viernes, 25 de mayo de 2018

[Análisis] Culdcept Revolt

Pocos, muy pocos jugadores, conocen a la serie Culdcept, principalmente porque son títulos muy oscuros, secundarios, sin un claro jugador objetivo y con muchas de sus entregas aisladas en territorio nipón. Su planteamiento mezcla elementos tan dispares como el del Monopoly y el de juego de cartas, formando una doble capa de azar que hace realmente complicado anticipar el resultado de una partida... que como el mítico juego de Hasbro se puede alargar durante bastantes minutos. Esto hace que afrontemos un reto realmente complejo que combina multitud de ideas, con elaboración de barajas, sinergia y efectos de cartas, varios contendientes en el tablero, múltiples decisiones sobre cuál es la acción optima en cada tirada, etcétera.

El título que analizaremos es el último lanzado de la serie que cumple 20 años: Culdcept Revolt, que la propia Nintendo distribuyó en Japón, lo que indica que es uno de esos juegos con solera bastante conocidos en el país del Sol Naciente. Sin embargo, no hizo lo propio en occidente, labor que quedó en manos de NIS, que nos trajo el juego en octubre del pasado 2017 con una muy escasa promoción porque su mezcla de elementos no lo hace el típico título que cuadre en la portátil o tenga mucho público evidente.

Pero para eso estamos nosotros, para tratar de poneros sobre la pista de uno de esos últimos títulos que nos llegó a Nintendo 3DS.
En Culdcept Revolt encarnaremos a un cepter o hechicero con capacidad para usar un libro con cartas mágicas. Nuestro protagonista despierta sin recuerdos en una ciudad donde su gobernante ha decidido acabar con todos los cepters y es rescatado por el grupo de resistencia denominado Free Bats, que se debate entre derrocar al tirano o escapar de la ciudad.

La trama se divide en capítulos y presenta combates opcionales donde todo se vuelve especialmente ridículo porque son sólo excusas para provocar combates cruzados entre aliados y/o enemigos donde nuestro protagonista acaba siempre metido y en la mayoría de las situaciones choca de frente con la propia trama. Dicho argumento, en su rama principal, sí que guarda alguna sorpresa, como pérdida de compañeros, enemigos que parecerían interesantes si no se convirtiesen en parodia a través de esos combates "opcionales", muchos secretos sobre la situación de la ciudad o el origen de nuestro protagonista, obsesionado con recuperar sus recuerdos.

Ciertamente, si sólo nos centramos en los sucesos importantes, la historia podría ser hasta decente por la cantidad de revelaciones y cameos de otros juegos de la saga que aparecen, pero en todo lo demás no deja de ser una continua excusa para atraparnos en duelos.

En Culdcept Revolt usaremos un libro compuesto por 50 cartas que estará formado por criaturas de cinco elementos distintos (Fuego, Tierra, Viento, Agua e Incoloro), cada una con su coste, ataque y vitalidad o habilidad propia. También tendremos piezas de equipo de un solo uso que tendrán una importancia capital en el choque entre criaturas y conjuros, de los que podremos usar uno al principio de nuestro turno y tendrán usos muy variados sobre monstruos, movimiento, entorno... Todo dependiendo de con lo que contemos en nuestra mano en cada momento, claro, por lo que en cada situación de la partida existirán recursos que nos interesarán más o menos.

El terreno estará cubierto de casillas y aumentará de tamaño o complejidad conforme avancemos en el título. Tendremos cuadrículas de los diferentes colores, que darán ventaja a los monstruos del mismo elemento colocadas en los mismos, otras especiales con efectos diferentes y varias bifurcaciones que nos dirigirán a distintos arcos que tendremos que cruzar para ganar dinero y dar una vuelta completa al escenario, lo que supondrá una importante inyección económica además de refrescar las habilidades de nuestras criaturas en juego.

Así pues, el orden de acción en cada turno será el siguiente:

1.- Ganaremos una pequeña cantidad económica y podremos usar el dinero disponible para usar una carta de conjuro en nuestra mano.
2.- Lanzaremos dos dados que tendrán una numeración de 0 a 5 para mover a nuestro Cepter por el escenario. Un doble 0 nos dejará mover 12 casillas.
3.- Dependiendo de donde caigamos, tendremos diferentes opciones:
  • Casilla vacía: podremos colocar a una criatura de nuestra mano en la misma, pagando su coste.
  • Casilla ocupada por una criatura rival: tendremos que pagar, al igual que el Monopoly, una cantidad concreta dependiendo el nivel de la casilla o bien usar una criatura de nuestra mano para tratar de derrotar a la del rival y arrebatársela. En ese combate cada contendiente podrá usar un objeto de su mano -si lo tiene y puede pagar su coste- para aumentar las características de su monstruo.
4.- Activar -si queremos- una habilidad de terreno que puede ser:
  • Aumentar el nivel de una casilla. El equivalente a poner casas en el Monopoly: gastas dinero para que, cuando un oponente caiga en esa casilla y no pueda vencer a tu criatura, te dé una mayor cantidad económica.
  • Mover una criatura a una casilla contigua. No se puede hacer si ya has combatido, pero permite invadir zonas del rival para arrebatársela o buscar un color más apropiado.
Es, en resumen, una compleja mezcla de decisiones estratégicas, gestión de recursos disponibles en cada momento y el azar combinado de las tiradas de dados o las cartas que tenemos en nuestra mano. El objetivo de la partida es alcanzar una cantidad económica determinada (que depende del dinero que tengamos en mano y el valor de nuestras casillas) y llegar a una de las metas, por lo que las partidas tampoco llegan a hacerse tan largas como en el Monopoly, lo cual no quita que puedan durar entre quince minutos y media hora, quizás más si ninguno cae en las casillas de más valor de algún oponente. Necesita tiempo, no es el clásico título de portátil.

