lunes, 19 de junio de 2017

[Análisis] Ys I & II

Si echamos la vista atrás, la mayoría de grandes compañías del género RPG han necesitado de un juego que tuviera un marcado éxito para después transformarlo en una franquicia y consolidar así su puesto en la industria. Squaresoft lo hizo con Final Fantasy, Enix con Dragon Quest, Atlus con Shin Megami Tensei y así podríamos seguir con un largo etcétera de compañías, entre las que se incluye Nihon Falcom. Aunque hoy puede que sea más conocida por la serie The Legend of Heroes, su primer juego franquicia fue toda una pionera entre los ARPGs japoneses: Ys.

Esta saga surgió en los albores del género, cuando éste estaba empezando a asentarse en un público más coral como el que ofrecían las consolas o sus híbridos con PCs como la NEC PC-8801, donde debutó el primer título de la franquicia allá por 1987, que es el que vamos a analizar junto a su secuela.

Porque sí, esto es un análisis simultáneo de Ancient Ys Vanished: Omen (o Ys I) y Ancient Ys Vanished: The Final Chapter (o Ys II). ¿Por qué? Pues por una serie de razones:
  • Ys II es una secuela TAN directa de Ys I que, de hecho, ambos juegos podrían ser uno solo. Es más, como dato anecdótico, en un principio estaban planeados como un único título, pero durante el desarrollo decidieron dividirlo en dos. La decisión no les debió convencer, porque apenas dos años después del lanzamiento de Ys I, en 1989, ya salió el primer recopilatorio de ambos juegos.
  • El núcleo jugable de ambos títulos es idéntico y, en líneas generales, ambos sufren los mismos problemas. Por supuesto, hay diferencias sustanciales entre ambos juegos que serán detalladas más tarde, pero la base es la misma.
  • Actualmente, los dos juegos vienen juntos en un recopilatorio en las tres versiones de más accesibilidad hoy en día: Nintendo DS (la versión que yo jugué, titulada Legacy of Ys: Books I & II), PSP (Ys Chronicles) y PC/Smartphones (Ys Chronicles+, por ser un port de la versión de PSP). En general, decantarse por una u otra va por gustos más allá de una traducción diferente (obra de Atlus en DS y de XSEED en PSP o PC/Smartphones) y ligeras mejoras gráficas. Existe una diferencia particularmente notable que será detallada en su momento.
Y sin más dilación, sumerjámonos en el vasto mundo de Ys.

Ys I nos transporta a la una vez próspera isla de Esteria, que en los últimos meses se ha visto azotada por hordas de monstruos y por una perpetua tormenta que parece acabar con todo aquello que entra en ella. En estas circunstancias, aparece en la playa un espadachín pelirrojo, Adol Christin, cuya presencia en Esteria parece estar vinculada no sólo a los problemas que ha sufrido la isla, sino también a un lejano país que desapareció hace eones: Ys. Por supuesto, al tratarse de una continuación directa, contar la historia de Ys II sería destripar completamente la trama de Ys I, así que tendréis que descubrirla vosotros mismos.

La trama es, simplemente, la que cabría esperar de un título de 1987: buena en su momento, pero no inventa la rueda hoy en día. No obstante, debo decir que, si vas sin prejuicios, es un título muy disfrutable y que cumple con creces. He de destacar algo en concreto de su argumento: el interés del juego no reside en este aspecto, sino en todo el lore que esconde bajo su superficie. Para mí fue una más que agradable sorpresa ver toda la mitología y la cultura que envuelve a Esteria e Ys y, de hecho, es lo que más destaco del título sin lugar a dudas: el juego no sería el mismo sin todo lo que hay detrás. Decir también que un detalle que a mí particularmente me gustó mucho fue que prácticamente todo, ya sea a nivel argumental o jugable, es explicado en el juego.

El principal problema de la historia es la continua obligación de recorrer las mismas zonas. Entiendo que el mundo, especialmente en Ys I, es muy limitado y que la historia tiene que echar mano de ese recurso para contarse de manera efectiva, pero es exagerado tener que ir constantemente de una ciudad a otra, aunque el trayecto sea corto. Y eso es solo el principio, porque la mazmorra final se las trae también. Llega a un punto en el que te sabes perfectamente de memoria el camino a seguir entre poblaciones, y eso es un problema que pesa. En Ys II sigue existiendo esa problemática, pero no llega a ser tan exagerada.

