lunes, 9 de octubre de 2017

Las sociedades distópicas en los RPGs

Con la llegada a los cines de Blade Runner 2049, los ideales de futuras sociedades distópicas (contrarias a las utópicas) han vuelto al imaginario colectivo, si es que alguna vez dejaron de estar representadas.

El planteamiento de estas sociedades es relativamente sencillo: se trata de usar nuestra sociedad actual como base y expandir alguno/s de sus muchos defectos hacia un futuro, en el que ese problema haya sido asumido sin que importe demasiado. Esto sirve para que podamos darnos cuenta de forma más evidente del problema actual y cómo, si dejamos que siga adelante sin ningún cambio, acabará por engullir toda la sociedad. También resultan una forma excelente de plantearnos futuros problemas morales que tendremos que asumir como sociedad en el futuro: el poder de las megacorporaciones frente a los gobiernos, el avance de la tecnología sobre el humano, la robótica... 

Al final, cuesta diferenciar ciertas sociedades distópicas del término cyberpunk, puesto que comparten ideales, e incluso algunos pueden considerar las sociedades post-apocalípticas como consecuencias o ejemplos de distopías, pero en esta entrada queremos centrarnos en algunos ejemplos del género RPG en los que nos sumergen en ese ambiente, comentando los problemas en los que inciden. Curiosamente, son bastante pocos los que han usado esta fórmula:

En la saga Final Fantasy se solían representar sociedades de fantasía medieval bastante independientes o en situación de conflicto, por lo que el salto en la séptima entrega supuso un cambio muy abrupto de todo lo que habían planteado hasta el momento.

La ciudad inicial en la que comenzamos, Midgar, está construida alrededor de los designios de la compañía eléctrica Shinra, que construyó ocho reactores (más uno) alrededor de la ciudad para extraer energía de la Corriente Vital, una especie de "camino de las almas" del mundo. Los reactores formaron sectores residenciales a su alrededor, pero sólo para la gente más opulenta, creando un evidente sistema de clases en el que los ricos y las grandes oficinas se sitúan en las alturas, sobre un disco metálico gigante elevado por encima de los suburbios, mientras que el resto vive continuamente sobre los desechos del sector superior, sin poder ver siquiera el Sol

Fuera parte de la gran desigualdad y la desolación de los habitantes de los suburbios, que sobreviven como pueden, en el juego también podemos observar como, de factor, es la compañía eléctrica Shinra la que gobierna casi todo el mundo, con un gran número de soldados y maquinaria que le sirve para controlar y silenciar cualquier atisbo de rebelión ante esa situación. Desastres como los de Corel (brutal la diferencia del antiguo pueblo arrasado con el gigantesco parque temático Gold Saucer que hay a sus cabezas), Gongaga, Nibelheim o Ciudad Cohete, donde sus habitantes tienen que seguir adelante a pesar de haber sufrido tal injusticia, nos dan muestras del problema de una sociedad conformista, donde a pesar de estar siendo manipulados por una gran corporación, sólo unos pocos creen en la revolución para intentar cambiar las cosas.

El mundo de los juegos Shadowrun, con múltiples entregas en consolas clásicas y sus últimos capítulos disponibles en PC y Smartphones, se sitúa en una Tierra alternativa donde la magia regresa al mundo del año 2011, provocando la transformación/nacimiento de muchas personas en seres de fantasía medieval como elfos, orcos o medianos, además de la posibilidad de usar conjuros o la llegada de grandes dragones, que pusieron a todo el mundo en jaque.

Ya situados en los juegos en sí, la sociedad se encuentra más calmada, pero debido a que los más poderosos han tomado el control: las grandes corporaciones cuentan ahora con equipo de élite, miembros de diversas razas y conjuradores, creciendo tanto que han llegado a quedar libre del control de los gobiernos, prácticamente extintos bajo la supremacía de diversas empresas, con los ricos filántropos como grandes propulsores de los intentos por hacer que la sociedad mejore.

