jueves, 16 de noviembre de 2017

[Análisis] Tactics Ogre: The Knight of Lodis

Si bien los RPGs basados en clásicos juegos de mesa ya gozaban de mucho éxito mientras los japoneses entraban pisando fuerte en la industria, no fue hasta principios de los 90 que los RPGs basados en estrategia dieron sus primeros pasos con las sagas pioneras Fire Emblem y Langrisser. En este contexto apareció por las oficinas de Quest un prolífico y desconocido (por aquel entonces) escritor llamado Yasumi Matsuno con una ambiciosa serie de 8 capítulos bajo el brazo que quería ver plasmada en videojuegos. Así fue como en 1992 nació Ogre Battle: March of the Black Queen bajo el amparo de la ya extinta compañía. El juego sentó muchas bases del género dentro y fuera de Japón, pero la verdadera revolución no llegó hasta tres años después con el capítulo 7 (segundo publicado), Tactics Ogre: Let Us Cling Together.

Tras su lanzamiento en 1995, Matsuno dejó Quest para unirse a Squaresoft y realizar el que se convertiría en el "rey del subgénero", Final Fantasy Tactics. pero dejó su saga en manos de sus antiguos compañeros, que se dispusieron a seguir con la serie lanzando tres nuevos títulos: Ogre Battle 64: Person of Lordly Caliber, Ogre Battle: Prince of Zenobia y Tactics Ogre: The Knight of Lodis (GBA, 2001/02, nunca lanzado en Europa), una suerte de precuela de séptimo capítulo que es objeto del estudio para esta entrada.

Tras un sanguinario y trágico periodo en su historia, la isla de Ovis está recobrando la normalidad tras años de represión por parte del Imperio de Lodis, que situado en el antiguo continente de Galicia, en su afán por convertir a todo el mundo al Lodisismo, una religión que alcanzó su máximo apogeo en el imperio hasta incluso adueñarse de su vida política y militar, estuvo a punto de acabar con la región. Bajo el mando del poderoso Rictor Lasanti, comandante de la Orden de la Sagrada Llama, un noble caballero de baja cuna, Alphonse Loeher, se ve enviado a la isla para supervisar ciertos cambios que se han producido en ella.

Si habéis jugado a Final Fantasy Tactics o a algún otro juego de la saga Ogre esto no os pillará por sorpresa, pero la trama es exactamente lo que cabría esperar de Yasumi Matsuno: tremendamente compleja. Es una historia enrevesada, cruel, llena de claroscuros, de tragedias familiares, conspiraciones políticas, intereses ocultos y un sinfín de elementos que hacen que sea imposible de seguir sin una libreta a mano dada la ingente cantidad de acontecimientos que se suceden rápidamente hasta el mismísimo final del juego. Yo mismo tuve en su momento un documento de más de 15 páginas donde iba recogiendo todo lo que ocurría en el juego porque, de otra manera, el jugador puede verse abrumado por la cantidad de personajes, familias, eventos y lugares que aparecen.

Precisamente creo que a veces es excesivamente compleja para su propio bien, pero debo admitir que las historias enrevesadas y liosas son las que más me gustan. The Knight of Lodis posee además cinco finales diferentes, y el devenir de la historia se ve fuertemente influenciado no sólo por las decisiones tomadas durante el juego (que también, existiendo decisiones verdaderamente crueles y difíciles de tomar que pueden cambiar de manera radical los derroteros que seguirá Alphonse) sino también por eventos relacionados con el propio combate. No es un sistema de toma de decisiones demasiado complejo ni es un juego donde se ramifica la trama constantemente, pero queda patente. Por si esto fuera poco, existe una variación de uno de los finales con unos requisitos ciertamente exigentes (completar el juego en menos de 25 horas, por ejemplo) que deja al jugador con una brutal revelación de la que no diré nada más.

Los personajes están perfectamente construidos para encajar en la trama de manera que no se da puntada sin hilo, si bien muchos secundarios quedan demasiado en segundo plano y podrían haberse aprovechado más. Son personajes con mucho trasfondo detrás, con una moralidad bastante gris en un mundo en el que no existe ni el blanco ni el negro. No son tan complejos como la historia en sí, pero hay momentos de verdadera estupefacción ante las revelaciones que se hacen de ellos.

