lunes, 23 de noviembre de 2015

[Análisis] Divinity: Original Sin - Enhanced Edition

Tras más tiempo de lo que me gustaría, he conseguido por fin completar (Bueno, me quedan los dos últimos enfrentamientos del juego, pero eso no variará mi impresión del mismo) el que fuese una de las sorpresas del género RPG en PC durante el pasado año, relanzada a finales del pasado mes de octubre en consolas de nueva generación bajo el nombre de Divinity: Original Sin - Enhanced Edition.

Escuché hablar de este título durante el año pasado, por lo que sabía que había recibido unas críticas muy positivas. Los chicos de Larian Studios habían recuperado la esencia del género RPG de la vieja escuela que tanto gustaba a los amantes de Baldur's Gate o Icewind Dale, dotándolo de una serie de novedades que lo hacían atractivo para los jugadores de hoy día. Por ello, decidí comprarlo en su momento... Pero apenas pude jugar (como tantas cosas que me compro xD).

Posteriormente, escuché que iban a sacar una versión mejorada del juego, por lo que decido esperar a su lanzamiento (Los que compramos el juego original en PC pudimos descargar esta nueva versión de forma gratuita) para disfrutar de todas las mejoras. Eso sí, al no haber jugado casi nada a la versión anterior, soy incapaz de deciros las diferencias o mejoras de esta Enhanced Edition, por lo que todo lo que os puedo contar del título es como si lo hubiese comprado de nuevas.

Dicho esto, vamos al lío.

Divinity nos sitúa en el mundo de Rivellon, un universo fantástico de corte medieval clásico. Nos pondremos en la piel de dos Buscadores de la Fuente, el lugar de donde surge toda la magia en el mundo. El problema es que esta Fuente ha sido corrompida y nuestro deber será destruirla.

Nada más desembarcar y tras una serie de pequeños encuentros, llegaremos a la primera ciudad del juego, Cyseal. Aquí nos hablarán de que un hechicero de la Fuente, Jake, ha sido asesinado. y será nuestra labor descubrir quién y por qué lo eliminó, para acercarnos a nuestro objetivo final: el paradero de la Fuente.

A partir de aquí la historia avanzará, presentándonos personajes nuevos... Aunque la trama no es el punto fuerte de Divinity. Está diseñada para darnos un motivo para visitar los distintos lugares del juego, pero no logra engancharnos ni interesarnos por la misma (o al menos, no lo hizo conmigo). Junto a una historia que tiene problemas para enganchar, el juego tiene un gran problema: los diálogos.

Como digo, al principio del juego llegaremos a Cyseal, la primera ciudad (y también la más grande) de las disponibles. El problema viene cuando, como típico RPG clásico, te ves obligado a hablar con todos los NPCs para poder ir desarrollando la trama, que no no nos indica hacia dónde ir (salvo en contadas ocasiones, donde sí nos lo marca en el mapa), por lo que seremos nosotros quienes, mediante la lectura de nuestro diario y las pistas que nos dan los NPCs (y los animales, ya hablaré de eso) vayamos formando el camino que debemos seguir. Como digo, el gran problema reside en que estos NPCs, por alguna razón que no logro entender, deciden contarte su vida de paso, lo cual nos obliga a sintetizar muchísimo y a ir considerando como "paja" la mayoría del diálogo.

Un ejemplo (llevado a la comedia, aunque creo que os podéis hacer a la idea) es éste.
  • ¿Hola, quién eres?
  • ¿Qué quién soy? Me alegra que me preguntes, no soy nada más que un hombre cualquiera, conocido como villager B, dedico mi tiempo al oficio de las gallinas y aunque no tengo absolutamente ningún valor en la historia hablo de está forma tan inútil y alargada porque por algún motivo siempre se han pensado que en estos planteamientos de fantasía medieval todos hablábamos así.
Así serán todos los diálogos con NPCs, con enoooooooormes cantidades de texto que no aportan nada a la historia más allá que leer sin sentido. Y quizás es por culpa de esto que no se consigue disfrutar de la trama (aún siendo bastante típica). El hecho de pasarte horas leyendo texto inútil hace que no le prestes demasiada atención a lo que nos comentan, salvo cuando se trata de contenido de historia. Todo lo demás será algo por lo que pasemos por encima para no colapsarnos con cosas que no nos importan.

