martes, 21 de febrero de 2017

[No todo es un RPG] The Last Guardian

¡Buenas, hermosotes! Tanto tiempo sin hacer una entradilla. Ayns, es lo que tiene ir con retraso con respecto a los estrenos, que la gente se me adelanta y hace entradas sobre juegos que me gustan antes de que yo llegue a comprarlos siquiera. *Sniff sniff*

En fin, al asunto. Como en su día hice las entradas para ICO y Shadow of the Colossus, me parece natural hacer una sobre el último juego de Fumito Ueda: The Last Guardian, un título que comenzó su desarrollo en el año 2007, siendo anunciado oficialmente por Sony en el E3 del 2009 como exclusivo de PlayStation 3. Sin embargo, tras varias desavenencias el juego se fue retrasando y retrasando, dando el salto a PlayStation 4 y quedando en el borde de la cancelación.

Todo cambió en la mágica conferencia de prensa de Sony en el E3 2015, en la que recuperaron a Shenmue 3, Final Fantasy VII Remake y, por supuesto, este The Last Guardian, el único que no era puro humo, llegando el pasado diciembre a PlayStation 4.

Pero centrémonos en el juego en sí. En este título controlaremos a un chavalín, referido como "el chico", que despierta en una cueva con unas extrañas marcas en el cuerpo y una enorme bestia comehombres herida y encadenada a su lado. Aunque al principio "Trico" (personalmente me gusta más el nombre original "Toriko", pero en fin... localización), que es una mezcla entre perro, gato, pájaro y del tamaño de un señor camión, se mostrará hostil hacia nosotros, tras alimentarlo, quitarle las lanzas y liberarlo de la cadena, comenzará a seguirnos por todas partes. Y de eso va el juego, en realidad. Tienes que escapar del lugar con la ayuda del simpático animal, lo cual nos recuerda enormemente a lo que había que hacer en ICO. De hecho, la dinámica de juego es bastante similar, ya que tendremos que escalar, resolver puzzles relativamente simples y abrir camino para o con la ayuda de nuestro amigo emplumado.

Sin embargo, a diferencia de su antecesor, Trico no es la versión gigante y mona de Yorda, quiero decir, un gigantesco saco de patatas al que arrastras de un lado a otro. Al contrario que la muchachita, el animal nos ayudará a alcanzar lugares más altos, podremos escalar a su lomo para que nos ayude a salvar los obstáculos más difíciles o lejanos con su agilidad pseudofelina e incluso nos salvará de caídas al vacío de cuando en cuando y nos defenderá de enemigos (¡aprende, Yorda!). Si esto fuera poco para adorar al bicho, Trico es mono en casi cada uno de sus aspectos. Si bien sus ojos luminosos que cambian de color según su estado de ánimo (verde/negro-normal, amarillo-hambre, rojo-miedo/ira) a veces dan un poco de mal rollo, puedes acariciarlo, llamarlo, animarlo a que salte o haga otros movimientos, te pide comida o incluso mimos. Su tierna mirada está siempre pendiente de tus movimientos y, cuando no puede seguirte, gimotea desde lejos. Yo me pasé la mayor parte del camino con "Ooooooyns *3*" en la boca. Incluso me acercaba a acariciarlo sólo por el placer de hacerlo y oírle gruñir de contento.

Por desgracia, no todo es perfecto. Por un lado, a veces cuesta considerablemente hacer que Trico vaya o haga lo que quieres, llegando a ser absurdamente frustrante. Por otro lado, el sistema de agarre del chico sobre el animal petardea un poco y, aparte de movimientos extraños de cuando en cuando, si te quieres subir cuando Trico se está moviendo (en especial en momentos de tensión), puede llegar a ser estúpidamente complicado escalarlo, o incluso puedes perder el agarre porque sí ya que no eres capaz de ver dónde estás o por dónde tienes que escalarlo.