Respecto a los personajes, el coro de secundarios está bastante logrado y acabas encariñándote con ellos, aunque no destaquen por nada en especial. Además, todos los NPCs del juego tienen nombres propios y sus líneas de diálogo varían al hablar varias veces con ellos o al avanzar la historia, lo cual ayuda a darle vida al mundo, más allá de los cuatro ciudadanos que te dicen lo mismo siempre.

Tanto Ys I como Ys II son ARPGs puros y duros: combates directamente en el campo sin transición, vista aérea, ranuras para los objetos para poder usarlos en combate... En ese sentido, son juegos muy típicos y, realmente, el combate no es de los mayores atractivos que tiene así que es más bien un medio para justificar que es un RPG. Aquí es donde hay que hacer un inciso para exponer la principal diferencia entre las versiones de estos juegos: el modo de atacar.

El caso de la versión de Nintendo DS es simple, usas el botón Y para atacar y si le das al enemigo le haces daño. Sin embargo, en PSP y PC la cosa varía ligeramente, debido a que se ataca de manera automática una vez se choca contra los enemigos, teniendo en cuenta si los atacas de frente, pudiendo recibir daño del enemigo, o por detrás, provocando mayor daño. Además, la rapidez con la que se desplaza el personaje vuelve impreciso el manejo del mismo y puede llegar a convertirse en una dificultad añadida para el juego, sobre todo en ciertos jefazos.

Vamos, que en esencia es el estilo de combate lo que puede hacer que os decantéis por una versión u otra porque son prácticamente iguales en el resto de apartados.

Otra cosa a destacar de Ys II es que, a diferencia del I y por motivos argumentales, se puede usar magia. Existen hechizos de varios tipos y con funciones diversas, aunque en la práctica se usan dos, lo cual es una pena. porque es una mecánica con mucho potencial. Más allá de eso, a nivel de combate ambos juegos son idénticos.

Para comentar la dificultad de estos títulos nos tendríamos que meter en un terreno pantanoso, puesto que es extremadamente irregular. En la primera entrega todo se desequilibra por la existencia de un par de accesorios que se pueden localizar relativamente pronto y su efecto es exageradamente influyente (dividir el daño recibido a la mitad/duplicar el causado), hasta el punto que llegas a plantearse si usarlos o no. Sin embargo, en Ys II la dificultad vira a un recurso inferior: si en el primer título es posible tener que pararnos a entrenar en algunos momentos, en la secuela esto es algo realmente necesario, llegando a tener que subir la friolera de 10 niveles para poder mantenernos a la par de ciertos enemigos.

Además, debido a la existencia de la magia en Ys II, ésta se vuelve un recurso demasiado importante y llega a hacer casi inútil el uso de nuestra espada en buena parte del título. También hay que hacer una mención especial a los jefes que, aunque son muy variados, presentan puntos de golpeo sobre nuestro personaje un poco confusos y tienen demasiada resistencia, por lo que pueden ocurrir dos cosas: que pierdas por desconcentración en un combate muy extenso o que lo hagas porque cierto golpe te ha alcanzado cuando parece que ahí no ha dado.

Si planeáis jugar a estos dos títulos debéis tener presente que el criterio precio/horas de partida no es aplicable a todos los casos. Son juegos muy disfrutables pero extremadamente cortos. Jugando ambos en dificultad normal, con todas las secundarias y llegando al final al nivel máximo, el primer Ys me llevó 4 horas y, el segundo, 8. A pesar de esta corta duración, como ya explicamos, nos obligan a dar muchas vueltas de un sitio para otro, por lo que hasta se agradece que no se extienda mucho más abusando de este recurso o de la obligación de farmeo.

También resulta curioso que en Ys I haya más misiones secundarias que en Ys II, que prácticamente no tiene o que en muchos momentos nos sintamos perdidos porque no hay una explicación clara de lo que tenemos que hacer y perdamos tiempo dando vueltas, llegando incluso a recurrir a vídeos o guías para enterarnos de cosas simples a ejecutar pero que, por no contar con ningún tipo de indicativo, no se nos suelen ocurrir de forma natural. Y, no, no vale como excusa que un NPC concreto en cierta zona por la que ya has pasado y con el que ya hablaste te podía dar la pista de cómo avanzar. Las razones con las que se alargan estos títulos tan cortos resultan realmente tristes.

