jueves, 17 de enero de 2019

[Análisis] Carcassonne

No es una sorpresa que las buenas ventas de Nintendo Switch hayan propiciado que diversas compañías y sectores se hayan animado a traer sus propuestas a la consola de Nintendo. Así, tendremos por fin regresos como los de la saga principal de Final Fantasy con X/X-2 y XII: The Zodiac Age, muchos títulos indie de camino al sistema y también estamos recibiendo una auténtica oleada de adaptaciones de juegos de mesa (la mayoría de la empresa Asmodee) que sientan de maravilla a una consola que puede ser de sobremesa y portátil al mismo tiempo.

Uno de ellos es bien conocido por los amantes de estos juegos y el que vamos a analizar en esta entrada: Carcassonne. Ya portado a diversas plataformas como PC y móviles con notable éxito a lo largo de los últimos años, la versión que nos atañe ahora es la de Nintendo Switch que, si bien es cierto que proporciona el incentivo de poder jugar en un televisor o en la calle, solo o con tus amigos, por desgracia se queda a medio gas y ofrece un peor rendimiento que otras versiones como la de Android o PC.

Aún así, vamos a explicar todos los detalles de Carcassonne en esta entrada, no solo como videojuego, sino también como juego de mesa, ya que su relación con los juegos de rol clásicos de papel y lápiz es muy sólida y no queríamos perder la oportunidad de contaros también cómo funciona este producto que está cerca de cumplir veinte años:

Carcassonne es un juego de estrategia con ambientación medieval para dos a seis jugadores que, aunque sea fácil de aprender y jugar en su nivel básico, permite plantear estrategias más elaboradas donde los jugadores más experimentados conseguirán derrotar a los adversarios que coloquen sus fichas confiando solo en la suerte.

El funcionamiento del juego es sencillo y aunque no está muy bien explicado en el tutorial de este videojuego, sí que incluye una completa descripción de las reglas del mismo por escrito: cada jugador debe robar, por turnos, una ficha al azar de las 72 disponibles inicialmente. Cada ficha será una loseta de terreno del mundo que los jugadores deberán ir creando en conjunto. Las losetas de terreno pueden servir para construir caminos, ciudades, monasterios o extender los campos alrededor de estas construcciones. Pero no solo deberemos ir ampliando estos elementos, en el caso de las ciudades debemos asegurarnos de cerrar sus muros, los caminos deben conducir a lugares como intersecciones o ciudades y los monasterios debemos asegurarnos de que estén rodeados por otras losetas.

A medida que hagamos nuestras construcciones iremos acumulando puntos. Sin embargo, no podremos reclamar los puntos de una ciudad, camino o monasterio sin colocar previamente a un seguidor en esa última loseta de terreno colocada. De esta forma, aunque todas las construcciones sean realizadas en conjunto entre los diferentes jugadores, los puntos serán únicamente reclamados en el momento de acabarlas para el jugador que cuente con un seguidor (o más de ellos en caso de choque) en la construcción.

Por otro lado, uno de los alicientes estratégicos del juego llega cuando distintos jugadores empiezan una construcción que puede llegar a combinarse, llevándose todos los jugadores involucrados los puntos correspondientes a la misma (siempre que tengan el mismo número de seguidores), lo que permite alianzas. Otros factores a tener en cuenta son la colocación de las construcciones, ya que las losetas de terreno de cada tipo son finitas y de distintos tipos, lo que puede propiciar que llegue un momento en el que no puedas cerrar una construcción o que otros jugadores inviertan sus losetas en fastidiar lo que buscas terminar. Es un juego donde la estrategia y el conocimiento del entorno y lo que quieren hacer otros jugadores resulta vital para acabar triunfando.

Centrándonos ahora en el videojuego, este título resulta una versión fiel al juego original que proporcionará horas y horas de diversión. Incluye, además del juego base, dos de sus expansiones, “Río" y "Abad” que proporcionarán frescura a tus partidas. Es una delicia poder jugar en tu casa o en la calle, evitando algunos elementos tediosos del juego físico como el recuento de puntos final de las construcciones que se quedan sin terminar o los campos. También, el hecho de disponer el suficiente espacio para crear tu mundo o la posibilidad de pausar y guardar la partida resulta un aliciente muy importante que hacen a esta versión especialmente recomendable para los que gustan de Carcassonne pero no encuentran el tiempo o el espacio para jugar con sus amistades.

Por otro lado, también las animaciones al terminar una ciudad o camino resultan bastante vistosas y el apartado técnico, sin ser espectacular, parece bastante bien conseguido para el tipo de juego que es. Además, sus muchos indicativos visuales ayudan a los jugadores más novatos, que podrán comprender mejor qué campos corresponden a cada uno (algo solo presente en esta edición), ver las losetas de terreno que quedan sin colocar y los lugares disponibles para colocar dicha loseta (algo que dinamiza tremendamente con respecto al juego físico). También dispone de dos tipos de cámara, una desde arriba y otra isométrica, ideal esta segunda opción cuando pones tu Switch en modo portátil, para ayudar al visionado de varios jugadores a la vez. Por otro lado, no hay problemas para los más puritanos ya que todas estas opciones que hemos comentado se pueden desactivar.

Si como juego de Carcassonne funciona, esta versión de Switch se ha quedado algo corta en el tema de rendimiento con respecto a otras ediciones. El juego permite jugar entre 2 a 6 jugadores sólo en formato local, incluyendo tantas IAs como queramos en 4 niveles de dificultad distintos. Esto quiere decir que no hay opciones de jugar con amigos o jugadores al azar de forma online, tampoco con la comunicación local entre varias Switch, algo desafortunado ya que el multijugador online sí está implementado en otras versiones. Además, tampoco se acumulan estadísticas de cada jugador, es más, no existe posibilidad de ningún tipo de personalización de los jugadores, ni siquiera podremos poner nuestro nombre a cada uno, algo que hubiera ayudado a elaborar ligas o a presentar una competición algo más variada. Estos son pequeños errores que, sin tener demasiada importancia, lastran el resultado final y lo ponen por debajo de otras versiones que deberían ser inferiores en su apartado técnico como la de Android o IOS.

Como conclusión, si solo te planteas como plataforma de juego una Nintendo Switch, Carcassonne es muy recomendable como juego de estrategia, con la ventaja de que podrás jugar con amigos de forma local, tanto en un televisor en el salón de tu casa como en portátil durante un viaje. Además, incluye como aliciente el hecho de que dos de sus expansiones vienen ya de base y el juego (como otras versiones) está en perfecto castellano. Sin embargo, esta versión se queda corta con respecto a otras entregas en PC y móviles que cuentan con una mejor edición, incluyendo multijugador online, clasificaciones y personalización de jugadores, una ausencia de funcionalidades en esta versión que no se puede comprender de ninguna forma.

Eso sí, en el futuro es de esperar que recibamos nuevas expansiones de pago como las que han recibido otras plataformas. Posadas y Catedrales ya está disponible para descarga, así que puede que, eventualmente, también añadan esas opciones que no tiene aún la versión de Switch. De hecho, desde Asmodee Digital nos han confirmado que las funciones online se añadirán durante el segundo semestre del año. ¿Cómo lo veis? ¿Conocíais este juego? ¿Le daréis la oportunidad a algunas de sus entregas?

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