sábado, 24 de noviembre de 2018

[Análisis] Assassin's Creed Odyssey

El año 2014 fue el principio del cambio en Ubisoft. En un solo año natural que cubrió hasta noviembre del 2015, fueron lanzados cuatro títulos de la franquicia Assassin's Creed: Rogue, Unity, Chronicles: China y Syndicate. Un juego cada tres meses, con la consecuencia de que la calidad tocó mínimos: enormes bugs y una sensación de que había buenas ideas mezcladas con formas mediocres de salir del paso.

Las críticas fueron enormes y las ventas también se vieron afectadas negativamente. Tras pasar de los más de ocho millones que había vendido Unity a los poco más de cinco millones que vendió Syndicate, era el momento de pararse y reflexionar. Y es que aunque la saga todavía seguía manteniendo un nivel de público que firmaría casi cualquier otra saga, había que parar esa sangría. Así que se tomaron un año sabático y no regresaron hasta 2017 con Assassin’s Creed Origins.

Ese paso supuso un gran cambio que lo mejoró prácticamente todo en la serie, desde aspectos técnicos a historia, mecánicas del juego y de combate, incluso con un cambio de género, pasando de la aventura de mundo abierto al RPG de acción que, por supuesto, enriquecía aún más esas localizaciones, que contaban con más detalles que nunca. No era el juego perfecto, pero recuperó mucho del interés perdido y tanto la crítica como las ventas alabaron este cambio. Parece que Ubisoft había aprendido de sus errores y redirigía la saga por el buen camino.

Y entonces anunciaron que al año siguiente saldría Assassin’s Creed Odyssey. ¿Volvíamos a las entregas anuales? ¿Otra vez sería un juego a medio cocer, llevado por las prisas? Nuestro compañero AtreidesXXI nos lo enseña en este análisis.

Odyssey se ambienta en la Guerra del Peloponeso, que enfrentó a Esparta contra Atenas del 431 aC al 404 aC. En este período tan convulso, por primera vez podemos manejar a un personaje masculino o femenino. Podremos encarnar a uno de los dos hermanos protagonistas de la aventura, Kassandra o Alexios y la elección es definitiva, no se puede alternar entre ellos durante el juego. Para esta partida elegimos a Kassandra y así nos referiremos al protagonista en esta entrada. En este título viviremos una gran tragedia griega, una enorme y ambiciosa historia en la que Kassandra, una mercenaria espartana, huérfana, perdida en una diminuta isla del Egeo, recorrerá toda Grecia para recuperar a su familia, enfrentándose a un culto que busca el control de toda la Hélade (antigua Grecia), a generales, a criaturas mitológicas y, al fin, descubrirá su procedencia.

Cuando se anunció que podríamos manejar a un chico o una chica existieron algunas críticas a que una mujer pudiera ser una Misthios, una mercenaria, porque los soldados y mercenarios tradicionalmente eran hombres. En el juego se entiende muy bien que ella pueda ser una Misthios, pero es que además hay ejemplos tan famosos como el de Atalanta, una de las Argonautas que acompañaron a Jasón en busca del Vellocino de Oro. La historia es enorme y está muy bien contada, porque no solo Kassandra va descubriendo secretos sobre ella misma, sobre su pasado, su familia o lo que está sucediendo en la Hélade, sino que estos descubrimientos tienen su contrapartida en mecánicas jugables, de las que hablaremos luego, y en nuevos recursos narrativos.

Así, descubrimientos en la historia sobre lo que ocurre en la antigua Grecia abren toda una nueva rama argumental que es el Culto a Kosmos, que tiene infiltrados por todas las provincias y que rápidamente se convertirán en nuestros enemigos, ocultos y muy peligrosos, dirigidos por un “Fantasma”. Otros descubrimientos personales abrirán otra línea de historia que irónicamente unirán la búsqueda de los artefactos de los precursores con la mitología helena. En ese sentido, Assassin's Creed Odyssey tiene momentos imborrables, como el enfrentamiento con la Esfinge.

Lo fantástico de la historia principal es que es realmente variada y tan pronto Kassandra estará en la Adrastea, su barco, intentando liberar un bloqueo contra cuatro naves, como luchando en una batalla entre dos ejércitos, debatiendo con Sócrates por el destino de Atenas, participando en la Olimpiadas, o infiltrándose en el palacio de un Polemarca para conseguir una prueba.

