jueves, 4 de octubre de 2018

[Análisis] Pillars of Eternity II: Seeker, Slayer, Survivor

Cuando analizamos la segunda entrega de Pillars of Eternity, allá por el mes de mayo, ya conocíamos que iba a tener una política de DLCs marcada, con hasta tres contenido de pago anunciados (aglutinados en un pase de temporada). No es de extrañar, dado el estado actual de la industria y que tanto el primer Pillars como la otra obra reciente de Obsidian, Tyranny, contaron con contenido de esta clase. Sin embargo, como siempre, una pregunta nos asalta: ¿merecen la pena estas expansiones?

Tras el primero de esos DLCs, titulado Beast of Winter y aparecido el pasado mes de agosto, hemos tenido acceso al segundo contenido, Seeker, Slayer, Survivor. Este producto fue lanzado hace apenas unas semanas, en septiembre, y debemos decir que es tan particular que choca un poco con algunos de los preceptos del juego base (del que, de todas formas, obviamente bebe muchísimo, por lo que la lectura de nuestro análisis aclarará muchos conceptos que no se detallarán en este artículo). De eso y de si merece la pena o no, os vamos a hablar en este análisis.


Lo primero que hay que decir en este aspecto es que, dadas sus características, Seeker, Slayer, Survivor es un contenido muy poco centrado en la historia, la cual acaba siendo una excusa para presentarnos un torneo en una arena de batalla con las luchas como hilo vertebrador de su jugabilidad absolutamente. Este tipo de contenidos "tipo arena" no es desconocido en los juegos de rol de corte clásico como lo es Pillars of Eternity II, pero sí choca con la gran vocación argumental del juego base y puede sorprender a más de uno que se acerque a él sin saber por dónde van los derroteros.

Quedando claro esto, la historia se ubica de manera previa al final del juego, con el Observador siendo avisado por su tripulación de que en el barco han encontrado una caja que supuestamente tendría que contener judías... Pero que contiene la cabeza de un Amaua muerto. Gracias a sus poderes, el protagonista podrá comunicarse con esa cabeza, que ha sido enviada con el objetivo de pedirle ayuda para resolver una crisis en la isla de Kazuwari que sólo un observador podría resolver.

De ahí, viajaremos a dicha zona, que sólo aparece al oeste del mapa al activar el DLC, para averiguar qué está ocurriendo y deshacer el entuerto. Sin embargo, nada más llegar nos veremos sumidos en una cruenta competición marcial, en la que las muertes están a la orden del día, mientras tres caras gigantes de piedra (la Buscadora, Masacrador y Superviviente que dan título al producto) ofrecen su favor a los victoriosos. No hace falta decir que tendremos que granjearnos dicho favor para avanzar en esta pequeña aventura y hasta ahí podemos leer.

Una duda recurrente podría ser si se puede acceder a las misiones que propone Seeker, Slayer, Survivor sin tener una partida del juego principal. La respuesta aparentemente es no, según lo que hemos podido ver en nuestra versión y lo que se dice en los foros: se necesita una partida salvada muy cercana al final del título base para poder acceder a esta misión. Y esto tiene sentido por varios motivos: el primero, que aunque la narrativa no sea muy relevante, sí tiene en cuenta sucesos del primer Pillars of Eternity y de buena parte del segundo; además, que los combates que este DLC presenta son de tan alto nivel que no se podrían afrontar con garantías de otra manera. Esto es algo que debéis tener en cuenta, porque no se puede jugar de forma aislada a la entrega central.

Por último, si bien la historia no es demasiado relevante en este contenido, sí cabe mencionar que la aventura central del mismo cuenta con dos finales diferentes, aunque resultan algo abruptos y no demasiado satisfactorios narrativamente. También tiene ciertos aspectos rejugables y excluyentes (digamos rutas) que varían ligeramente su desarrollo y que comentaremos más adelante.

En este aspecto no hay demasiadas novedades y no nos detendremos demasiado, ya que las bases son exactamente las mismas que las de Pillars of Eternity II, sumándole algunos detalles menores que fueron añadidos con las actualizaciones gratuitas que hemos tenido hasta ahora. Para conocer más en profundidad su sistema de exploración y combate, recordad que contáis con el completo análisis que realizamos al juego base en su día, enlazado algunos párrafos más arriba. En las siguientes líneas, por lo tanto, señalaremos las novedades o diferencias más notables de esta expansión, que tampoco son demasiadas.

La primera y para gusto del que escribe, principal, es la mucha presencia que tienen las escenas tipo libro en este DLC, contando lo muy enfocado al combate que está y el poco peso narrativo que tiene. Si recordáis, estas escenas son aquellos momentos donde Pillars se disfraza de juego de rol de lápiz y papel y nos presenta alguna ilustración fija con bastante texto y opciones a elegir. Dichas opciones se ven supeditadas a nuestros atributos, las habilidades que tengamos aprendidas e incluso quién compone el equipo.

Para nuestra sorpresa, dada la baja duración de Seeker, Slayer, Survivor, estas escenas abundan y resuelven motivos argumentales (casi más que los diálogos normales), además de aportar "estados de inicio" para algunos combates: depende de cómo nos vaya en las escenas, empezaremos heridos, con el grupo separado o con pequeñas ventajas. Suponen una noticia alegre, ya que cuentan con más importancia al final que en el propio juego base.

Por contra, los propios diálogos ven resentida su importancia y no hay prácticamente ocasiones donde podamos evitar combates o tomar ventajas gracias a ellos. Es de suponer que resulta un precio a pagar por el aumento del peso en la balanza de las escenas "de libro", pero no es baladí que las conversaciones tengan una importancia tan superficial en un juego de este corte, pese al tipo de contenido (más centrado en combate) que es.

