lunes, 6 de julio de 2020

[Análisis] Pokémon Espada/Escudo: Isla de la Armadura

El lanzamiento de Pokémon Espada y Pokémon Escudo ha sido uno de los más accidentados de la franquicia, con una Game Freak que prácticamente no ha tenido tiempo de descanso tras Pokémon Let's Go Pikachu/Eevee y tuvo que forzar la máquina a la vez que intentaba ganar tiempo para preparar la primera Generación de la franquicia que se desarrollaba de base para una consola de sobremesa como Nintendo Switch. Ese sobresfuerzo llevo a que el título se pudiese considerar como un pilar sobre el que seguir trabajando, con parches de nuevo contenido mensuales y abriendo la puerta, poco a poco, a que varias criaturas clásicas de la franquicia fueran ampliando el catálogo de unos juegos que no incluía la posibilidad de usar a todos los pokémon de entregas previas.

Así pues, el gran salto cualitativo en ese aspecto llegaría en base a contenido de pago mediante DLCs incluidos en un pase de expansión: Isla de la Armadura, que se lanzó el pasado 17 de junio, y Las Nieves de la Corona, que estará disponible el próximo mes de octubre. Este camino es el mismo que han seguido otros títulos de Nintendo en Nintendo Switch, pero las presiones de la comunidad en este aspecto han sido especialmente duras, algo que tampoco se ha relajado en este nuevo contenido.

¿Pero qué es lo que ofrece realmente este primer contenido descargable de pago con La Isla de la Armadura? Vamos a repasar las sensaciones que nos ha dejado en sus diferentes aspectos.

Esta expansión nos llevará a una localización completamente nueva, la Isla de la Armadura, en la que se nos presentará un rival (que variará dependiendo de la versión que estemos usando) y que, en realidad, básicamente servirá como una carta de presentación de los nuevos pokémon de esta expansión: el Slowbro de Galar y Kubfu, el cual se consigue superando diversas pruebas en un dojo de combate.

De esta forma, da la sensación de que estamos ante una especie de gran tutorial de las localizaciones que debemos recorrer y el funcionamiento de Kubfu, pero sin pararse a comprobar que verdaderamente estemos aprendiendo nada. De hecho, podríamos decir que el propio argumento de esta expansión esta totalmente ausente de cualquier tipo de profundidad, resumiéndose en que aprenderemos nuevas mecánicas para facilitar el fenómeno gigantamax y que Kubfo habrá evolucionado en una de las dos formas disponibles de Urshifu, ya está.

Una vez finalizada especie de visita guiada, podremos explorar con más libertad esta nueva zona, con 210 "nuevos" pokémon que capturar (o, lo que es lo mismo, 210 pokémon clásicos incluídos en esta expansión) y una especie de coleccionable con forma de 151 Digglets ocultos por la isla. Si lo que preferís es el combate, la Isla de la Armadura también guarda en su interior un recinto similar a la clásica Torre de Batalla, en la que deberemos llevar a tres pokémon y afrontar encuentros aleatorios contra rivales controlados por la CPU a nuestro mismo nivel. No obstante, acaba convirtiéndose en una serie de solamente cinco enfrentamientos que no suponen ningún tipo de dificultad más allá de tener tres pokémon de cada tipo.

Esto hace que la expansión tampoco tenga una duración demasiado elevada y sea fácil de completar en su totalidad en unas pocas horas. Los 151 Digglets acaban siendo un simple coleccionable de esos que acabaremos buscando en cualquier guía antes que perdernos comprobando cada rincón, el nivel de reto que se nos plantea es bastante escaso si hemos seguido jugando a Escudo/Espada estos últimos meses y hasta la Torre Batalla parece menos compleja que en anteriores ediciones.

Las nuevas localizaciones que exploramos nos muestran un acabado más pulido que la región de Galar base, con varias zonas realmente diferentes que no dan una sensación tan "vacía". También contaremos con elementos más hacer más ágiles otros elementos del juego, como una mayor facilidad para obtener voltios, una especie de moneda del juego. Eso sí, quizás hubiera sido interesante contar con más entrenadores que pudieran algo de picante a la exploración, ya que estamos ante una zona abierta y hubiese sido más entretenido si contásemos con muchos más combates fuera de la línea principal de la trama de la expansión.

En definitiva, salvo que quieras ampliar tu pokédex con esos nuevos pokémon clásicos, Kubfu y su evolución o el Slowpoke de Galar, hay muy pocas razones para querer visitar la Isla de la Armadura. Al fin y al cabo, si tienes Pokémon Home, es posible recuperar esos 210 pokémon clásicos de nuestras propias ediciones anteriores, probablemente ya entrenados a nuestro gusto, y todo lo demás se puede conseguir a través de cambios con otros jugadores. Es una zona bonita y los fans de la Torre de Batalla pueden disfrutar con su vuelta, pero realmente dista de ser una misión opcional con recompensa exclusiva oculta en un contenido descargable e incluyendo un paquete con una nueva zona. Esperemos que las Nieves de la Corona nos dejen un mejor sabor de boca, porque este primer contenido no nos ha resultado demasiado interesante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario