viernes, 4 de septiembre de 2020

[Análisis] Ary and the Secret of Seasons

El desarrollo de títulos independientes está siendo cada vez más llamativo para nuestra industria, donde las grandes compañías se ven abocadas a inversiones millonarias y equipos de trabajo enormes para lanzar sus proyectos más importantes, principalmente para las sagas que ya tienen su cartera. Este contrapeso en forma de pequeños estudios e ideas que brillan más por su originalidad o por ese toque mucho más humilde y diseños a mano, está siendo clave para que el ritmo de lanzamientos no se vea tan lastrado por ports y remasters, principal fuerte de financiación para esos grandes juegos que tardan años en finalizarse.

Sin embargo, esto no quiere decir que los títulos independientes no tengan un tiempo de desarrollo elevado, más bien todo lo contrario: la mayoría tardan bastantes años desde su presentación y su lanzamiento, como es el caso de este Ary and the Secret of Seasons, del estudio Exiin, que fue presentado en la Gamescom 2017 y no ha sido lanzado hasta hace unos días en PC, PlayStation 4, Xbox One y Switch, con el indispensable apoyo de Fishing Cactus y la propia distribuidora de Modus Games, que incluso ofreció parte de su personal para acelerar el desarrollo de un juego que cuenta con un equipo de entre cinco y diez personas, dependiendo de las etapas. En España, Avance es quien se ha encargado de su distribución. ¿Y qué ofrece este proyecto? Vamos a analizarlo:

Ary and the Secret of Seasons se puede considerar como un colorido juego de Aventuras en el que nuestra protagonista adolescente, de fuerte y decidido carácter, debe embarcarse en un viaje para dominar el flujo de las estaciones y salvar tanto a su hermano como al propio mundo de los malvados planes que está desarrollando un oscuro hechicero. Todo en un desarrollo que combina exploración, plataformas y puzles.

De esta forma, tendremos que recorrer un mundo dividido en cuatro grandes regiones que se encuentran bloqueadas en la misma estación de forma permanente, cada una de ellas gobernada por su correspondiente maestro de estaciones. Ary es hija del maestro de invierno, quien se encuentra incapacitado al comienzo del juego debido a la caída de unas piedras que han alterado el equilibrio climático de cada región y también ha hecho desaparecer a su hermano, el cual salio de viaje a investigar los acontecimientos. Nuestra protagonista, pues, decide tomar la responsabilidad del maestro de invierno e inicia un viaje de responsabilidad y superación en una sociedad donde los maestros siempre han sido hombres.

Como podréis imaginar, Ary deberá explorar también las otras regiones y aprenderá, poco a poco, a dominar sus elementos a base de coraje y tesón, en un clásico viaje del héroe que tampoco aspira a ser excesivamente sorprendente. La trama de este título, al fin y al cabo, toma pequeñas inspiraciones en obras como Avatar: La Leyenda de Aang y diferentes trabajos de Disney, por lo que si estáis buscando una historia clásica que funciona especialmente bien en un público más joven, es un título que cumple bien esas expectativas, sin grandes alardes.

Ary and the Secret of Seasons tiene tres pilares clave en su funcionamiento: el primero y quizás el punto más original, es la habilidad para poder cambiar las estaciones a nuestro alrededor, los que modificará el entorno cercano a nuestra protagonista, permitiendo acceder a zonas que antes no se podía, o siendo claves para resolver algún puzle. Por poner un ejemplo, imaginaros que llegamos a una zona ocupada por un lago: será posible cambiar al invierno y eso hará que se congele el agua y podamos avanzar por su superficie. Por el contrario, la estación de verano secará el agua, lo que nos permitirá acceder al fondo del mismo donde puede haber algún objeto de interés e, igualmente, si la estación original fuese invierno o verano, las dos restantes habrían devuelto el agua al lago. De esta forma, durante nuestra aventura podremos alterar constantemente el entorno, permitiendo encontrar muchos secretos y nuevas formas que nos permitan movernos por el mismo.

Esto hace que la exploración de los escenarios resulte muy satisfactoria, aprovechando al máximo las grandes regiones que deberemos recorrer. Bosques, desiertos, valles, colinas y ciudades que se podrán considerar como cuatro instancias diferentes dependiendo de la estación en la que las queramos mover. Valdrá la pena regresar a cada escenario para verlo en una nueva estación. Además, los habitantes de cada zona también resultarán muy agradables y podremos disfrutar de sus conversaciones a lo largo de nuestra aventura, proporcionando algunos incluso misiones secundarias.