Este título nos cuenta tres historias que transcurren en paralelo pero conectadas entre sí, donde las misiones secundarias no se quedan atrás. Hay algunas de relleno pero lo normal en este título es que la mayoría cuenten con trasfondo narrativo y también con mucha variedad, desde abatir al León de Nemea a contar a un anciano ciego, que no es quién parece, algunas de las maravillas que avistas en la Hélade, o un muy peculiar enfrentamiento con el “Minotauro” en una misión con mucho sentido del humor. El nivel de estas historias secundarias es similar al que tienen las de The Witcher III, lo que indica el buen trabajo realizado en las mismas.

Uno de los puntos fuertes de la saga de siempre ha sido la ambientación, pero no habían hecho algo tan ambicioso nunca. El mapa del juego es el de toda Grecia en su época, con localizaciones mitológicas incluidas. Una barbaridad de mapeado con un detallismo tremendo, un mundo poblado por miles de personajes con sus vidas, miles de animales, flora y fauna características de las distintas ubicaciones. Especial mención a la arquitectura, que seguramente sea lo más impresionante.

Otro de los puntos fuertes es que la historia integra a muchos de los grandes personajes de la época. En otros Assassin’s Creed aparecían, pero nuestra influencia y capacidad de variación de la historia era muy reducida. Aquí no, estaremos en medio de todo y trataremos con Hipócrates, con Sófocles, con Sócrates, con Alcibíades, con Brásidas, con Herodoto, con el propio Leónidas, con Artajerjes, con Cleón, con Pericles, con Fidias, con Pitágoras... La historia no tiene un solo final, sino nueve distintos. Durante el juego tienes que tomar decisiones, en muchos casos difíciles, y algunas de ellas de vida o muerte que marcarán la trama y el final de la misma.

Además, las acciones habituales en estos juegos, como robar o matar, tienen consecuencias. Por ejemplo, si se comete un asesinato en medio de una calle la gente buscará armas con las que atacar, y además, alguien pagará para que envíen mercenarios. Es un sistema de peligrosidad parecido al de los GTA en el que luchar contra dos de estos mercenarios es complicado, sobre todo porque si se acumulan demasiados más nos vale correr. Para acabar con la alerta puedes esperar a que baje sin hacer demasiado estropicio, ir matando a todos los mercenarios poco a poco, asesinar al que paga la recompensa que han puesto por ti o pagarla nosotros mismos y que dejen la persecución. Esto último no siempre es permitido.

La aventura de acción e infiltración de los anteriores Assassin’s Creed ha quedado muy superada desde Origins y se ha convertido abiertamente en un auténtico Action RPG de mundo abierto. Nuestra protagonista, Kassandra (o Alexios), va mejorando de nivel conforme adquiere experiencia. Cuando sube de nivel o descubre el tesoro de una tumba escondida, consigue puntos de habilidad que utilizar en un árbol que sigue tres ramas, una enfocada a la caza, otra al asesinato y otra al combate.

Además, las piezas de armadura y las armas tienen distintos niveles que limitan su uso hasta que alcancemos dichos números, indican rareza, ofrecen diferentes características y se pueden mejorar llevándolas a la forja. En esta se puede comprar y vender, además de grabar las armas y armaduras para que sean más poderosas. Para estas mejoras y grabados hacen falta recursos como madera, hierro, obsidiana o piedras preciosas, que podremos obtener en nuestra aventuras, además de los consabidos dracmas, que hay que ir obteniendo con las distintas misiones.

Así, nos embarcaremos en misiones variadas tanto de la historia principal como de secundarias en que haya que utilizar el sigilo para infiltrarse o luchar. Además también puedes obtener una arco para atacar a distancia o cazar. Por supuesto, como buen Assassin´s Creed, podemos trepar por cualquier sitio para explorar o infiltrarnos en diferentes localizaciones. Literalmente, si lo vemos podemos llegar allí. A esto se añade además la mecánica de nadar y la de bucear, lo que permitirá unas cuantas misiones submarinas y que los tiburones no terminen de caernos bien.