El apartado artístico del juego es simplemente espectacular. Se nota el aire añejo de las ilustraciones que se usan al hablar con dos o más personas a la vez, al comprar en las tiendas... que le da un toque antiguo y le viene como anillo al dedo. Las ilustraciones de cada personaje son preciosas, con una relativa variedad de expresiones aunque se utilicen poco.

Pero nada es perfecto, y en el apartado técnico cae bastante. Los entornos en 3D combinados con sprites 2D quedan bien precisamente por ese aire de nostalgia ochentera, pero hay algunos efectos que, sinceramente, podrían estar mucho mejor. Y hemos de recalcar algo muy importante que, al menos en la versión de DS, ocurría en ciertos puntos de Ys II: las ralentizaciones. En algunos jefes las caídas de frames eran exageradas y podían ocasionar problemas porque, encima, van y vienen a lo largo de los combates. En otros sistemas están algo más optimizados, pero aún así es posible notarlos debido a la exagerada cantidad de elementos en ciertos combates.

De la Banda Sonora solo se puede decir que es muy buena. No es magistral ( va a gustos, claro) pero está muy lograda, ambienta de maravilla y las melodías son muy pegadizas. Quizá puede echarse de menos alguna pista más, pero el resultado final casa a la perfección con el título. Temas como First Step Towards the Wars o Palace of Destruction, de estilo rock/metal, son una maravilla.

Tanto a Ys I como a Ys II se les notan el paso de estos 30 años, pero son ARPGs muy disfrutables a día de hoy si se miran con el cristal de la época. No resultan infumables, no han envejecido demasiado mal y siguen siendo perfectamente jugables si les dais una oportunidad. Por supuesto, los siguientes juegos de la serie son mejores en muchos aspectos, puesto que Ys es el tipo de saga que evoluciona con cada nueva entrega.

En conjunto (porque son el mismo juego, básicamente) resultan muy interesantes y contienen una pequeña porción de lo que es la industria hoy en día, pues resultaron pioneros por sus gráficos tan detallados, por ejemplo. Si queréis iniciaros en la saga, son excelentes como preámbulo a Ys Origins (disponible en PC, PlayStation 4 y Vita) por su corta duración, o incluso puede servir para descubrir si os puede gustar la serie de cara al lanzamiento de Ys VIII: Lacrimosa of Dana, que llega este septiembre a PC, PlayStation 4 y Vita.

4 comentarios:

  1. Interesante análisis. Aunque duren poco creo que no se harán un hueco en mi extenso backlog, pero siempre viene bien leer sobre los cimientos de una saga tan longeva. Y comprobar, además, que muchas de las cosas buenas que decimos hoy en día de Nihon Falcom ya las tenían hace casi 30 tacos (suponiendo que no sean añadido de los remakes).

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  2. no ando muy de acuerdo con varias cosas...
    Para mi, estos son los mejores Ys. mucho mejores que los que le siguen. no digo q es el mejor rpg de la historia, pero si el mejor de los años 80's
    La banda de sonido es lo mejor que te puede pasar en tu vida. te invito a escucharla en youtube, no con el sonido pedorro de la DS. y no lo digo yo, es el apartado mas aclamado de toda la saga.
    La version de DS es horrible, debes ser al unico que le gusto. se ve y se oye asquerosa. ademas ir en diagonal en DS es bastante complicado, no asi en una pc con joystick de xbox 360
    y tambien lei quejas por backtracking... loco, es un juego de hace 30 años! excepto que corre mas rapido es mismo juego que en 1987! que esperabas?

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  3. Vaya saga veterana está, leer esto solo hace que me den más ganas de probar el próximo Ys: Lacrimosa of Dana

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  4. Yo la verdad que intenté jugar al primer el año pasado y se me hizo cuesta arriba, lo acabé dropeando. La mecánica de los "empujones" no me gustó nada y me parecía bastante arcaica. En ese aspecto, prefiero los Ys 3D (cualquiera menos I y II vamos) que son super entretenidos y no tienen estos problemas.

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