día.
    Su remake por otro lado ofreció además de la primera oportunidad de probarlo por estos lados una ost renovada, depuró aristas jugables y tuvo el atrevimiento acertado de incluir elementos jugables como iron man (opcional boss),caballero cebolla (oficio) y un aspecto gráfico total mente rehecho pero de mi total disgusto en cuanto estética aunque en los demás apartados ea totalmente respetuoso con su versión original.
    Lo considero un digno final fantasy aunque poco recomendado para quienes recién lleguen a esta magnánima saga.

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  6. FFV causó que FFIII fuese malo.
    Digamos, no hay razón para jugar FFIII teniendo a FFV.

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