Una vez avanzamos un poco en la trama, descubriremos una nueva mecánica de juego: la posibilidad de, una vez has debilitado lo suficiente al bando que gobierna la región, participar en una batalla masiva luchando para uno u otro ejército. Ventajas de ser Misthios.

Más adelante, conseguiremos un barco con tripulación y todo que abrirá un nuevo mundo porque  también se puede ir ampliando en distintas formas, con arqueros, el famoso fuego griego, los remeros, el ariete o los lugartenientes que puedes incorporar. Las batallas marítimas son muy divertidas y el barco es fundamental para desplazarse por un mapa con tantísimas islas. No obstante, existe la posibilidad del viaje rápido. Esta es una de esas concesiones a la jugabilidad por encima del realismo que este juego administra con sabiduría.

Otra concesión a la jugabilidad es el caballo que consigues, Fobos. Lo tienes disponible estés donde estés, aunque hayas viajado al otro extremo de la Hélade: si silbas, aparece. La tercera y última es el Águila que tienes, Ícaro, que permite marcar a los enemigos, encontrar tesoros y ubicaciones, e incluso cazar y atacar a los enemigos. Si por el contrario preferís un sistema "más realista", será posible eliminar las indicaciones en el mapeado y cumplir misiones sólo a través de los indicativos de cada personaje en lugar de a través de las muchas ayudas que existen.

En cuanto al sistema de combate, los antiguos Assassin’s Creed tenían un estilo de lucha basado en contraataques donde los enemigos se negaban a atacar todos a la vez e iban esperando su turno. Eso se acabó, ya que aquí la lucha es mucho más estratégica porque los enemigos tienen distintos niveles y el juego equilibrará a los mismos con el nuestro. Podremos ser atacados por varios a la vez y de forma creíble, teniendo cuidado de no estorbarse, ofreciendo un sistema mucho más realista en la que la lucha contra un grupo no será tan sencilla.

Para combatir contaremos con distintos tipos de armas: pesadas, ligeras, lanzas, espadas o cuchillas y puedes tener seleccionadas hasta dos para poder intercambiar una u otra rápidamente. Con cada arma tienes un ataque rápido y otro más lento pero más fuerte, lo que irá ganando versatilidad con las habilidades que vamos desbloqueando.

Ante los ataques tienes la posibilidad de bloquear o esquivar, lo que hace que entre el enemigo en un tiempo bala. Esto se puede aprovechar para hacer uno o varios ataques más efectivos contra un enemigo que ha perdido el equilibrio, lo que tendrá una gran incidencia en el combate, que quedará altamente cinematográfico.

Es muy divertido y desafiante pelear y mejora mucho cuando se incorporan habilidades como la Patada Espartana o poder prender tus armas con fuego. Otra forma de lucha implicará el uso del sigilo. Infiltrarte, matar con discreción por la espalda, llevarte el cadáver y esconderlo, atraer al enemigo con un silbido para sorprenderle... son algunas de las posibilidades que se van ampliando conforme se desbloquean habilidades. Como novedad, se pueden tener animales domados que te ayuden en las misiones.

Lo bueno de todo este sistema es que permite que las tareas se puedan cumplir de muy diversas formas. Por ejemplo, había una batalla contra cuatro naves. Una misión muy complicada, pero dejé la Adrastea y desde el muelle nadé hasta el primer barco, trepé a bordo y acabé con toda la tripulación. Al siguiente le ataqué desde el barco en el que estaba con el arco y después me lancé a por él. Ya entonces volví a la Adrastea, asaeté con flechas y jabalinas prendidas con fuego griego al tercer barco y lo incendié enseguida, entonces lo partí por la mitad y fui a por el último. El juego te da las herramientas y entonces es cuestión de que cada jugador las utilice como mejor prefiera.

Assassin's Creed Odyssey es inmenso, enorme. Terminar la historia principal, a la mínima que intentemos realizar bastantes secundarias, se puede ir a las setenta horas. Y la duración es mucho mayor que eso, ya que la cantidad de misiones secundarias incluidas en el juego es inmensa y, además, hay misiones diarias y semanales añadidas, así como eventos que va sumando Ubisoft.

