viernes, 13 de marzo de 2020

¿Qué tal es Frostpunk?

This War of Mine es de esos títulos de gestión de recursos y supervivencia que tuvieron más impacto estos últimos años, dándonos el control de un grupo de civiles en una situación de guerra que debían mantener su sustento, explorando diferentes zonas plagadas de potenciales peligros para hacerse con recursos y, así, fabricar elementos con los que mejorar su seguridad y productos que les permitan sobrevivir al frío, las enfermedades, depresión, heridas o hambre que conllevan esa situación. Eventualmente, también lanzaron una serie de contenido adicional que nos llevaba a vivir capítulos centrados en tramas argumentales, donde la toma de decisiones nos permitía conocer situaciones como la pérdida de un familiar, la gestión de la información o la protección de obras de arte en una situación de guerra.

Hace un par de años, 11Bit Studios dio un paso más y nos presentó su nuevo proyecto: Frostpunk, un nuevo título de gestión de recursos y supervivencia en una situación desesperada muy diferente, ya que nos encontraremos en una sociedad steampunk donde la Tierra quedó congelada por culpa de la ceniza que bloqueó la luz solar y nuestra labor será intentar mantener con vida a una ciudad que deberemos construir junto a un gigantesco generador de calor que consume carbón. Nuestra labor será gestionar los puestos de trabajo de nuestros habitantes para que nos provean recursos con los que poder producir y desarrollar tecnologías que nos puedan servir para explorar la región y salvar a la humanidad de su extinción, desarrollando múltiples leyes que afectarán al descontento y la esperanza de nuestros habitantes, creando nuestra propia sociedad en una situación de apocalipsis.
Y esto no será nada sencillo, ya que empezaremos con un grupo de ciudadanos: trabajadores adultos, ingenieros adultos y niños, que a priori no trabajan pero sí consumen recursos, unas cuantas zonas donde lograr suministros básicos de madera, acero y carbón... y todo lo demás dependerá de nuestra actuación. Contaremos con un libro de leyes de las que podremos decidir una cada X tiempo del juego y esto afectará enormemente a nuestra gestión de la situación: ¿queremos que los niños trabajen para tener más mano de obra -inexperta y más proclive a accidentes- o recluirlos en un mismo edificio durante las horas de trabajo? ¿Ahorraremos comida elaborando una insípida sopa o añadiendo peligroso serrín? ¿Cómo gestionaremos a los enfermos por trabajar en estas condiciones congeladas? Esto nos irá dando acceso a edificios o circunstancias especiales que tendrán una cara y una cruz, que se debatirán entre la humanidad a cambio de consumir más recursos o un régimen marcial que busca la supervivencia mediante sacrificios.

La ciencia también podrá tomar partido, ya que elaboraremos un taller (o talleres, si queremos acelerar el estudio) donde usaremos a los ingenieros para desarrollar diferentes proyectos divididos en cuatro árboles de habilidades que nos permitirán acceder a nuevos edificios o mejoras de los existentes. Esto será un factor vital para sobrevivir, ya que eventualmente los recursos que se pueden lograr a mano entre la nieve se quedarán cortos para sobrevivir en un clima helado cada vez más duro. Tendremos la opción del calor, que mejorará la capacidad, rendimiento o alcance de nuestro generador central, nos permitirá colocar mini-calentadores a lo largo de la ciudad o encender la calefacción en edificios concretos, todo multiplicando el consumo de carbón, claro esta. La vertiente de ciencia nos permitirá organizar expediciones para recorrer los escenarios helados y lograr recursos, encontrar otros supervivientes (más mano de obra... y bocas que alimentar o calentar) y poder construir unos puestos de recolección de recursos que no tienen límite y surten a la ciudad cada cierto tiempo. Allí también podremos llegar a elaborar talleres con los que construir gigantescos autómatas que podrán sustituir a una cuadrilla completa de humanos y no sufrirán ante el frío o incluso prótesis para que nuestros tullidos puedan seguir siendo productivos.

Por supuesto, también deberemos elaborar nueva maquinaria para que nuestros ciudadanos puedan trabajar cerca de sus casas, con la que poder hacernos con carbón (minando, extrayendolo del suelo o quemando madera), madera (cortando árboles o usando un taladro en la nieve) y acero (en minas). Además, también podremos mejorar nuestra capacidad de recolección y expandir el tamaño de nuestros precarios almacenes. Y estará la vertiente de seguridad y alimento, donde mejoraremos puestos de caza, podremos optar por invernaderos que deberemos mantener cálidos, mejorar los centros de salud o hacer que los hogares de nuestros ciudadanos sean más cálidos... y caros. Evidentemente, todo es útil y no será nada fácil decidir qué priorizar, sobre todo porque cada estudio consumirá recursos y tiempo que podremos querer usar para otras cuestiones.