Otro problema en la jugabilidad se debe a la cámara: aunque funciona como la del Shadow of the Colossus, es decir, que puedes moverla a tu antojo, tiende a reajustar la perspectiva según los muros y esto es especialmente problemático cuando estás escalando a Trico. En muchas ocasiones puedes llegar a ver a la bestia por dentro (O.o ¡¡entrañas!!... que noooo: está vacío como un globo). Pero en fin, los juegos de Ueda nunca han sido perfectos en este tipo de cosas.

El apartado técnico, puesto que por fin el juego fue desarrollado para PlayStation 4, tiene buena calidad. Especialmente Trico se nota desarrollado con mucho cariño y detalle. Las plumas casi parecen dibujadas individualmente, se mueven con el viento y sus movimientos. Sus expresiones y reacciones animales son muy reales, el movimiento de las orejas y del cuerpo según la situación roza lo perfecto... Lo único que le falla a veces es el cuello, que es extrañamente serpenteante y en espacios reducidos adopta posturas un poco... de niña del exorcista.

Por otro lado, el chico tiene un diseño más sencillo, pero no por ello descuidado. Salvo el problema ya mencionado de cuando estamos escalando a Trico, en general el movimiento es fluido y, en las pocas ocasiones en las que lo miremos de frente, la expresividad cumple.

También hay que hablar de los escenarios, que nos recordarán a ICO o a algunas zonas de ruinas de Shadow of the Colossus, pues son sencillamente fascinantes. Si bien no están excesivamente detallados, los juegos de luces, el ambiente natural y las vertiginosas torres nos permitirán sumergirnos en el mundo y nos harán estar en tensión constante para avanzar sin descogorciarnos contra el fondo de un precipicio, haciendo equilibrismos entre cornisas, escaleras, Trico, escaleras, cuerdas, Trico otra vez, palancas... ¿he dicho Trico?.

Por último, el apartado sonoro: en cuanto a voces, siguiendo la dinámica de los anteriores, los personajes hablan en un idioma extraño, pero es interesante cómo va cambiando el tono de la voz del chico al interactuar con Trico según la situación, desde el grito angustiado cuando estás en peligro al susurro preocupado si hieren al animal. En cuanto a la música, sigue el hilo del ICO: no hay apenas temas musicales mientras te mueves, lo cual no impide que te envuelva el mundo, salvo en momentos clave, en peleas, o en cinemáticas. Las piezas son adecuadas y no hay ningún tema especialmente memorable, pero bueno, al menos cumple.

Para resumir, si tenéis una PlayStation 4 y os apetece una historia un tanto ambigua y no muy larga (especialidad de la casa) pero con un personaje adorable, especialmente si os gustan los animales, no os podéis perder este juego. Quizás no merece pagar 70 € por él de salida, pero si podéis haceros con él por un precio razonable, no lo dudéis.

Poned un Trico en vuestra vida.

3 comentarios:

  1. Buenos y acertados comentarios. Lo estoy jugando con mi hija estos días. Tal cual comentas, quizás sería buena estrategia esperar a que baje un poco su precio. Yo lo pagué U$D 70.

    ResponderEliminar
  2. El juego tiene problemas claros en muchos aspectos: puzzles tediosos, controles toscos, tutoriales omnipresentes, cámara horrible...
    Pero se diferencia de ICO más de lo que parece y tiene varios momentos absolutamente geniales: no sólo por lo bonitos y sorprendentes que son sino porque rompen muchos cánones dentro del diseño de videojuegos.

    ResponderEliminar
  3. Me encanta que Nayimi suela centrarse en juegos que destacan en el aspecto artístico. A día de hoy ya me la imagino como una pintora bohemia en un ático parisiense con Chopin de fondo.

    No puedo comentar esta banda sonora por no haberla escuchado, pero desde luego la de ICO era tremendamente interesante. En parte por como aprovechan instrumentos de cuerda, pero sobre todo por la osada utilización de su ausencia durante la mayor parte del juego(dura unos 25 minutos, concentrados sobre todo al principio y al final de la obra).

    Respecto a este juego... a día de hoy, es el único que me hace lamentar no tener una PS4 ni intención alguna de comprarla. Poco más hay que decir.

    ResponderEliminar