Si tenemos en cuenta que el plan de vida del juego incluye siete DLCs gratuitos con misiones, además de tres capítulos largos de pago, mejoras y nuevos modos de juego a lo que se añadirá el modo Discovery Tour, como en Origins, hay Odyssey para mucho tiempo. También es cierto que Ubisoft ya ha anunciado que en 2019 no habrá nuevo juego de la franquicia, lo que deja mayor margen temporal para explotar este título.

En cuanto a la dificultad, está muy bien medida. El juego cuenta con tres niveles a elegir. En normal resulta es desafiante, sobre todo al principio en que estás empezando a jugar y aún no tienes muchas habilidades que puedan ayudar. Conforme avanza el título se volverá menos complejo incluso con el reequilibrado de nivel de los enemigos, aunque tampoco resultará sencillo. De todas formas, será posible aumentar la dificultad en ese extremo, por lo que nunca nos faltará un buen reto.

El apartado técnico de este título brilla con fuerza. Seguramente sea el juego más impactante visualmente de toda la saga. La ambientación y los escenarios resultan sublimes y todo un deleite para la vista. Podríamos pensar que esos gráficos podrían ralentizarse o rascar en algunos puntos, pero jugado en PC (si bien en calidad Súper Alta, lo que equivaldría a Ultra en el mundo del PC), esto no ha ocurrido. Cabe añadir a este preciosismos visual que los modelados de los personajes son maravillosos, con una cantidad enorme de detalles. Mención especial aquí para Kassandra, que es una mujer grande y fuerte, visualmente convence como Misthios, pero no por ello deja de verse que es una mujer.

La recreación de la Grecia Clásica deja sin aliento. Ver como el friso del Panteón de Atenas, el monte Taigeto, Corinto, Tebas, Cefalonia, Eubea o Mikonos, por ejemplo, compiten con las pocilgas, campos de trigo, olivares, almazaras, bodegas, tinturas, astilleros, granjas o mercados en las que los personajes trabajan es impresionante. Mención aparte merecen los paisajes náuticos, con una recreación del agua muy fiel y en el que el tiempo cambia con facilidad según el humor de Poseidón.

Aún así, es posible encontrar algunos pequeños errores gráficos como cintas de los trajes que a veces desaparecen en el cuerpo, alguna textura que carga tarde... Pero realmente es muy poca cosa para un juego con una carga gráfica tan brutal y una distancia de dibujado enorme.

Teniéndolo difícil, el sonido y la música no le van a la zaga a la parte visual. Lo primero es que el juego está doblado al castellano con una altísima calidad. La música también es fantástica, épica y orquestada en los momentos adecuados. Sin embargo, la que de verdad me ha entusiasmado es la música coral tradicional en los viajes con el barco. La tripulación canta algunas composiciones bellísimas.

Sin duda estamos hablando del mejor Assassin’s Creed de la serie. Por el carisma infinito de Kassandra (que hace olvidar a Alexios como alternativa), la épica y trágica historia, la importancia de nuestras decisiones, lo divertido de jugar, la calidad de las secundarias, la enorme variedad del juego y un apartado gráfico y sonoro de este nivel, obtenemos un juego sobresaliente.

Había algo que me preocupaba mucho y que no sabía cuando compré el juego: los micropagos. La tienda vende ropitas, armas, recursos, dracmas. No se necesitan para nada pues con las misiones se consigue todo esto con facilidad, sobre todo los dracmas. También da la posibilidad de comprar potenciadores para que la experiencia se multiplique por dos, lo que permitiría avanzar más rápido en el juego. No es necesario, pero ante un juego tan enorme puedo entender que exista esta posibilidad si, y solo si, como en este caso no es obligatorio forzosamente. Es decir, cuando el juego está más avanzado pueden darse misiones con un nivel más alto del de Kassandra, lo que obliga a hacer secundarias para conseguir experiencia, pero en ningún caso nos fuerza a pagar por mejoras.

Así que, si buscáis un gran Action RPG ambientado en la Grecia clásica, con una historia más grande que la vida, o volver a engancharos a los Assassin’s Creed, este es vuestro juego. ¿Qué os ha parecido a vosotros Assassin's Creed Odyssey? ¿Os ha dejado tan buen sabor de boca?

Este análisis ha sido escrito por AtreidesXXI.

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