Como ya comenté al inicio, Tactics Ogre: The Knight of Lodis es un SRPG con perspectiva isométrica donde los diferentes contendientes se organizan en turnos para realizar diferentes acciones. De manera acorde a la historia, no es tampoco un título en el que meterse a ciegas para disfrutar de su sistema de juego dada la ingente cantidad de elementos que intervienen en todo momento. Clásicos del género como las altitudes a la hora de usar arqueros o las posiciones para evitar ataques por la espalda están presentes, pero también todo tipo de áreas de efecto, elementos... Ya no sólo eso, si en un campo de batalla se pone a llover la arena se empezará a inundar, cada terreno posee mejoras y desventajas para según qué elemento, el día y mes de nacimiento de cada personaje influye notablemente en sus características y en un parámetro oculto llamado biorritmo...

Las posibilidades son brutalmente variadas si añadimos su sistema de razas con atributos únicos que posee Ovis y el sistema de oficios para los humanos, teniendo en cuenta el género de cada uno (con clases específicas), los emblemas (una suerte de logros que se consiguen tras cumplir x condiciones y que pueden provocar mejoras o ir en detrimento del personaje), la muerte permanente si no revivimos rápido a los aliados caídos...

Es un juego donde hay que tener a la vez muchos factores en cuenta aunque, en líneas generales, quitando la infame batalla final, no es demasiado exigente si vas con cuidado y ya cuentas con algo de experiencia en el subgénero, con una IA que puede ser bastante estúpida o ir a cuchillo contra tu bando. No es un título para iniciarse en el género pero es perfectamente disfrutable con un mínimo de paciencia y experiencia, porque cosas como el dinero para mejorar nuestro equipo también suelen escasear.

Dado el requisito principal para obtener el mejor final (completar el juego en menos de 25 horas), se podría deducir que es un juego no muy largo... y nada más lejos de la realidad. Completando algunas misiones secundarias (que son bastante interesantes) y parándonos un poco a entrenar, es fácil alcanzar las casi 40 horas en completarlo. Si a eso le sumamos los diferentes finales, la duración puede llegar a ser bastante alta.

Eso sí, en ningún momento se hace pesado porque en la historia están continuamente ocurriendo eventos, tanto a simple vista como vaticinando acontecimientos de un futuro no demasiado lejano.

El arte del juego cumple sin demasiados alardes. Es bueno pero no llega al nivel artístico de otras obras de la serie como Let Us Cling Together, por lo que hace que sea llevadero sin más, con retratos que cumplen pero no resaltan demasiado sobre el conjunto del juego. En los escenarios sí se nota un poco más de mimo, con campos de batalla bien diseñados y detallados al estilo de Final Fantasy Tactics Advance... dos años antes de que éste saliera a la venta.

No obstante, debo decir que admiro a cualquiera que lo jugara en su momento en una GameBoy Advance ya que tiene unas animaciones que, aunque bonitas, son tremendamente pesadas tras verlas un par de veces por su longitud. Recortarlas un poco no habría estado mal, y hace que la tecla de aceleración del emulador sea un aliado imprescindible para completar la odisea de Alphonse sin morir en el intento.

De la banda sonora podría decirse básicamente lo mismo. Cumple su función con melodías entretenidas que ambientan bien pero sin ninguna pieza que quede en la memoria un par de semanas después de completarlo.

Tactics Ogre: The Knight of Lodis es un juego que apareció en los primeros pasos de GameBoy Advance como un intento de continuar con la saga Ogre tras la partida de Matsuno, y como tal se vio oscurecido rápidamente por otros SRPGs que aparecieron en la portátil años más tarde, e incluso por sus mismos hermanos, considerados títulos de culto hoy en día.

No es un título al que meterse a ciegas ni por historia ni por su sistema de juego, pero también es cierto que, de darle una oportunidad, puede resultar vastamente superior en ambos aspectos a otros títulos considerados mejores como el propio Final Fantasy Tactics Advance o los Fire Emblem. Funciona como juego independiente y como precuela directa de Let Us Cling Together, así que si eres fan del estilo SRPG, no deberías arrepentirte de darle una oportunidad.

1 comentario:

  1. Ufff que juegazo !!! y justamente el creador del indie que saldrá el próximo año Fell Seal tiene como una de sus bases este juego.

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