lunes, 13 de abril de 2020

[Análisis] Death's Gambit

Dentro del mundo de los videojuegos, la última década se ha caracterizado por, entre muchos otros, dos hechos claros en lo que a tendencias nos referimos: la consolidación definitiva del Soulslike como un género mainstream y el renacer del género de los Metroidvania, especialmente dentro de la escena indie. Con más o menos éxito, hemos ido viendo pasar multitud de videojuegos que se pueden considerar como ejemplos de algunos de esos estilos y, por supuesto, propuestas que intentan unirlos.

El título que queremos analizar hoy es la ópera prima de la desarrolladora White Rabbit, Death's Gambit, un título que se podría considerar como uno de estos nuevos "Metroidvania-soulslike" que fue lanzado en agosto de 2018 en PC (versión jugada en este análisis) y PlayStation 4. Desde entonces, los desarrolladores llevan trabajando en varios parches, han conseguido que el juego sea lanzado en formato físico (en España distribuido por Meridiem Games) y preparan una gran expansión gratuita que será lanzada este año 2020 y que, al parecer, arregla muchos de los problemas que arrastra el juego.

Porque, evidentemente, en una industria con tanta competencia en las ideas más populares, resulta complicado destacar frente a otros muchos proyectos realmente sólidos y considerados como "de referencia", así que las comparaciones, como siempre, son odiosas y también dejan a este título con bastante trabajo por delante para poder acercase a los mejores del estilo, como vamos a analizar:

La trama de Death's Gambit gira en torno a Sorun, un soldado del reino de Vados enviado como avanzadilla hacia la ciudad de Aldwynn para encontrar la legendaria fuente de la inmortalidad que se esconde en su interior. En el camino, todo su escuadrón muere excepto él, que es revivido por la propia Muerte una y otra vez para que lleve a cabo una tarea en su lugar... se supone. El argumento es extremadamente difícil de seguir porque muchas escenas importantes para comprenderlo se suceden entre muerte y muerte del protagonista, resultando en un sistema muy confuso donde se difuminan los límites de las escenas o incluso se solapan por errores en el cargado.

Por otro lado, los personajes prácticamente carecen de presentación y sus interacciones con el protagonista suelen basarse en extrañas tertulias superficiales que tampoco dan forma a su trasfondo, su personalidad o sus motivaciones, ni aportan realmente al argumento global. También hay retazos de la trama que explica la región repartidos aquí y allí, en descripciones de objetos o en los escenarios (es un soulslike, al fin y al cabo), pero no da mucho de sí y su uso es meramente anecdótico. Al final, deja la impresión de ser un argumento un tanto vacío sobre la vida y la muerte, una pena para lo que podría construirse en un mundo como el de este juego.

Al principio del juego podremos elegir la clase de Sorun (Noble, Caballero de sangre, Hechicero, Centinela...) para definir mínimamente su equipamiento y estadísticas iniciales. Cada clase tiene una habilidad especial, aunque realmente no son demasiado importantes en el transcurso de la partida. Iniciado el juego, el sistema de subida de niveles de Death's Gambit se basa en gastar "fragmentos" que dejan caer los enemigos en los ídolos de la Muerte (los puntos de guardado), de forma que por cada nivel se puede aumentar en un punto una estadística a elegir. Los parámetros son: Vitalidad, Fuerza, Precisión, Resistencia, Inteligencia y Prisa, cada uno con importancia para el combate y equipo que podemos usar.

El juego se desarrolla enteramente en 2D con desplazamiento lateral, y en combate se pueden usar muchas armas diferentes dependientes de los parámetros de Fuerza (espadas, espadones, espadas largas, alabardas...), Precisión (guadañas, dagas, lanzas o arcos) o Inteligencia (tomos de magia). Los tres parámetros que restan son la Vitalidad, que controla la cantidad de vida del protagonista; la Resistencia, que controla la cantidad de vigor (imprescindible para hacer virtualmente cualquier cosa); y la Prisa, que rige la velocidad de recuperación del vigor.

Este sistema, en la teoría, da pie a experimentar mucho con las estadísticas para encontrar el estilo de lucha predilecto para el jugador, pero la realidad es que invertir en Vitalidad, Resistencia y Prisa es imprescindible para sobrevivir más de un par de golpes, por lo que al final la única opción viable es escoger uno de los parámetros restantes y subirlo, eligiendo un arma que explotar al máximo. Además, los escudos, habilidades y otros equipables dependen directamente de estas estadísticas, lo que supone un problema más si no te has dedicado a subir específicamente el apartado del que dependen.

Siguiendo con el combate, otro importante aspecto es la existencia de las plumas, objetos curativos que se gastan al usarse pero que se regeneran al visitar cualquier ídolo de la Muerte. Existen multitud de plumas diferentes, cada una con sus ventajas. Death's Gambit también hereda de los soulslike la penitencia por morir: Sorun deja una pluma allí donde muere, y para recuperarla hay que volver a ese mismo lugar o pagar una importante suma de fragmentos en las estatuas dedicadas a la Muerte. Esto incentiva mucho la exploración, que de otra forma suele quedar en segundo plano, con secciones de plataformeo bastante poco inspiradas y un diseño de niveles algo descafeinado para lo que cabría esperar de un Metroidvania.

Existen también otros sistemas como el encantamiento/desencantamiento de armas y equipables para aumentar sus estadísticas o el árbol de habilidades, pero realmente su uso es más bien circunstancial. El último caso es especialmente flagrante, pues los puntos con lo que se compran las habilidades se obtienen solo matando a los jefes y las habilidades que se consiguen son, en general, bastante poco útiles.

Un punto donde sí destaca este título es en el diseño de los inmortales, los grandes jefes que pueblan el mundo del juego. Todos tienen diseños únicos, patrones de ataque llamativos y en general las peleas son difíciles y entretenidas, aunque sí es cierto que los últimos jefes están un poco descompensados respecto a los demás.

Death's Gambit es un juego cuya duración se adecúa a su estilo. En total, explorando bastante y con muchas muertes por detrás, tardaremos unas 15 horas en completarlo. Tiene alguna misión secundaria y la opción de repetir las luchas contra los inmortales en modo heroico, donde cuentan con movimientos nuevos y dificultad añadida.

En cuanto a la complejidad general, Death's Gambit es un juego difícil. No resulta exasperante porque el progreso perdido en cada muerte es pequeño y los desarrolladores se encargaron de que el jugador tenga suficiente feedback positivo tras cada muerte, pero es algo a tener en cuenta. Las últimas áreas sí suelen ser más frustrantes, con pasillos largos repletos de enemigos, ataques que hacen retroceder a Sorun hasta caer en un agujero (sí, como en un Castlevania de NES) o combinaciones de movimientos difíciles de esquivar.

Seguramente éste sea el apartado que más luces y sombras presenta. Los diseños de los personajes son imponentes, llamativos y detallistas, pero el pixel art es de una calidad muy dispar: hay entornos y sprites bien dibujados mezclados con otros bastante pobres que no van más allá de ser algo resultones. Con el sonido pasa algo parecido: el doblaje es muy bueno y las tonadas que acompañan el viaje son de buena calidad, pero los reinicios musicales se notan mucho, y en varias ocasiones las líneas de diálogo se solapan, de forma que empiezan a hablar varios personajes a la vez.

Ese tipo de errores técnicos, además, son MUY frecuentes. El lanzamiento del juego en 2018 fue desastroso, plagado de bugs que lo hacían prácticamente injugable. Con el tiempo los desarrolladores han ido suavizando este aspecto, pero quedan bastante glitches que afean el resultado. Por desgracia, en el apartado técnico fallan muchas más cosas: los menús son difíciles de navegar, controles poco intuitivos, la carencia de un mapa se nota en muchas áreas... aunque sin duda el problema más llamativo de Death's Gambit es que es el paradigma de una mala costumbre que tienen últimamente los desarrolladores: el tamaño de letra y la fuente es imposiblemente difícil de leer a escasa distancia de la pantalla del ordenador. El lore contenido en las descripciones se acaba perdiendo porque el esfuerzo por leerlo es tan ridículo que realmente no compensa la frustración que produce intentarlo.

Las cosas no acaban ahí: la traducción al español es desastrosa. Encontramos errores de escritura, traducciones literales o incluso cuadros enteros de texto sin traducir por doquier. Llega a extremos donde muchos jefes tienen diálogos enteros en inglés, algunos nombres propios se traducen en unos diálogos y en otro no... Vamos, un desastre que casi compensa más jugarlo en inglés que en la lengua de Cervantes.

Al final, Death's Gambit deja la impresión de ser uno de esos juegos que intentan subirse al carro de los Metroidvania y Soulslike sin mucho éxito. La premisa es loable, pero los problemas plagan un título que, sin embargo, tiene un núcleo jugable muy disfrutable y entretenido. Engancha, divierte y es una apuesta interesante si no se compara con sus competidores directos.

Los desarrolladores llevan un año y medio trabajando en una expansión que, de momento, se sabe que arregla problemas como la ausencia de mapa y añade áreas o jefes nuevos. Las actualizaciones del DLC gratuito en las redes sociales son frecuentes, aunque por desgracia algunos de los fallos que manchan Death's Gambit son ciertamente conceptuales que requerirían alterar muchas cosas. Y es una pena, porque es un proyecto que tiene mucho potencial y capacidad de mejora. ¿Habéis jugado a este título? ¿Os dejó esta misma impresión?

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