viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Qué es Prison Architect?

Hay títulos diseñados para no ser divertidos. Puede parecer absurdo, ya que la mayoría de jugadores buscan relajarse y disfrutar de los videojuegos, pero la realidad es que existen cada vez más obras que usan a este medio para revelar problemas reales de la sociedad.

En la historia de los videojuegos hemos podido crear de todo: ciudades (Simcity/Cities Skylines), parques temáticos (Theme Park), Hospitales (Theme Hospital), compañías de videojuegos (Game Dev Tycoon), repúblicas bananeras (Tropico), familias (Los Sims)... pero siempre con un cierto tono humorístico para que nuestro dictador no sea tan mala persona o para que la gente que muriese en nuestro hospital/parque acabasen siendo números a corregir. Total, ¿quién no se ha divertido ahogando o emparedando a su Sim y arrasando su ciudad con algunos cataclismos?

Prison Architect (PC, 2015/PS4, XB1, 360, 2016/Smartphones, 2017) nos pone en la labor de realizar una prisión, lo cual a priori no debería ser "peor" que un hospital pero sin embargo, debido a su diseño algo minimalista (y casi más parecido a un título de Acceso Anticipado en ciertos aspectos) y al modo en el que funciona, resulta mucho más monótono y gris que los títulos de construcción y gestión de recursos existentes.

No eso de esos juegos donde el dinero es el gran problema, resulta complicado arruinarse salvo que seas muy descuidado, pero sin embargo muchas veces tendrás la sensación de "haber perdido" porque tu prisión no te convence.

Ya desde el tutorial mezclado con el modo historia (de sólo cinco capítulos, lo que permite acabarlo en unas 15 horas, como mucho) nos damos cuenta de los aspectos morales que quiere reflejar la obra. Mientras nos enseñan los aspectos básicos de construcción, comprobamos la crueldad de muchos de los empleados de prisiones, que tratan a los presos como si fuera ganado, algo en lo que tendremos que ayudar con nuestras construcciones.

Así, también aprendemos a lidiar con un sanguinario motín, donde los presos son auténticos enemigos o vivimos un capítulo donde un profesor trata de humanizar a los presos, reformando una prisión para que sea más acogedora y les permita tener una segunda oportunidad, preparándoles para salir de la vida delictiva con un oficio.

Ese doble objetivo se presenta como una de las claves para diseñar cualquier prisión: por cada preso que aceptemos, ganaremos dinero que nos permitirá pagarle al personal y costear más celdas o equipamiento, pero eso también aumentará los posibles problemas o descontento general que puedan acabar llevando a un peligroso motín. Intentar llevar por delante programas reformatorios o darles trabajo a tus propios presos en tu prisión podrá permitirles su reinserción (que también nos dará dinero y prestigio), pero será especialmente caro y podría dejar rendijas por las que se podrían fugar o armarse en caso de conflicto.

Para ello será muy importante desbloquear y contratar a diversos miembros del personal para poder regular bien los aspectos de tu prisión: controlar gastos, gestionar el horario de tus presos y que les dé tiempo de todo mientras cubren sus necesidades. Puede que no haya suficientes duchas, cocineros o espacio en la cantina para que todos cubran esa necesidad en una hora, quizás hay poco tiempo libre para puedan hacer ejercicio o descansar... Tu prisión puede estar construida de forma que tengan poca privacidad, que les sea complicado tener contacto con sus familias...

Encontrar el equilibrio en Prison Architect es casi imposible, ya que hay que casar dos formas de ver las prisiones totalmente inversas: la de personas despreciables que se merecen estar ahí y que vas a usar como una fuente de dinero dado los problemas que te crean o la de seres humanos que cometieron un error, pero se merecen todo el apoyo y protección posible para poder cambiar.

Dado el funcionamiento del juego, tendremos que seguir un sistema de inversiones para hacer crecer nuestra prisión: lograremos cierto dinero por adelantado para construir, por ejemplo, una enfermería funcional, que una vez esté terminada nos permitirá recibir la segunda parte del pago. Este funcionamiento se vuelve especialmente lento y monótono cuando se centra en aspectos que no controlamos tanto, como que nuestros presos se saquen títulos en especialidades determinadas.

Debido a ello, nos llevaremos muchos días con la velocidad del juego a tope, viendo pasar cada una de las tareas programadas, recibiendo nuevos presos (si así lo hemos determinado, es regulable) y asistiendo, impotentes, a los posibles problemas como peleas, intentos de fuga o incluso asesinatos. Nuestro personal de seguridad actuará cuando "lo que sea" pase, lo cual no tendrá más solución que el castigo y la represión, pudiendo perder o retrasar a presos valiosos en el proceso.

Esa clara ausencia de objetivos (ya hemos comentado que el modo historia no da para mucho) provoca que nosotros seamos los verdaderos jueces de nuestra creación y que realmente sea complicado disfrutar mucho del repetitivo proceso.

Estamos ante un título que nos puede dejar fondos ilimitados de forma directa, desde el propio menú, sin trucos que valgan y en el que podremos complicarnos la vida de forma extraordinaria, como añadiendo necesidades -más allá del cansancio- a nuestros empleados, crear clima (lo que supone necesidades extras a cubrir), provocar que haya bandas (lo que originaría muchas peleas)... La dificultad es ridículamente maleable.

También existe la posibilidad de jugar las prisiones de otros jugadores (lo que nos permite superar ciertos logros de forma absurda) o probar un modo de huída de la prisión, que no está todavía excesivamente bien implementado. Bueno, como ciertos aspectos, que no están todo lo bien pulidos que podrían, como tipos de habitaciones sin explicación de sus ventajas, funciones con efecto neutro, cosas que funcionan aleatoriamente en la construcción... Al final, a base de probar logras comprenderlo todo (más o menos) pero es de esos juegos toscos de los que ya hablamos alguna vez.

Prison Architect es un juego sólo recomendado para los que disfrutan de la construcción, pero con muchos elementos que lo ponen por debajo de los clásicos "Theme", "Sim" o "Tycoon". Su reducido modo historia, ciertos elementos sin pulir, la falta de objetivos a largo plazo o la gran repetitividad y aleatoriedad de los problemas lo hacen un título gris, que casa a la perfección con la temática que toca.

Difícilmente se hace disfrutable, pero cuando lo comprendas pasarás mucho tiempo jugándolo. Al fin y al cabo, ¿quién ha dicho que construir una prisión puede ser divertido?

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