miércoles, 2 de noviembre de 2016

[Experiencias Roleras] Drakensang: The Dark Eye

Drakensang The Dark Eye (PC, 2009) es un ARPG desarrollado por el estudio Radon Labs. Actualmente está disponible en Steam tan solo en inglés, pero también es cierto que aún está a la venta en algunas tiendas gracias a FX Interactive, que nos trajo esta obra con un impresionante trabajo de traducción y doblaje al castellano.

Aunque para muchos será un juego desconocido, se trata de una obra que cuenta con una precuela estrenada en 2010, Drakensang: The River of Time, ubicada varios años antes de los acontecimientos de The Dark Eye, Drakensang Online, que se desvía de la fórmula que comparten los títulos iniciales con el fin de ofrecer una experiencia similar a otros MMORPGs.

Desde luego, no se trata de un título que marcase una época, pero sí que ofrece elementos concretos que lo hacen un RPG llamativo para cierto público, sobre todo si no tienen problemas con su aspecto algo anticuado y su cierta falta de originalidad, sobre todo en estos tiempos que corren.

Hechas ya las aclaraciones, comencemos:

La historia que se nos relata en este título es, si cabe, más común que lo que se puede encontrar en cualquier RPG ubicado en la Edad Media de estilo Tolkiniano: recibimos la carta de un viejo amigo que nos pide que vayamos a ayudarle y, cuando llegamos, resulta que ha sido asesinado. Sin embargo, en nuestra investigación, descubrimos ser los elegidos para encontrar una reliquia que sirva para derrotar al mal que asola al mundo. Para llevar a cabo esta misión, contaremos con la ayuda de ladrones, enanos, magos, elfos y muchos otros personajes típicos de la ambientación fantástica-medieval, llegando a un total de 10 compañeros posibles que reclutar, con los cuales tendremos que formar un grupo de 4 aliados.

Desde luego, si estáis buscando momentos que os sorprendan, difícilmente los vais a encontrar en este título, ya que prácticamente todo el desarrollo, desde la trama principal a los compañeros, misiones o incluso NPCs, resulta tremendamente típico y, a la mínima que hayáis jugado a una cierta cantidad de RPGs situados en esta ambientación, habréis vivido prácticamente todas las situaciones que nos encontraremos en este título.

Aún así, a pesar de no tener ninguna originalidad, resulta entretenida si no estáis buscando vueltas de tuerca muy elaboradas y, simplemente, queréis disfrutar de una historia clásica que cumple todos los preceptos básicos.

Por mucho que a primera vista Drakensang: The Dark Eye pueda parecer que se trata de una ARPG, considerarlo como tal puede llevarnos a caer en un terrible error. La razón es simple: nos encontraremos con un RPG que sigue los preceptos de D&D, esto es, tiradas de dados y mucha necesidad de la llamada "Pausa táctica" con la que detener la acción para dar órdenes a cada personaje en cualquier momento, lo cual puede ser muy confuso para alguien que no esté acostumbrado al sistema.

Con elementos como el RNG de las tiradas de dados (Que puede hacer que un combate acabe en dolorosa derrota o una rápida victoria) y la importancia de los parámetros de las hojas de cada personaje, los jugadores acostumbrados a los juegos de rol de mesa ya tendrán mucho ganado a la hora de hacerse con este título.

La tan importante experiencia que obtenemos por cumplir misiones o derrotar enemigos se volverá el pilar fundamental de nuestro avance, sobre todo porque el título reducirá nuestra ganancia conforme vayamos subiendo de nivel, de forma que habrán situaciones donde tendremos que rebuscar misiones secundarias para intentar lograr algo de experiencia con la que mejorar algo a nuestros personajes y, así, poder enfrentarnos a esa misión que nos impide avanzar.

La muerte es otro factor a tener en cuenta en los combates, debido a que hay tres maneras de ser eliminados: la primera, la más usual, cuando nuestra barra de vida llega a cero. Nada que comentar en este aspecto. Pero la segunda y la tercera dependen de una mecánica bastante curiosa: la fractura de huesos causadas por ataques concretos. Esto hace que, con 5 fracturas simples, cualquier personaje muera, sin importar su salud restante y, en el caso de fracturas superiores, bastarán dos para acabar con un aliado. Esto hace que enemigos simples que puedan causar este estado alterado y, encima, vienen en grupos numerosos, puedan complicarnos bastante la aventura.

Por último, y no menos importante, hay que hablar de la importancia de la auto gestión. La experiencia es un recurso muy escaso y valioso que hay que regular de manera importante, es por eso que tenemos que saber exactamente que atributos se quieren o no mejorar del personaje elegido. Si queremos que en las misiones secundarias un personaje ejerza como negociador, deberíamos subirle el atributo de Negociación, sin descuidar también su maestría en estoque. A este hecho, hay que añadirle también el dilema entre fortalecer los atributos de combate (Salud, Fuerza, Magia, etc.) o los de interacción con el entorno. Los primeros necesitan de una cantidad de puntos de experiencia muy superior a cualquier otro, llegando niveles absurdos que casi bloquean nuestra capacidad combativa a partir de ciertos niveles.

Siendo un juego de 2009, Drakensang: The Dark Eye tiene un modelado 3D bastante sólido y los escenarios están bien construidos, aunque puede que pequen de repetitivos en más de una situación. Una pega importante es que solo es compatible con ordenadores que usan Windows XP o Windows 7, cualquier otro sistema operativo más avanzado presentará problemas para su ejecución.

