jueves, 9 de mayo de 2013

[Experiencias roleras] sokomizer nos escribe sobre Demon's Souls.

Dark Souls se ha convertido en una saga muy popular y en una de las abanderadas de una vertiente considerada como la de los videojuegos difíciles, que exigen esfuerzo y muertes, muchas muertes, a sus jugadores. Esa búsqueda por ser crípticos, con pocos tutoriales y una clara sensación de peligro e indefensión ante lo desconocido de cada escenario, hasta que vamos aprendiendo a base de derrotas, ha sorprendido a propios y extraños , sobre todo porque veníamos de una corriente de "juegos fáciles para todo el mundo".

El caso es que hoy pocos se acuerdan de que hubo otro título que significó el inicio del mito, que pasó desapercibido principalmente por dos motivos: La discreta campaña de márketing en su lanzamiento y su publicación exclusiva en una única consola, PlayStation 3. Estoy hablando de Demon’s Souls.

Demon’s Souls es un videojuego desarrollado por From Software. Se puso a la venta originalmente en febrero de 2009 en Japón distribuído por Sony y, en octubre de 2009, Atlus lo publicaba en Estados Unidos. Tuvo que pasar más de un año desde su lanzamiento en inicial para que Namco Bandai lo trajera a Europa en junio de 2010 (ofreciendo el español entre otros idiomas). Pero la espera mereció la pena.

El título es un action RPG ambientado en un mundo de fantasía medieval oscura, en el que tomamos el control de un guerrero que viaja al reino de Boletaria, que ha sido invadido por unos demonios que se alimentan de las almas de sus habitantes. Estos demonios han llegado al mundo por culpa de un Rey loco que ha jugado con fuerzas que escaparon de su poder. Poco más sabremos de la historia de nuestro personaje, y para descubrir el trasfondo de Boletaria y la trama del juego (es escasa, pero la tiene) tendremos que buscar pistas por nuestra cuenta.

Lo primero que llama la atención es que el sistema de control implementado en Demon’s Souls dedica los gatillos izquierdos y derechos del mando a cada brazo del personaje, ofreciendo la posibilidad de bloquear con el escudo con un gatillo y golpear con el arma que estemos usando con el otro, además de un sistema de fijación de objetivos que funciona bastante bien la mayoría de las veces.

El diseño de niveles es fantástico en todos los sentidos. El juego está formado por cinco mundos que son accesibles desde el Nexo, una especie de “centro de operaciones avanzado” donde podremos almacenar objetos, mejorar armas, adquirir magias y subir de nivel. La oscuridad reina en la mayoría de niveles, y los que están situados en exteriores lucen un cielo gris deprimente.

Quiero hacer una mención especial al nivel de la Torre de Latria, para un servidor uno de los mejor diseñados jamás en un videojuego: una prisión medieval donde escucharemos los gritos de reclusos en la lejanía, los delirios de un preso que no entiende por qué está ahí, los instrumentos de tortura que “adornan” las celdas... Es un laberinto horripilante de dolor y penuria que recorreremos arriba y abajo, una y otra vez, tantas veces como sea necesario hasta superarlo por completo. Por cierto, un aviso para navegantes: cada nivel está poblado por enemigos que son vulnerables a un cierto tipo de arma (punzante, espada) o a la magia, así que es importante tener un poco de todo en el inventario y estar preparado.

Lo que convierte a Demon’s Souls en un juego destacado y con personalidad propia es su capacidad de atraparte con cada muerte, de forzarte a un reintento, de luchar contra los enemigos y contra ti mismo constantemente para no perder la paciencia. Además, durante el juego no hay música de fondo -sólo aparece durante los enfrentamientos con los jefes de cada nivel-, el mundo que te rodea te hace sentir pequeño y sientes el miedo en cada paso que das. No es que Demon’s Souls sea un título de miedo, pero sí tiene el componente imprescindible para infundir terror: Resulta muy fácil morir, y las consecuencias de cada muerte son desastrosas, porque supone perder las almas que has acumulado con tanto trabajo durante horas de juego y comenzar una carrera contra el mundo -y contra ti mismo- para intentar recuperarlas. Vuelve a fallar antes de lograrlo y habrás perdido minutos o incluso horas de esfuerzo.

A todo esto se une el factor multijugador. El juego online de Demon’s Souls se podría catalogar como lo más innovador del título, en el sentido de que se realiza de una forma muy transparente: Puedes sentir que hay más jugadores sufriendo las mismas penurias que tú y, gracias a ellos y a sus muertes, puedes evitar la tuya muchas veces. Además, para dar coherencia a este punto se introduce el contexto de que son muchos los guerreros que han acudido a Boletaria para tratar de liberarlo de los demonios y obtener su recompensa. El online permite solicitar ayuda o prestarla, participando en tiempo real en la partida de otro jugador y viceversa, o incluso ser invadido por algún jugador sin piedad con ganas de acabar con tu progreso de un plumazo... y de quedarse con tus almas.

Demon's Souls bebe directamente de los action RPG más clásicos donde importaba el combate y la exploración, de esos juegos exigentes con el jugador. De la saga Ys o de Alundra, de los primeros Zelda o de King’s Bounty (éste último desarrollado por la propia From Software). Exploración y combate, las bases de todo action RPG, están en Demon's Souls representadas de forma maravillosa: Combate exquisito a la par que exigente, y exploración en un mundo de fantasía medieval oscura muy bien ambientado.

Puede que sea difícil -o exigente, como a mí me gusta decirlo- y que cueste mucho llegar a sentirse lo suficientemente experimentado en algún momento del juego como para superar los combates sin despeinarnos, si es que eso puede llegar a ocurrir en algún momento. Pero, en cambio, la satisfacción obtenida tras superar cada combate, tras vencer a cada jefe de nivel (¡Devorador de Hombres, te odio!) no tiene comparación.

Buena parte de lo que hizo a Dark Souls convertirse en la saga que es hoy en día se planteó aquí, por lo que a la mínima que no tengas problemas con su mayor tosquedad (tanto visual como a nivel técnico y jugable), un verdadero fan de la saga de From Software debería afrontar también el reto de Boletaria. Nunca hay que desestimar a los orígenes.

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