Debe quedar claro que aquí se ha venido a combatir, así que la exploración y los acertijos brillan también por su casi total ausencia. La propia isla de Kazuwami no ofrece prácticamente lugares para visitar y éstos son de tamaño reducido. Dentro de ese monólogo temático, debemos decir que sí se ofrecen circunstancias interesantes para darle algo de salsa a los combates: condiciones raras veces vistas en el juego base o en su precuela, ese enfoque de torneo y pruebas que tiene e incluso algún toque battle royale muy agradecido que aliñan la experiencia y la hacen algo más amena. Si vuestra parte favorita de Pillars of Eternity 2 era combatir, aquí podréis pasarlo realmente bien, con todo lo que ya sabemos del juego base pero aumentado.

Y aquí vamos a "la chicha" de Seeker, Slayer, Survivor: directamente sus batallas tienen, como mínimo, una dificultad semejante a la del final del juego base y, en ocasiones, incluso superior. De ahí que tenga cierto sentido el hecho de que se requiera una partida grabada muy cercana al final del título para poder afrontar estos desafíos. En dificultad Normal ya se suda sangre para superar incluso las primeras peleas de la arena, por lo que os podéis imaginar cómo son algunas de las más exigentes en los últimos compases. El jugador medio vivirá aquí derrotas y luchas al límite, no lo dudéis.

A medida que avanzas, si te da la sensación de que te desenvuelves algo mejor en los combates, bien porque empiezas a hacerte a su nivel de dificultad elevado o bien porque la curva de dificultad tiene sus picos (para nosotros) al principio y al final del DLC. Digo esto e insisto porque es un contenido poco propicio para los que prefieran las otras opciones no combativas de los Pillars, no gusten (y no dominen al menos moderadamente) de su sistema de combate y no estén dispuestos a tolerar unos mínimos de frustración. Siempre está la opción de reducir la dificultad, pero incluso así puede ofrecer retos considerables para los menos avezados.

La misión principal de este contenido puede superarse en apenas 4 o 5 horas, siempre que leamos con calma y tengamos alguna que otra muerte, que será lo más común. Como dije antes, tiene cierto valor rejugable, ya que llega un punto donde una misión nos permite tres vías diferentes y, si bien podemos avanzarlas todas bastante, sólo podremos culminar una de ellas. No es que los cambios argumentales o en diálogos sean grandes, pero sí da un puntillo de curiosidad adicional.

En cuanto al DLC al completo, ofrece casi una decena de secundarias además de la misión central. La inmensa mayoría son búsquedas de artefactos para conseguir mejor equipo, simple y llanamente, lo que choca un poco con el buen hacer en estas lides de los juegos principales de la franquicia. La misión secundaria más larga se puede hacer al mismo tiempo que las luchas en la arena, lo que también ahorra tiempo. Con ello, en total el producto nos puede dar unas 10 o 12 horas de diversión si vamos a exprimirlo al máximo.

Técnicamente tampoco podemos decir que esta expansión cambie mucho respecto al juego principal, como es de esperar. Se han añadido algunos efectos recientemente, como unos zooms bastante notorios al producirse muertes impactantes en los enemigos, pero no encontraremos mucha más novedad visual o sonora si venimos del juego principal (y los escenarios tampoco son ninguna maravilla, además de ser escasillos). Sí cabe decir que parece técnicamente algo más exigente que el anterior (o está menos pulido), con el juego dando algún tirón adicional a los que ya se veían en el juego base.

Donde sí nos hemos llevado más sorpresas, y no precisamente agradables, ha sido en forma de algunos bugs que hemos encontrado en nuestro periplo de nuevo por el juego. En primer lugar, la traducción al español, que sigue siendo notable, adolece de alguna que otra línea desaparecida o sin traducir (no es lo más habitual, conste). Además, algunos diálogos doblados se quedan de repente sin voz, especialmente hacia el final del DLC. Por último y más grave (parece afectar al juego entero), y esto ya está en manos de Obsidian, algunos jugadores están perdiendo la posibilidad de guardar partida en los menús normales, por lo que tienen que recurrir al salvado rápido mediante F5. Tenedlo en cuenta porque os podéis llevar más de un susto.

Con todo lo dicho, francamente es muy difícil recomendar a ciegas Seeker, Slayer, Survivor. No es un DLC de historia al uso y está muy enfocado al combate (y a combates bastante difíciles), además de renunciar a algunas de las virtudes del juego base. De esta forma, sólo aquellos aficionados al sistema de combate de Pillars of Eternity II que quieran desafíos de alto nivel deben tenerlo como objetivo claro. Para los demás, puede verse como un contenido accesorio e incluso evitable sin demasiado remordimiento.

Para los que se decidan a lanzarse a por él, recordad que lo tenéis por 9,99€ e incluido en el pase de temporada junto a los otros dos DLCs por un total de 24,99€ (con cierta rebaja en ocasiones), lo que sí puede hacer que acabéis con él por los otros contenidos. Siendo así, recordad que necesitáis partida guardada cerca del final del juego (al menos de momento) y que a nivel narrativo y de mecánicas no aporta prácticamente nada destacable, pero sí será muy del agrado de los que quieran combatir.

Si tenéis alguna duda sobre este contenido, podéis aprovechar los comentarios para formulárnosla y, si lo habéis jugado, no olvidéis compartir vuestras impresiones con él.

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