26 de mayo de 2021

[Análisis] Ys VI: The Ark of Napishtim

En los años más convulsos de la serie Ys, la franquicia de Nihon Falcom cambió de manos y tuvo varias entregas desarrolladas por diferentes estudios, lo que estuvo a punto de acabar con la saga viva de Action RPGs con más solera de Japón, ya que data del año 1987. Por fortuna, sus creadores originales recuperaron la franquicia precisamente con esta entrega, Ys VI: The Ark of Napishtim, lanzado originalmente para PC en el año 2003, ocho años después del último título de la serie que habían desarrollado ellos mismos.

En esta entrega aprovecharon para darle un vuelco a la serie, añadiendo varios cambios, con un sistema que se mantendría en las dos entregas posteriores, The Oath in Felghana y Origins. En este comienzo de lo que se podría llamar "la fase de crecimiento" de la saga, el título también fue llevado a PlayStation 2 y PSP entre los años 2005 y 2006 de la mano de Konami, lo que supuso también el regreso de la serie a occidente, lo que empezó a generar ventas estables que permitieron al estudio ser un poco más ambiciosos con la franquicia. Eso sí, hasta el año 2015, y de la mano de XSeed, este título no dio el salto a PC en occidente, ya con una localización más sólida y actualizada al inglés. Esa es la versión que vamos a usar para este análisis, para contaros cómo fue el título que cambio el sino de la serie para Nihon Falcom y ayudó a dar fuerza para lo que es la compañía hoy en día.

Cronológicamente nos situaremos tras los sucesos de Ys VIII:Lacrimosa of Dana. Adol, junto a su compañero Dogi, deciden hacerse a la mar a explorar el gran océano de Atlas en un barco pirata. Por desgracia, se topan con el imperio Romun, que les ataca, provocando que Adol se caiga por la borda y sea tragado por el mar… para acabar llegando a la costa del archipiélago de Canaan, en medio del gran Vórtice (algo así como el Triángulo de las Bermudas). Allí descubre que en esa zona hay una civilización de humanoides, los Redha, así como un asentamiento de humanos, formado por todos aquellos que han naufragado, ya que no hay modo de escapar a los mares navegables.

Obviamente, siendo un aventurero, Adol no se quedará de brazos cruzados viviendo plácidamente en el pueblo y decidirá investigar las islas, que cuentan con numerosas ruinas de una antigua civilización, para desentrañar sus secretos y buscar un modo de salir de allí.

La historia en sí no da para mucho más, ya que resulta bastante corta y el título se basa principalmente en su vertiente jugable. Sirve para acompañar la aventura y puede resultar correcta para entretenernos en ese camino, pero poco más.

El juego consiste en ir explorando las diferentes partes de las islas, volviendo a la ciudad entre zonas para reabastecernos y avanzar un poco la historia, aunque en muchas ocasiones no queda muy claro a dónde hay que ir y nos tocará dar vueltas por las distintas localizaciones accesibles hasta acertar con el objetivo, rezando para no llegar a una zona de mayor nivel accidentalmente, lo que puede suponer nuestra derrota.

Los combates se realizará sobre el propio mapeado donde los enemigos son visibles, en un sistema ARPG donde controlaremos a Adol, que podrá realizar ataques simples con un sistema de combos, saltar para esquivar o lanzar ataques aéreos de diferente tipo (en el aire, al caer…). El sistema en sí no está mal pese a su sencillez, aunque el problema es que todo se realiza con los mismos botones, variando únicamente en la colocación o el tempo presionándolos, lo que hace algo difícil realizar ciertas acciones, como el salto largo, lo cual puede provocar caídas y que tengamos que rehacer el camino recorrido.

Durante la aventura conseguiremos tres espadas elementales, con diferentes estilos cada una (potencia, velocidad…). Además, nos darán un ataque especial propio y, si las mejoramos, la posibilidad de lanzar un hechizo asociado, el cual se carga con ataques simples y nos otorgará algo más de variabilidad al combate.

Además de las armaduras y escudos que iremos encontrando, podremos equiparnos con diferentes accesorios y elegir únicamente un objeto curativo, que será el que podremos usar en combate lo que, a pesar de ello, lo hace menos exigente que otras entregas de la serie. Aun así, será necesario pararnos a entrenar en muchos momentos y centrarnos en la mejora de las diferentes armas, las cuales son tan o más importantes que la propia habilidad del jugador.

Ese freno al avance de nuestro personaje resulta todavía más molesto porque el título es bastante corto y se puede completar en unas diez horas, que sólo se extienden con esas fases de entrenamiento y con las muy elusivas tareas secundarias, muy ocultas del camino habitual, poco comunes y fáciles de perder para muchos jugadores. De hecho, para expandir un poco más la duración del título una de las ideas fue incluir tres modos de dificultad (Normal, Difícil y Muy Difícil), un modo "Catástrofe" (que bloquea el uso de objetos en combate) y un Time Attack contra jefes, donde competir con tiempos de otros jugadores.

Ys VI tiene 18 años, y se nota. En la versión actualizada de XSeed para PC lo han retocado un poco, con capas de HD, mayor resolución y más opciones de configuración, pero sigue siendo un juego sencillo para los estándares de hoy en día. No obstante, tampoco se ve mal gracias a ese estilo animado. El rendimiento en sí es bueno, y hasta cuenta con una versión para ordenadores más viejos, centrándose en su accesibilidad.

El apartado sonoro está bien, aunque quizás se puede considerar como algo más flojo que otras entregas de la saga. Sus temas musicales no destacan tanto, pero el resultado es más que correcto y acompaña bien las diferentes situaciones que encontraremos. Los textos están disponibles en inglés, como ocurre con la inmensa mayoría de la serie.

Ys VI: The Ark of Napishtim se puede considerar como el primero que cambio el destino de Nihon Falcom cuando volvió a tener los mandos de su propia franquicia, y se nota que al suponer un comienzo del cambio de rumbo hacia la evolución de la serie, todavía le quedan cosas por pulir, algo que es especialmente notable si juegas a las dos entregas posteriores a este título. Por esta razón, podríamos decir que esta sexta entrega no destaca especialmente, pero se deja jugar y acaba siendo entretenida en su reducida duración.

Quizá no sea la mejor aventura de Adol, pero sirve para aquellos que quieran adentrarse más en el mundo de Ys, ya que supone descubrir otra de las aventuras del pelirrojo y también puede resultar un posible punto de entrada a las entregas post-2000, mucho más accesibles para el jugador.

Si queréis compartir vuestras impresiones del título, o hacer cualquier pregunta, podéis usar los comentarios o nuestras redes sociales.

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