Como digo, es mi gran queja, el apartado diálogos. En otros juegos de este estilo clásico (o si me apuras, WRPGs más modernos como Dragon Age o Mass Effect) tenemos toneladas de diálogo, sí. pero suelen contarnos detalles sobre una zona en concreto, nos añaden contexto de un personaje... En Divinity no ocurre nada de eso. Y ojo, tampoco es que veamos situaciones divertidas como podemos ver en algunos JRPGs. Simplemente es texto, texto, y más texto, con muchas frases grandilocuentes para rellenar, que no aporta nada.

Eso sí, no todos los diálogos son malos. Los comentarios de nuestros compañeros son bastante ingeniosos y suelen tener que ver con lo que hayamos estado haciendo en el juego. Así. si, por ejemplo somos honrados con la gente, pero decidimos desvalijarles la casa cuando no nos ven, nos criticarán diciendo que somos bastante hipócritas y aprovechamos la primera de cambio para cambiar nuestra moralidad. Algo que se agradece que alguien te reproche tu comportamiento cuando, por tradición, en los WRPGs se suelen tomar decisiones contradictorias y no suele ocurrir nada. Eso sí, los personajes no tienen apenas carisma y hacen que te importe bastante poco lo que les ocurre, incluyendo a los principales de la historia. Seguramente, tras una semana no me acuerde de ninguno aunque, como digo, no es el punto fuerte y no debemos buscar un buen argumento en este juego.


El punto fuerte de este título. Debo decir que lo he jugado en solitario (aunque se disfrute mucho más con otro compañero, hablaré de ello más adelante) pero Divinity nos ofrece como decía un sistema de juego muy de corte clásico.

Además de tener ir descubriendo nosotros mismos la historia, tendremos un divertido sistema de Piedra-Papel-Tijera para tomar decisiones. Así, si queremos por ejemplo razonar con un enemigo para que nos deje cruzar un puente, tendremos que ganarle en este minijuego hasta obtener 10 puntos. Estos puntos vendrán en función de nuestro nivel de carisma, por lo que resulta una habilidad necesaria para poder obtener jugosas recompensas y acceder a sitios que serían inaccesibles de otra forma. Además, si no coincidimos sobre algo con nuestro compañero (Algo que generalmente se dará si jugamos con otra persona, ya que sino siempre coincidiremos) también podremos recurrir a este minijuego para descubrir qué decisión impera. Esto es algo que ya vimos en Star Wars: The Old Republic, el MMORPG de Bioware y la verdad es que funcionaba bastante bien, aunque nos dejaba situaciones raras como que hagamos una misión intentando rescatar a un personaje para que, al final, decidamos matarlo, pudiéndolo haber hecho al principio de la cadena. Pero bueno, nada es perfecto y tener a un grupo protagonista que cambia su decisión aleatoriamente porque hay varias mentes diferente tomando decisiones, siempre resulta curioso.

En cuanto al sistema de habilidades, Divinity, al igual que otros juegos de este estilo, es bastante complejo. A medida que subimos de nivel, nos dan puntos para gastar en distintas opciones. Por un lado, podremos distribuirlos entre puntos de estadísticas (vida, inteligencia, destreza, fuerza... lo habitual) para mejorar nuestros parámetros. Por otro lado, podremos distribuirlos también entre los denominados talentos, que son algo así como habilidades pasivas. Por ejemplo, aumentar el rango de nuestros hechizos, hacer más daño a objetivos que estén mermados de alguna manera (congelados, ralentizados, aturdidos...) o aumentar la cantidad de peso que podemos cargar en nuestro inventario.

Por último, estarían los puntos a distribuir entre las habilidades. Tenemos diversas opciones a gastar. Además de poder mejorar nuestra defensa (aumentando nuestra armadura, la habilidad con escudos, arco, sigilo...) también podremos asignar puntos a las escuelas de magia, para tener acceso a habilidades más poderosas. Para poder adquirir estas habilidades, tendremos que comprar los libros que nos enseñan a usarlas, o bien crearlos nosotros mismos.

El sistema de fabricación es un sistema muy complejo a la par de interesante... O eso dicen. Yo, habiendo casi completado el juego en Táctico (el modo de dificultad más alto, a excepción de Honor que es lo mismo pero con muerte permanente y una única ranura de guardado) no he tenido que recurrir a esta característica,

A lo largo del juego encontraremos libros que nos enseñan cómo crear algunos objetos, aunque la gran mayoría tendremos que descubrirlo nosotros mismos mediante prueba y error (o buscando en internet, claro) Sin embargo, como digo, no es una característica que haya tenido que utilizar, lo cual me sorprende ya que se supone que el modo de dificultad más alto debe de obligarte a exprimir el juego al 100%, cosa que no he tenido que hacer. Supongo que es de esas cosas que igual no pasan de ser un extra y poco más.