Ganemos o no, obtendremos una cantidad económica (evidentemente, menor al perder y no avanzaremos la siguiente fase) que usaremos para comprar sobres de cartas. Conforme avancemos, se nos ofrecerán más variantes (sobres donde sólo salen monstruos de cierto elementos, solo conjuros, equipo...) y también se aumentará la cantidad y complejidad de cartas disponibles. Lo curioso es que los sobres clásicos también aumentarán el número de cartas que ofrecen, de forma que el básico que cuesta 1.500 monedas, eventualmente, ofrecerá todas las cartas del juego, lo cual también complica bastante completar la colección, ya que ésta llega a superar las 400 y cada libro puede alojar cuatro copias de la misma carta. Además, ganar una partida de historia nos dará una cantidad económica que ronda las 3.000 monedas, lo cual impide que podamos lograr excesivas cartas de forma rápida debido a lo largas que se pueden hacer las contiendas y a que no nos darán mucho dinero por romper cartas de las que tengamos más de cuatro copias.

También tendremos cartas especiales que irán ganando experiencia por estar en nuestra baraja y que podremos personalidad con piezas que compramos, ganando más salud, ataque, habilidades especiales, elemento y coste, convirtiéndose en los monstruos más fuertes de nuestro libro.

El resultado nos deja un juego que requiere mucho tiempo y paciencia, aunque gana con la variedad de los nuevos escenarios, rivales, cartas y modos de juego (1 contra 1, duelos entre 3 y 4 contendientes, combates por parejas...). También ofrece competición con jugadores reales en partidas locales o en línea, aunque el nivel de los oponentes suele ser bastante alto y un problema de conexión puede destrozar una extensa partida.

El modo historia al completo puede superar las 20 horas, quizás bastante más si las partidas se alargan y, al fin y al cabo, es fácil perder cualquier combate solo por azar, con batallas en las que será recomendable usar libros diferentes para no ser contrarrestados específicamente por los monstruos rivales. Tiene ciertos duelos que elevan bastante la dificultad, sobre todo cuando se incluyen nuevas cartas que no conocemos o, simplemente, porque una racha de mala suerte nos arruina varias partidas consecutivas.

Eso sí, tendremos multitud de ayudas en todo momento, con consejos sobre dónde movernos, qué cartas usar... algunas veces se pasarán de premonitorias y nos recomendarán aumentar el nivel de casillas sobre las que caerá el rival en su próximo turno, mientras que otras situaciones pecarán de demasiado defensivas o tomar pésimas decisiones en partidas donde vamos perdiendo, lo cual hace que funcionen más como un consejo que, eventualmente, acaba siendo sustituido por nuestra propia premonición y habilidad. Se aprende a jugar a Culdcept Revolt sin las ayudas, tarde o temprano, aunque sería agradable que pudiésemos revisar de forma más sencilla las cartas de la mano de nuestros oponentes, para planificar mejor los choques entre criaturas.

Evidentemente, visualmente es un juego bastante simple, aunque los diseños de muchas cartas son particularmente hermosos. Las animaciones brillan por su ausencia, no hay mucha variedad de personajes y la música, aunque tiene variedad y se vuelve intensa en momentos determinados, tampoco es que tenga excesiva relevancia porque funciona como un fondo para nuestras partidas y, a veces, es preferible hasta bajarle el volumen porque no cuadra con el propio ritmo de la misma.

Es muy difícil recomendar específicamente Culdcept Revolt porque no existe un público objetivo evidente para su mezcla de elementos. No es un juego de cartas estricto y tampoco se podría considerar como un simulador de juego de tablero, es un título que tienes que probar para saber si te acaba convenciendo porque difícilmente habrás jugado algo igual, salvo que ya hayas probado la saga, claro.

Merece la pena si te quieres introducir en un juego nuevo de variantes complejas y gestión de tu colección o tienes ganas de probar un título de este estilo, pero la extensión de sus partidas, el altísimo factor de azar y la lenta evolución debido a la cantidad de cartas existentes, con lo limitada que está la ganancia de dinero para comprar sobres, hace que resulte algo frustrante a veces y tampoco sea esa clase de obra que todo el mundo puede disfrutar.

No obstante, también puede ser el título que estás buscando para jugar durante largos periodos de forma relajada. ¿Os atreveríais con Culdcept Revolt o le tenéis demasiado respeto a esta clase de obras?

1 comentario:

  1. Compré una entrega para 360 y ni lo he tocado, con esto me animaré a introducirme a la saga porque se lee interesante y unico.

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