martes, 31 de marzo de 2020

[Análisis] Murder by Numbers

Han pasado cuatro años desde que recibimos el último título de la saga Ace Attorney, Spirit of Justice, dejando a los amantes de las Novelas Visuales de investigación deseosos de poder disfrutar de una nueva aventura que les haga sentir el furor de esas tramas. De esta forma, el anuncio de la llegada de Murder by Numbers parecía darse en el momento propicio para que estos jugadores contasen con un nuevo proyecto con el que satisfacer sus deseos con una historia plagada de puzzles.

Murder by Numbers, desarrollado por Mediatonic para Nintendo Switch y PC, se presenta como una Novela Visual "detectivesca", ubicada en la década de los 90 en el mundillo del cine y la televisión. En él deberemos resolver nonogramas, también conocidos como Picross, para llegar al fondo del misterio. Tal vez algunos os suene el equipo por su anterior creación Hatoful Boyfriend, además de contar para la banda sonora con figuras como Masakazu Sugimori, compositor de Ace Attorney y otras obras de Capcom.

Vistas las credenciales, claramente parecía de esa clase de proyectos que generan un gran interés entre los aficionados a este estilo y, por tanto, también un juego con mucho potencial para triunfar. Por ello aquí y ahora lo que vamos a hacer es comenzar una investigación para comprobar si realmente es culpable de ser una gran obra.
En el título encarnamos a Honor Mizrahi, actriz que interpreta a la agente de policía protagonista de una famosa serie de televisión que está a punto de terminar la temporada. Sin embargo, tras el final de la grabación, el productor le comunica que está despedida. Mientras trata de comprender su situación, tiene un encontronazo con un robot volador amnésico, conocido como S.C.O.U.T., quien le insistirá que Honor debe ayudarlo. Segundos más tarde, hayan el cadáver del productor y Honor se convertirá en la principal sospechosa.

Así comienza el argumento de este juego, que está completamente en inglés, en el que deberemos limpiar el nombre de Honor e investigar los crímenes con los que se topará a lo largo de cuatro capítulos. Un guión que, lamentablemente, es bastante predecible ya desde los comienzos del caso. A pesar de querer imitar la idea de una serie de detectives que están obligados a entenderse, ese esfuerzo provoca que los personajes sean en su mayoría clichés cuyo desarrollo podemos fácilmente anticipar y que, en el fondo, no hace más que aletargar el juego. Es una pena, porque intenta explorar temas tan interesantes como las Drag Queen, las relaciones tóxicas o cómo las figuras importantes del cine pueden destruir las carreras importantes de los demás, pero todo ello queda en un punto muy superficial y prácticamente no llega a aportar nada.

A lo largo de todo el juego, en nuestro papel de detectives, interrogaremos a los sospechosos y examinaremos los escenarios en busca de pruebas. Es en este último apartado donde se concentrará el principal aspecto jugable del título, ya que Murder By Numbers destaca por ser una novela visual que incorpora los Picross, puzzles en los que nos dan bloques de diversas dimensiones y una serie de números en los laterales que nos indicaran cuantos bloques tenemos que marcar y cuantos tachar. Una vez tengamos el recuadro cubierto, se formará la imagen de la pista que acabamos de conseguir.

Probablemente, este apartado sea su mayor virtud y a la vez el mayor defecto de todo el juego. La originalidad de los Picross resulta divertida y entretenida cuando comenzamos la aventura, pero el problema es que resultan, literalmente, el único tipo de puzle que deberemos resolver a lo largo de todo el título, y la dificultad va ascendiendo hasta tal punto que termina hastiando y aburriendo a cualquier jugador que no sea un enamorado de esta clase de acertijos. Además, este tipo de puzle, dada su complejidad en algunos casos, alarga de forma artificial y exagerada la duración de un juego que, sin este aspecto, se nos haría tremendamente corto. Es por ello que, a pesar de tener una extensión aproximada de ocho a diez horas en su vertiente de Novela Visual, es fácil que acabemos dedicándole alrededor de cincuenta y sesenta horas en acabar el juego por la cantidad de Picross que hay. Tan solo existe una variación del mismo puzle en una escala mucho menor pero que se realizará a contrarreloj y que por ello también se nos puede hacer hasta injusto, porque hay que pensar a toda velocidad.

Por otra parte, en la sección de investigación, a pesar de aparentar ser un punto fuerte, también es bastante endeble. Lo único que deberemos hacer será seleccionar las opciones de diálogo que se nos presente y adquirir nueva información. Además, como al contrario de otros títulos, no hay sensación de poder fallar o de conseguir un mal final si no acertamos. En caso de elegir una opción incorrecta, el resto de personajes nos dirán que no es cierto, y podremos volver a elegir entre los diálogos la contestación adecuada.

Al final, tras todo lo explicado, lo único que resalta del juego es el estilo que ofrecen tanto los personajes como de los escenarios. El toque cartoon lleno de color junto al marco blanco que los rodea da una gran impresión y, sinceramente, es un punto curioso y divertido para este juego. Además, los colores vibrantes y de luz dan bastante vida a todas las situaciones. La parte negativa es que las animaciones de los personajes apenas tienen movimiento y la combinación de morado y rojizo que tiene el recuadro de diálogo dificulta ver el nombre del personaje, ocasionando que a veces no se pueda distinguir quién está hablando en ese momento.

Por otra parte, la música de Masakazu Sugimori destila la energía de las obras como Ace Attorney y le da fuerza al juego, pero el listado de canciones es algo reducido y, debido a las secciones de Picross que pueden alargarse durante horas, terminan resultando repetitivas y muy cansinas.

Murder by Numbers podría haber sido un nuevo título (y potencial saga) que compitiese con obras como los Ace Attorney o Danganronpa. Venía de un estudio que había trabajado con una Novela Visual tan compleja como Hatoful Boyfriend, tiene a miembros con sobrada experiencia en estos juegos, su estilo artístico parecía ideal para resultar lo suficientemente llamativo... pero acaba siendo un juego de Picross con una historia de investigación como excusa.

No está muy claro si quizás fue percibido de forma errónea y de verdad pretendía ser eso, pero si la idea es que compitiese con los reyes del estilo, la verdad es que esta obra falla en todos los aspectos donde éstos brillan. La trama queda terriblemente lastrada y pierde constantemente el ritmo por los constantes acertijos del mismo tipo, así que si buscáis un nuevo juego de misterios, asesinatos e investigación, este título no cumplirá vuestras expectativas. Ahora, si queréis un juego de Picross que tenga alguna trama como excusa, este es el juego que estáis buscando.

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