Y pasamos a donde el juego brilla completamente, su sistema de combate. Al contrario de lo que podríamos esperar, estamos ante un SRPG donde podremos ejecutar nuestras acciones por turnos, pudiendo movernos y utilizar nuestras habilidades siempre y cuando dispongamos de suficientes puntos de acción, que se recargan tras cada turno y que podemos guardar para el siguiente si vemos que no podemos hacer nada de provecho.

Así, además de lo habitual como atacar o utilizar nuestras habilidades, tendremos que hacer uso de la sinergia entre los elementos. De esta forma, si por ejemplo está lloviendo (o hacemos nosotros que llueva mediante una habilidad), además de aumentarse nuestra resistencia al fuego, seremos más vulnerable al rayo. Pero no sólo eso, sino que también se formarán pequeños charcos en algunas zonas del mapa, por lo que si lo aprovechamos a nuestro favor, podremos electrocutar estas zonas, aturdiendo a todos los enemigos que se encuentren dentro y dándonos una gran ventaja. También podremos combinar el veneno con el fuego para crear grandes explosiones, o generar aceite gracias a las habilidades de tierra para poder expandir el fuego que hayamos creado previamente. Incluso podremos congelar el agua para que los enemigos (y nosotros mismos, porque aquí hay fuego amigo) se resbalen al pasar por ellas. Por no hablar de la sangre, que al ser un líquido también podremos usarlo para lo citado anteriormente. Y mucho ojo con el fuego, que genera humo e impide la visibilidad. Este uso de los elementos es, simplemente, brillante y resulta sorprendente que a nadie más se le hubiera ocurrido aprovechar algo así antes... Fuera parte de en situaciones concretas.

Además de esto, existirán multitud de habilidades de control (congelar, aturdir, encantar, silenciar...) para mermar al enemigo y ganar ventaja en los combates. También podremos invocar criaturas en nuestra defensa, como esqueletos y arañas, llegando a controlar hasta a 8 miembros del grupo a la vez (nuestros dos buscadores, dos compañeros que podremos reclutar por el camino y 1 invocación por cada personaje, en caso de que decidamos construir un grupo de invocadores)

Y es que es la enorme cantidad de opciones que nos da para abordar cada situación es en donde brilla especialmente este título. Lo más fácil será siempre atacar al enemigo, pero podremos razonar con él, robarle las pociones y consumibles antes de comenzar el combate para que esté en desventaja, situar un escenario que nos convenga (por ejemplo, distribuir barriles de aceite para hacerlos explotar con una bola de fuego)... La libertad de mecánicas y la cantidad de elementos a aprovechar hace que podamos jugar tal y como queramos desde un primer momento, a lo que también ayuda el flexible sistema de personalización de nuestro grupo.

Sin embargo, y he aquí el gran pero en este aparto, tras unas 30 horas de juego (mi partida se quedó en 80 y me quedaban todavía dos enfrentamientos) este sistema peca de repetitivo. Repetitivo porque, una vez conoces las combinaciones de elementos y las habilidades que mejor nos funcionan, siempre repites el mismo patrón. Además, no hay un avance real de habilidades, ya que casi todas están disponibles desde el principio y sólo tendremos que esperar para desbloquearlas. Con deciros que me pasé la segunda mitad del juego abusando de una única habilidad os podéis imaginar el problema.

Pero oye, que se disfruta mucho, especialmente en cooperativo. Seguramente sea su mejor baza, ya que al ser dos cabezas las que piensan (y en ocasiones, que cada una hace una cosa) crea nuevas situaciones que hay que resolver. Al estar jugando yo solo sabía lo que quería hacer y cómo reaccionar ante posibles crisis. Con una tercera persona se añade otra variable a la ecuación, por lo que el juego ganaría enteros.

Recuperando un poco el tema de la dificultad, Divinity es realmente exigente en sus primeros compases (al menos en modo Táctico) pero comienza a caer en picado una vez desbloqueadas ciertas habilidades, sobre todo cuando nos hemos hecho con el juego.


