viernes, 28 de junio de 2019

¿Qué es The Hex?

El ámbito de los juegos indie está repleto de grandes joyas que tratan de rebasar los límites que las compañías de videojuegos más tradicionales no se atreven a explorar, ya sea por las particularidades de sus sistemas de juego o bien por las temáticas que pueden abordar desde un punto de vista más personal. Sin embargo, dada la oferta desmesurada de múltiples propuestas de todo tipo que encontramos en el mercado, en muchas ocasiones títulos de gran valor se pierden o no logran alcanzar la visualización necesaria, no solo por la potencial competencia, sino también porque el ritmo de lanzamientos de nuestra industria es tan vertiginoso que a veces cuesta detener el paso y observar algunas propuesta que ya tenemos disponibles. En este sector, tienes un muy breve tiempo para hacerte valer y, si no lo consigues, caes en el olvido y pasas a ser uno más en la lista de indies a la venta. Entre una de estas pobres víctimas se encontraría The Hex.

Aunque puede que no os suene el nombre de The Hex, es bastante más probable que conozcáis la anterior obra de su creador, Daniel Mullins: Pony Island. Dado a conocer en 2016 gracias a YouTube y Twitch sobretodo, fue uno de los grandes indies por sus continuas rupturas de la cuarta pared y la forma de involucrar al jugador en la historia de forma personal. Ese título superó las 300.000 unidades vendidas y los 85 puntos en Metacritic, mientras que The Hex, lanzado el octubre del pasado año, ronda los 80 puntos de crítica agregada y ni llegó a las 20.000 copias vendidas en Steam. ¿Es un título de peor calidad o, simplemente, ha tenido la mala suerte de no llegar al público de la misma forma que lo hizo Pony Island? Vamos a analizarlo.

Empezamos la aventura en una posada de mala muerte conocida como Six Point, donde se hospedan personajes arquetípicos de videojuegos: una hechicera de alto nivel, un marine espacial, un avatar de walking simulator con solo los brazos renderizados, un híbrido de Sonic/Mario/Crash Bandicoot, un luchador y un soldado de un páramo post-apocalíptico. En mitad de la noche, una llamada anónima avisa que en esa posada uno de los clientes va a cometer un asesinato. De esta manera, comenzará nuestra investigación para descubrir quien será el asesino y, a ser posible, evitar que logre cumplir su objetivo. 

Con esta entradilla, comienza una historia que va mucho más allá de lo que podamos imaginarnos. Dada la enorme importancia que es en este juego ver de primera mano lo que nos ofrece, no incidiremos mucho en ello. No obstante, podemos decir que el juego en sí mismo toma conciencia de la realidad en que está, involucra tanto al jugador tanto por su rol en el juego como por la persona que es, e incita a la reflexión acerca de lo que supone en la actualidad la industria del videojuegos, tanto en su parte consumidora, productora, desarrolladora y todo aquellos mecanismos que lo conforman. Todo ello acompañado en una intrigante historia que mantiene el misterio justo hasta el final y que no deja a nadie indiferente.

A pesar de todo ello, es un título que puede resultar difícil recomendarselo a todo el mundo. Los guiños, referencias y mil detalles a los que este juego alude está destinado a gente experimentada en el medio y que se preocupa, entre otros, de los ciclos de desarrollo de los títulos que salen a la venta. Es por ello que puede suponer una barrera que lo hace difícil de comprender si el jugador que lo prueba no conoce mucho de la industria del videojuego en sí misma.

Aunque muchos de los puntos relativos a la jugabilidad es mejor experimentarlos por uno mismo, cabe mencionar la originalidad en cómo aborda este proyecto sus diferentes estilos. En una posada tan especial como la que se nos presenta, iremos encarnando a los distintos huéspedes de la misma, teniendo la oportunidad de jugar a los títulos de donde provienen. De esta forma, lo que comienza siendo una aventura Point-and-Click, pasa a ser un título Plataformas que nos recordará a Mario Bros, un juego de luchas, un JRPG o incluso un título táctico situado en un páramo post-apocalíptico. Las transiciones entre una y otra jugabilidad se hacen de forma sencilla y entretenida, lo que provoca que los jugadores casi nunca se encuentren frustrados por la dificultad.

No podemos profundizar mucho más sin quitarse gran parte de la gracia a The Hex, que al fin y al cabo es de esa clase de obras que sólo se comprenden a la hora de jugarlas de primera mano. Es ameno, no abruma al jugador y su reducida duración, de unas seis horas, hace que el título se pase volando con tanto cambio de registro.

The Hex no es de esa clase de juegos que entra por los ojos por su apartado visual. Con una apariencia un tanto burda, cada personaje irá deformando su aspecto adaptándose a las diferentes jugabilidades del título, lo cual mejora bastante esa pobre primera impresión. Puede recordar ligeramente a Evoland, por la forma en la que evoluciona su aspecto, aunque tampoco se puede considerar excesivamente bonito en casi ninguna de sus adaptaciones.

Respecto a la Banda Sonora, a decir verdad las piezas musicales cumplen el papel para ubicarnos en los distintos escenarios de los videojuegos pero no aporta nada que se considere excepcionalmente interesante. Son composiciones correctas y adecuadas, pero difícilmente las recordaremos tras unos minutos. Otro detalle importante es que, aunque las imágenes de este análisis estén en inglés, el título está disponible en nuestro idioma.

The Hex es un juego experimental, extraño, que cambia constantemente las reglas de juego cuando sentíamos que nos habíamos adaptado a la mecánica que nos habían mostrado. Lo que parece ser en un primer momento un mero avance de lo que ofrecía Pony Island, se convierte en un título con identidad propia, desligado de su predecesor, que tiene algo que decir al respecto de la situación actual del mercado de los videojuegos.

Es una obra que sabe usar los medios que tiene a su alcance para tratar de explorar nuevas formas de jugar e integrarlas en unas historias muy interesantes y que deja con ganas de más. Sin embargo, no puede recomendarse a todo el mundo ya que gran parte de lo que ofrece el título se dirige a jugadores ya bastante metidos en el medio. Si os ha interesado este título, ahora es posible conseguirlo por menos de 5€, hasta con un pack que también incluye Pony Island, por lo que si buscáis propuestas originales a un precio asequible, puede ser una excelente propuesta.

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