Como se ha mencionado antes, la versión disponible actualmente en Steam solo cuenta con voces en inglés, pero la versión que llegó a España de la mano de FX Interactive está completamente doblada al castellano, con una bastante buena interpretación por parte del equipo de doblaje.

La Banda Sonora, aunque cumple, tan solo sirve como mero acompañamiento, por lo que tampoco destaca.

Drakensang no es un juego que pueda llegar a engancharte por el desarrollo de su historia, pero el sistema de juego clásico, parecido al de obras maestras como Baldur's Gate y precedente de obras más actuales como Dragon Age: Origins o Pillars of Eternity, lo hacen un título muy interesante para los que buscan ese toque clásico.

Es un juego exigente, a la par que divertido, que sin duda no se puede recomendar a todos los públicos. Si lográis encontrarle sus puntos positivos, su precuela, The River of Time, con un nivel de dificultad ajustable y la oportunidad de teletransportarse entre zonas, se convierte en un título un poco más accesible.

En conclusión, se trata de un RPG ciertamente entretenido que, aunque para nada resulte original, ofrece tal nivel de dificultad y aspectos clásicos que puede acabar sorprendiendo a más de uno. Eso sí, para la mayoría se tratará de una antigualla de la que es mejor estar apartados.

4 comentarios:

  1. No quiero ser despectivo, pero parece que los desarrolladores usaron un manual para hacer el juego:

    Magia, guerreros, monstruos, enanos, elfos, dinero, negociación, profecías, etc

    Demasiado típico, curioso el sistema de fracturas, pero nada del otro mundo.

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    1. Que es más o menos la fórmula Tolkien+D&D del WRPG.

      Si vas a dispararle a algo autoadmitidamente formulaico, hazlo por la ejecución y no por la fórmula.

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    2. Rescatado aquí un texto propio de 2011, vagamente relevante:

      "Soy uno de esos lectores ávidos de ESdlA que se han criado con fantasías derivadas desde el chupete. Dragonlance, Mundodisco, Terramar y lo que me echen. Por afinidad natural, he jugado a bastantes de estos videojuegos y, sin excepciones, me han parecido adictivos pero horribles.

      Veréis, cuando quise una aventura épica, me encontré mirando libros de reglas, tablas, mapas. Escribiendo historias, fabricando realidades, y adaptándolas a los jugadores. He sido tanto jugador como master (muchas más veces master, todo hay que decirlo) de rol de mesa durante muchos años, y en una partida de rol se puede hacer TODO. Los videojuegos del género se centran alrededor de la libertad y la ambientación, y el primer punto ya se me ha caído.

      El otro y principal, es lo mucho que odio las ambientaciones medievales. A fuerza de jugar y leer cosas, me he encontrado con que prácticamente todo lo que podía imaginar en ese escenario ya está hecho y escrito (con gloriosas excepciones que reconozco, como los libros de Patrick Rothfuss, a los que entré escéptico y son la mejor fantasía que se ha escrito en veinte años) y cuando veo elfos, enanos, o magos de fuego ya me escondo bajo las piedras, o empiezo a escribir el guión del posadero que necesitará ayuda o cómo el orgullo altivo del elfo nos joderá la misión. Hay una cantidad limitada de cosas que pueden pasar en ese setting, porque no pueden (ni deben) romperse ciertos esquemas. Además, la ambientación medieval no autoriza nada que parezca científico seriamente, ni complejidad social más allá de la lucha de estamentos, ni mucha profundidad psicológica en los personajes.

      Y me encuentro, cada vez que me acerco a un RPG, atraído por su grado de disparidad respecto a lo que ya he visto mil veces. Por eso me gusta tanto Atlus (que también se encasilla en sus pequeños mundos), o los Mass Effect (porque pese a que se ha sobreusado tantas o más veces que el medieval, el entorno espacial no lo tengo tan gastado). Probablemente de haberme criado más con Vampire: The Masquerade o tabletops de Star Wars/Dune, otro gallo me cantaría, pero sólo he visto la punta del iceberg en esos casos.

      Pero por encima de todo, odio a los Dragones. Más que a nada más medieval, más que a los gusanos de la arena o a los unicornios, más que a las malditas arañas gigantes que están por todas partes. Odio a los dragones y a todo lo que representan, son el símbolo vivo (muerto) de un género que nunca cierra la bocaza, de aquellos que quieren vivir la misma aventura una y otra vez, de los pueblos asaltados por el dragón que le piden ayuda al aventurero, como si de san Jorge se tratase. Los ODIO, y odio a Tolkien por crear a Smaug y meterle esa aura de poder infinito que tenía en el Hobbit, y por dar a entender que sus dragones tenían alas cuando los alados eran una minoría, y por la cien veces maldita coraza de tesoros incrustados que les dio escamas de invulnerabilidad a sus clones, y por el FUEGO, por dios, el puto fuego, o el hielo, que es igual de poco imaginativo por puta oposición. Maldita sea ya, es una criatura que he visto tantas veces que es la encarnación misma de la poca originalidad.

      Perdonad los brotes de juramentos y mayúsculas, si resultan ofensivos edito esto más tarde, pero es que el tema me crispa ya, tanta demanda de algo tan visto, el entorno medieval es el equivalente friki del fútbol."

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    3. Juraría que FX dio este juego gratis hace un tiempo (¿un par de años?). Lo tengo por ahí, lo probé un poco pero no me convenció la jugabilidad, aunque este estilo no suele convencerme en general, no es sólo este juego xD

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