Porque Frostpunk es un título de decisiones rápidas y mucho impacto del jugador hábil. Será posible optimizar las horas de trabajo de los ciudadanos moviéndolos de puestos donde hagan más falta, ahorrar mucho carbón controlando bien la cantidad de calor que nos hace realmente falta en cada momento, contar con un sistema sanitario sólido que evite perder mano de trabajo (temporal o permanentemente), maximizar el rendimiento con sabias elecciones de leyes o desarrollando determinados objetivos científicos antes que otros... como todos los títulos de gestión hay veces que simplemente tendremos que dejar pasar el tiempo y hay veces que nos molestará su sistema de ralentización automática tras cada petición de un ciudadano o cuando se finalicen y empiecen las horas laborales, pero en general será un juego donde estaremos muy ocupados y pocas veces sentiremos que no estamos siendo importantes.

Frostpunk resultará un título donde la gran cantidad de opciones y la facilidad de caer en errores nos frustrará infinidad de partidas, pero de igual forma el aprendizaje será especialmente potente y, si encontramos un camino para la victoria, siempre podremos repetirlo para sobrevivir una y otra vez. Lo interesante será intentar probar otros caminos, como cuando tendremos que decidirnos entre dos vertientes de leyes (una sociedad marcial llevada por la fuerza o una religiosa donde la esperanza y el espiritismo mande) e intentar triunfar con los mismos, lo cual no será especialmente sencillo con determinadas construcciones. Como repetir el mismo escenario se puede hacer repetitivo, también contaremos con otros cinco (seis, con el último DLC) escenarios distintos donde las condiciones serán muy diferentes: un grupo de científicos que tiene que proteger unos semilleros del frío y podrán elaborar una gran flota de autómatas para ello, la lucha de clases de unos inmigrantes y sus antiguos lords, levantar una situación de Game Over desmontando y reconstruyendo una ciudad arrasada...

Quizás el problema de esas nuevas opciones es que sí tienen un guión más claro y HAY que hacer determinados pases para completarlas correctamente, lo cual hace mucho más complicada la experimentación o seguir un camino conocido, teniendo que dedicarles varias partidas para entender todo el escenario y los sucesos que ocurren y, así, estar preparados para los mismos. Es también el problema que tenían las Stories de This War of Mine, por lo que tampoco es que resulte algo tan grave, ya que igualmente podremos tomar diferentes decisiones a lo largo de la partida que nos puedan llevar a diferentes conclusiones... que simplemente nos indicará cómo hemos sobrevivido y a qué precio. Podemos decir que la relación dificultad-premio por victoria no es que resulte especialmente relevante y, en general, nos llevará unas pocas horas (dependiendo de cómo juguemos con la velocidad del juego) completar -o fallar- cada escenario.

A nivel artístico, Frostpunk ofrece un nivel realmente llamativo, con ese mundo helado y sus habitantes desesperados, usando carbón, vapor y grandes autómatas para sobrevivir. No destacará lo mismo a nivel técnico, ya que aunque resulte lo suficientemente efectivo para un juego de este estilo, será como el generador central de nuestras ciudades y nuestros ordenadores o consolas tendrán que rendir a máxima potencia para poder llevarlo adelante, algo que definitivamente no cuadrará con el apartado visual que estamos observando. Musical y sonoramente tendremos un tono muy oscuro y de gravedad, con algunos gritos de los aldeanos cuando llevamos adelante determinadas leyes, lo cual acompaña bien al juego pero salvo que os gusten las melodías tristes a violín o piano, tampoco parece de esos juegos donde quieres recordar la música.

En resumen, estamos ante un título ideal para los jugadores que gusten de los juegos de gestión muy duros y con mucha participación constante. No será bonito ni elegante, pero es parte de la dureza y aspereza que se espera de este concepto, resultando de esa clase de juegos que odiamos y amamos al mismo tiempo. Cuenta con una buena traducción al español y está disponible en PC, PlayStation 4 y Xbox One, por lo que si tenéis ganas de jugar a un título que nos pone en una situación todavía más desesperada de emergencia, este puede ser vuestro juego. 

3 comentarios:

  1. Una pregunta. Se que estos juegos son ideales para pc, pero no tengo uno a mano de las características que se piden. Que tal están las versiones de consola?

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    1. Quizás los controles no sean tan ágiles, pero en general van bien porque tampoco es un título con mods. Eso sí, prepárate para que el ventilador se les ponga a tope.

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