Por supuesto, el otro gran punto fuerte de nuestro viaje serán los muchos puzles a resolver, los cuales estarán repartidos a lo largo de los escenarios, bien para encontrar tesoros o como parte necesaria en nuestro avance. Cada región tendrá, además, su propio templo con una temática propia relacionada con su estación correspondiente, recordando un poco a la serie The Legend of Zelda, cuando teníamos que encontrar un objeto determinado que nos permitiese avanzar por cada mazmorra. En general, estos puzles estarán muy bien calibrados y su dificultad resultará creciente, haciendo que cada vez sea más necesario el movimiento entre varias estaciones y el uso de diferentes mecánicas. No obstante, nunca llegarán a ser desesperantes, lo cual ayuda mucho.

Donde el título ya baja más enteros en su sistema de combate, que aunque también recuerda a la franquicia de Link, ofreciendo un botón para esquivar y otro para enlazar golpes, con una cámara que podremos mover en todo momento, resultará tremendamente tosco y con muy poca profundidad. El repertorio de enemigos será muy reducido a lo largo de toda la aventura y simplemente añadirán alguna variación donde tendremos que jugar con las estaciones para dañarles (por ejemplo, pasar a verano para derretir armaduras de hielo), por lo que se nos hará bastante monótono este apartado. Sólo los jefes de cada zona, con sus mecánicas propias a memorizar y estrategias concretas para derrotarlos, nos ofrecerán un reto algo más entretenido.

Tampoco resultará mucho mejor el aspecto plataformero del título, donde el juego da una de cal y otra de arena. El problema principal residirá en los torpes movimientos de nuestra protagonista, que hacen que cualquier salto donde se pida algo de precisión resulte una auténtica pesadilla. Es muy divertido y entretenido jugar con el clima para abrir nuevas sendas o movernos más fácilmente por cada escenario, pero sólo cuando no hay que saltar demasiado. Y este aspecto es algo intrínseco al juego, que ha buscado ofrecer zonas de puro plataformas cuando nuestra protagonista no tiene unos movimientos lo suficientemente fluidos y preparados para muchos momentos.

Superar la historia principal nos llevará unas diez horas, lo cual se hace bastante adecuado para este tipo de juego y evita que se haga demasiado pesado. De hecho, no nos costará acabar usando otras cinco horas más para explorar cada escenario con todos nuestros poderes activos y encontrar, así, los diferentes secretos de cada zona y sus diferentes coleccionables. La dificultad del título, como ya hemos explicado, será perfectamente equilibrada en el avance de complejidad de sus puzles, mientras que la mayoría de combates resultarán extremadamente sencillos y no nos supondrán ningún problema. En cuanto a las plataformas, lo dicho, la falta de precisión de nuestro personaje hace que algunas zonas sean algo más complejas de lo que deberían.


El apartado técnico de Ary and the Secret of Seasons será bastante modesto, enfocándose principalmente en el apartado resultó y colorido de su protagonista y sus escenarios, como si fuese una película de animación para todos los públicos. Con diferentes errores de rendimiento, el título falla un poco en resultar algo más pulido, con errores del tipo acabar flotando en el aire, cajas de diálogo vacías, zonas inalcanzables aunque deberían ser accesibles... el equipo de desarrollo ya está trabajando en solventar estos problemas con diferentes parches, por lo que será una cuestión de tiempo. En el aspecto sonoro, el juego simplemente cumplirá el expediente y no será destacable positiva o negativamente.

Otro aspecto que tendría que ser revisado es el sistema de personalización y equipo, que aunque resulta positivo por la forma en la que cambiamos la apariencia de nuestra protagonista, resulta extremadamente confuso en lo que se refiere a la modificación de las cualidades de Ary. Porque, sí, cada equipo afecta ligeramente a las características de nuestro personaje, pero no sabemos ni cuánto, ni en qué aspectos ni si nos mejora más una pieza de equipo u otra, haciendo que tengamos que recurrir a la experimentación y, en muchos casos, nos lleguemos a preguntar si realmente hay alguna variación en los mismos. En cuanto al idioma, el título está disponible en español y, salvo algún fallo puntual, no presenta más problemas.

Al final, la sensación que nos deja Ary and the Secret of Seasons es que hemos completado un juego de aventuras que resulta entretenido y puede satisfacer especialmente a los más jóvenes de la casa, sobre todo por su estética propia de una película de animación. Su interesante mecánica del cambio de estaciones, modificando escenarios y facilitando los puzles a superar, que presentan una evolución de dificultad muy acertada, es toda una gozada.

Eso sí, en caso de que estéis buscando un título más complejo y elaborado o que preste más atención al combate y las plataformas, este título no es para vosotros. Sus combates serán muy sosos y no ofrecerán una gran variedad, mientras que las mecánicas de salto serán muy simples y no ayudará demasiado la tosquedad de movimientos que presenta nuestro personaje. Es decir, que nos quedará un título correcto y cumplidor, pero lejos de los grandes reyes del estilo.

Ary and the Secret of Seasons está disponible en PC, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. Este análisis ha sido posible gracias a una copia ofrecida por Avance y Modus Games a través de Dead Good Media.

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