La situación no es sencilla: buena parte de la sociedad vive amarrada en grandes suburbios controlados por todo tipo de organizaciones criminales, casi imposible de frenar por la policía, que actúa más como un medio de represión que como protección. Por ello, los grupos de mercenarios llamados shadowrunners son los que suelen arreglar buena parte de los problemas, siempre que haya dinero de por medio, claro. Debido a esto, casi todos los grupos actúan más como miembros de contraespionaje empresarial, tratando de robar datos de diversas empresas para venderlos a la competencia o al mercado negro.

Es una sociedad fragmentada, donde los ricos ostentan todo el poder y los pobres malviven de las migajas de las grandes corporaciones o la protección (interesada) de los distintos cárteles criminales. La única forma de ser libres es siendo un mercenario o convertirse en un adicto a las nuevas drogas de diseño o el terrible chip BTL (Better Than Life - Mejor que la vida) para vivir en tu propio mundo mientras tu cuerpo se destruye lentamente.

El universo de la saga Deus EX nos sitúa en una sociedad que está empezando a asumir la llegada de los humanos científicamente mejorados (aumen) cuyas capacidades físicas sobrehumanas están empezando a arruinar a muchos "humanos normales", incapaces de mantener el ritmo de trabajo de los medio-máquinas.

Los títulos de la saga nos llevan a dos momentos temporales diferentes: en Human Revolution y Mankind Divided podemos observar cómo la sociedad empieza a comportarse ante la llegada de los aumen, generando una clara división social, con los diversos gobiernos cambiando las leyes y la propia configuración de las ciudades para adaptarse a estos nuevos habitantes. El conflicto entre ambos grupos es evidente, pero también nos deja ver cómo muchas corporaciones y bandas criminales empiezan a tomar partido, aprovechando la situación.

Con los grupos secretos controlando toda la situación desde la sombra, en el primer Deus Ex e Invisible War la situación se centra en esa guerra que vuelve a cambiar al mundo, creando multitud de ciudades-estado lideradas por grandes corporaciones, controladas igualmente por esas sociedades ocultas. En cualquier situación, la sensación de que toda la sociedad no es más que un juguete en manos de los grandes poderes fácticos y no tiene poder en sí misma es un elemento permanente en toda la trama de estos juegos.

Aunque buena parte de las sociedades presentadas en esta serie se muestran como claramente aniquiladas por la llegada de los demonios, hay veces que sí se nos han presentado situaciones más estables, donde el gobierno o grandes entidades religiosas han logrado establecer una cierta situación de paz, básicamente controlando a las masas y usando a los demonios (o ángeles) como herramientas con las que aniquilar cualquier tipo de rebeldía.

Seguramente, el mejor ejemplo de ello sea Devil Summoner: Soul Hackers (Saturn/N3DS), que nos pone en la piel de un joven que descubre por casualidad la trama que está logrando que su ciudad parezca el paraíso perfecto, pero muchos títulos de la serie Shin Megami Tensei (que no de los Persona, situados en un entorno actual) nos muestran varios principios sociales: el de la supervivencia del más fuerte, el del líder (o grupo) fascista que lo controla todo... Aunque cuesta definir estas sociedades como cyberpunk ya que, aunque hay veces que nos muestran supervivencia social en esos entornos, no es algo particularmente focalizado.

El título indie Dex (PC, 2015, Vita/XB1/PS4, 2016) explora de forma muy evidente este entorno, con similitudes claras a la propia Blade Runner como el uso de carteles en japonés como representación del peso que está ganando esa cultura en la actualidad y cómo, eventualmente, acabaría por ser asimilada como propia (si bien en la obra de Philip K. Dick se centraba en la cultura china).