Artísticamente, Divinity es muy colorido y agradable visualmente. No pasará a la historia por su diseño, pero resulta bastante fluido y bonito a la vista, que es por donde debe de entrar en un primer momento. Hay una gran cantidad de animaciones, el efecto de las partículas de los hechizos resulta bastante atractivo y no hay sensación de cortar/pegar/cambiar color en los enemigos.

En cuanto a la banda sonora, digamos que cumple. No tiene ningún tema especialmente bueno, pero acompaña bastante bien y no chirría con el tipo de juego que es. Pero como digo, es bastante olvidable, al menos mientras estás jugando.

Divinity: Original Sin es un buen juego, aunque no lo puedo considerar como prioritario para la mayoría, especialmente con otros títulos de este género como el reciente Pillar's of Eternity o titanes clásicos, del tipo Baldur's Gate o Icewind Dale, también actualizados no hace mucho.

Quizás donde realmente destaca con el resto es en su factor cooperativo, pudiendo ser un gran juego para disfrutar con un compañero. La historia brilla por su poca profundidad, pero si nos podemos a considerar otros títulos multijugador, éstos no suelen centrarse en este aspecto y destacan más en su apartado jugable, cosa que Divinity hace a la perfección.

¿Que si os lo recomiendo? A medio-corto plazo no, salvo que lo hagáis para jugar con otra persona. Hay infinidad de juegos mejores donde, además de disfrutar de un sistema bastante depurado, destacarán otros aspectos, como la historia o su apartado técnico. Pero si os juntáis con otro amigo que le tiene ganas o recibe una buena oferta, echadle un ojo, porque aunque no os va a marcar, sí que os va a divertir durante bastante tiempo.

5 comentarios:

  1. La verdad es que sorprende el análisis tras ser catalogado como "game of the year". Supongo que, como tantos otros, se le hinchó la nota por ser indie y tal, que a la que hacen algo decente ya parece la hostia xD

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  2. Escuché cosas muy buenas de este juego pero después de leer el análisis parece ser que la gente se emocionó mucho por esa vuelta a los orígenes. De todas maneras, le tenía echado el ojo a esta edición especial para cuando compre una consola de nueva generación (alguno sabe que tal se controla?).

    Y otra duda, el cooperativo es via online no? No hay posibilidad de cooperativo en la misma consola? (como hacían juegos como Sacred 2)

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    1. En la Enhanced Edition también es en la misma consola (a pantalla partida vaya) se me olvidó comentarlo =)

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  3. Lo he estado jugando unos días con un amigo y no me ha gustado, demasiado. Sí que es verdad que el coop. le da mucha vida al asunnto, pero es que una vez que te pones a jugar solo toda esa "magia" se va. Lo de los textos es horrible como dices, mira que yo soporto ingentes cantidades de texto, pero es que aquí se lían y se lían y pierdes el hilo cada dos por tres, me recordó muchísimo a lo de los textos del Observador en Pillars of Eternity, que al principio estaban curiosos pero luego era un tostón leerlos. Lo del combate sí que me ha gustado, pero como ya digo, tras probarlo con un amigo y luego solo, no hay color. No está mal del todo, pero se nota que en cierto modo está hecho para jugarlo dos personas.

    Igualmente buen análisis, me ha dado el coraje que me faltaba para terminar de probarlo y que no me convenciera xD

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  4. Pues yo lo estoy jugando ahora y me parece un señor juegazo... ahora, tengo claro que antes de pillarse el Pillars of Eternity, recomendaría el Divinity, aunque aún no sé si puedes crear un grupo entero de cuatro (además de los dos protas, creo que puedes reclutar en la sala de héroes "mercenarios" pero no he usado todavía la opción y desconozco si los que contratas los puedes modificar a tu gusto).

    Yo lo juego sola y no tengo ningún problema en jugarlo así, y el texto no es obligatorio leérselo entero en absoluto... Incluso la buena traducción en español (aunque eso de "Oros" me mata) hace que comprenda mejor todo el texto, habilidades y demás, que en el PoE toda la parafernalia estaba escrita de tal forma que hasta mi marido que es un entendido en estos juegos le costaba pillar lo que querían decir algunas frases o explicaciones.

    A mi me parece que le da mil patadas al Pillars of Eternity (juego que me compré este año y al final me ha decepcionado soberanamente), si acaso echaría de menos la oportunidad de hacer otros dos personajes desde cero si no tiene esa opción con los reclutas, y que para mi gusto al final hay pocas habilidades y el modo de aprenderlas.

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