Los clásicos elementos de estas ambientaciones estarán presentes, como megacorporaciones que controlan ciudades, autoridades supranacionales secretas que dominan a las masas, uso de implantes electrónicos, robots, una sociedad deprimida y una gran Inteligencia Artificial que se les fue de control y puede ser un factor importante para que la resistencia logre vencer

Aunque como ARPG se quedase un poco flojo, el título es un claro emblema para los que buscan este entorno que, claramente, no ha tenido excesiva representación en este género.

Sin lugar a dudas, la gran esperanza de esta ambientación para el futuro del género RPG. Desarrollado por CD Projekt RED (los creadores de la serie The Witcher) y todavía sin sistemas o marco de lanzamiento previsto, está claro que si son capaces de representar tan bien esta clase de entornos como lo hicieron con la obra de Andrzej Sapkowski, tendremos a una auténtica maravilla.

De lo poco que sabemos de este título, inspirado en el juego de rol de mesa diseñado por Mike Pondsmith, es que estaremos en una sociedad donde convivirán ciudadanos que hablan sus propias lenguas, lo que nos obligará a comprar traductores digitales de diferente calidad para tratar de entender lo que cada uno nos intenta decir. Un claro problema en el que pocos títulos han ahondado.

Otros elementos como la posibilidad de sentir las emociones de diversas personas a través de sus implantes cerebrales, la división de clases entre humanos de carne y hueso frente a los cibernéticos, un gobierno que recurre a la policía de forma brutal para acallar a la masa social... Desde luego, tiene buena pinta, pero todavía va para largo.


¿Os gustan estos entornos? ¿Se os ocurren otros RPGs que abordan este tipo de ambientaciones? ¿Cuáles de los existentes os parecen más interesantes? ¿Qué os gustaría explorar en este tipo de situaciones?

5 comentarios:

  1. Me vais a reprochar de quisquilloso peeero... Precisamente no es en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? donde Dick explora la aceptación cultural, si no en El hombre en el castillo (Y en parte es una culturización por conquista).

    Quizás para Blade Runner se inspiraron en El hombre en el castillo para meter ese aspecto cultural, pero Dick no lo toca en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?.


    El propio Fallout aborda bien algunos aspectos de las sociedades post apocalípticas (el original, los de Bethesda creo que en ese sentido pierden incluido el New Vegas también). Aunque los nuevos Fallout ganan en presentación de la cultura de los 50 de la realidad alternativa que representan. Es una mezcla peculiar el optimismo de los 50 en pleno crecimiento de posguerra, con el apocalipsis y la crueldad.

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  2. Es interesante el tema planteado, pero no estoy seguro de si el RPG ha explorado en profundidad este genero mas allá de los casos planteados en el articulo, quizás porque muchas veces se asocia a los RPGs con magia, espadas y similares en los casos occidentales.

    Los JRPGs han llegado hasta la actualidad en sus contextos, tal es el caso de Atlus con sus SMT y Persona, pero no mucho mas, FF tuvo su momento en FFVII pero no ahondo mas en esa linea a pesar de que en FF XIII todo transcurrió en un contexto futurista, por lo menos en la primera entrega.

    Deus Ex fue el que mas profundizo en esta cuestion y aun así, para el gran publico parece haberse quedado a medio camino,, otras obras como The Technomancer no prosperaron, en este sentido, la gran apuesta reivindicatoria es Cyberpunk 2077, a pesar de que solo tenemos rumores y un misero trailer desde hace años esta claro que CD Project RED pone toda la carne en el asador en relación a este genero y por lo visto no hay proyectos paralelos de otras compañías que sigan esta linea, por lo que por lo menos por ahora, están libres de cualquier competencia seria en lo que a mi respecta y esto sigue así, les va a jugar mucho a favor cuando llegue el momento del estreno.

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  3. Quizás no hay demasiados ejemplos pero los que hay sí que me parecen muy destacables. Veremos qué tal sale el futuro Cyberpunk 2077 que seguro que si es un éxito otras compañías seguirán su estela.

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  4. Donde esta Digital débil saga ps2

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