miércoles, 17 de octubre de 2018

[Análisis] Castlevania Order of Ecclesia

La saga Castlevania es una de las que ha demostrado un recorrido de lo más interesante en la industria de los videojuegos. Desde su nacimiento en el año 1986 se consideró uno de los grandes referentes de los títulos de acción en 2D, probó elementos RPG, sentó las bases de un estilo que tiene su propio nombre (Metroidvania), no logró adaptarse a las 3D hasta que el estudio español MercurySteam realizó su propia versión y en la actualidad se encuentra prácticamente parada, con Konami buscando métodos para seguir logrando rentabilidad de la misma al menor coste posible.

Sin embargo, hubo una época en la que la fórmula no dejaba de reproducirse con sucesivas entregas que, eventualmente, dejaron de funcionar por puro agotamiento. Uno de los títulos de esa última hornada fue Castlevania: Order of Ecclesia (NDS, 2008/09), una obra que es considerada como la última del estilo que consagró a la serie y también una muestra más de que el modelo, a pesar de estar muy bien afilado, necesitaba un cambio.

Así pues, ahora que la serie se aproxima a su Requiem, queremos recordar cómo fue uno de los últimos Metroidvania originales que llegaron al mercado.
En cierto momento del año 1800 la humanidad vivía en relativa paz y calma, pero la desaparición del clan Belmont ha dejado un vacío en la lucha contra las huestes de Drácula. Varias organizaciones surgen entonces para intentar derrotar al señor de la noche, entre ellas la Orden de Ecclesia, especializada en el arte de crear y usar glifos con los que pretenden ponerle fin a la gran batalla contra las fuerzas oscuras.

Nuestra protagonista será Shanoa, quien acepta usar su cuerpo como recipiente del glifo absoluto Dominus que pretende usar los propios poderes de Drácula para sellarle definitivamente. Sin embargo, el ritual es interrumpido por uno de los miembros de la Orden, lo que dejará a nuestra protagonista sin recuerdos y emociones, partiendo en un viaje para recuperar Dominus rescatando al mismo tiempo a los habitantes de la aldea Wygol, secuestrados por nuestro enemigo sin razón aparente.

Evidentemente, en el título nos aguardarán varios giros de trama (algo predecibles, por otra parte) donde nuestra protagonista deberá afrontar su destino a la vez que intenta comprender las motivaciones de sus enemigos. Un desarrollo simple, pero efectivo para el estilo de juego que tratamos.

La estructura de Order of Ecclesia es básicamente la misma que siguen los títulos de la franquicia en el estilo Symphony of the Night: un desarrollo en 2D en el que nuestro protagonista avanza por diferentes pantallas (enlazadas entre ellas a modo de laberinto, con ciertos puntos inalcanzables hasta que logremos determinados objetos o poderes) que estarán plagadas de enemigos, los cuales nos otorgarán experiencia y, a veces, objetos por derrotarlos. Tendremos grandes jefes para los que será necesario conocer sus mecánicas y puntos débiles, zonas donde tendremos que demostrar nuestra habilidad con saltos a la vez que nos intentan golpear, solventar algún puzle sencillo...

Este título aporta novedades en esa fórmula a través de diferentes apartados. Por ejemplo, en lugar de situarnos en el castillo de Drácula nos moveremos por entornos más abiertos y variados, como bosques, lagos, montes... lo cual ayuda a reforzar la identidad de cada zona y permite usar la aldea como base, que va ganando profundidad conforme rescatamos a sus habitantes. El sistema de glifos es también particularmente interesante, ya que permiten reforzar nuestros ataques, lanzar conjuros o nos otorgarán habilidades pasivas importantes para explorar nuevas zonas o mejorar nuestra capacidad de supervivencia, lo que hace que los conjuros de combate tengan mucha más relevancia.

Estos glifos se podrán obtener a través de eventos de la trama o derrotando a los enemigos, lo que implicará una importante faceta de "coleccionismo" como en otros títulos de la saga para las portátiles de Nintendo, ya que será interesante revisar el Compendio de enemigos derrotados y tratar de lograr los premios que ocultan cada uno de nuestro enemigos. Es decir, una fórmula que tiene pequeños cambios, pero que es de sobra conocida por los que disfrutan de los Metroidvania.

Con una duración que ronda las 10 horas y que se pueden extender hacia las 15 si queremos completar los extras más comunes, Order of Ecclesia es un título que ofrece una dificultad muy ajustada y que busca la adaptabilidad del jugador. En muchas zonas se nos otorgará la "solución" que nos permita avanzar o incluso derrotar al jefe en cuestión, pero en términos generales este título será un poco más complejo que otras entregas de la portátil

Una vez completada la aventura nos esperarán algunos retos opcionales, como el reto a todos los jefes del juego de forma consecutiva o una segunda vuelta con un protagonista diferente, pero mecánicamente no supondrán una gran variación con respecto al desarrollo normal del título.

Siguiendo un estilo que se aleja un poco del más animado Dawn of Sorrow por el más sobrio y realista de Portrait of Ruin, Order of Ecclesia no supone una evolución visual importante con respecto a otras entregas de la saga en Nintendo DS, aunque la variedad que otorga la posibilidad de evitar el clásico castillo de Drácula ayuda bastante a la variedad de escenarios y algunas animaciones con los glifos o determinados enemigos resultan especialmente llamativas.

En el apartado musical, Michiru Yamane (clásica en la saga) y Yasuhiro Ichihashi realizan un buen trabajo, aunque quizás el peso del resto de entregas hace que resulte complicado encontrar temas particularmente destacables en este título. Además, el uso de glifos diversifica todavía más los sonidos en combate, por lo que la música resulta todavía más cubierta por el resto de sonidos.

Castlevania: Order of Ecclesia es una de las entregas más completas de la serie en su estilo Metroidvania clásico. Su cambio de localización ayuda a diversificar y extender la aventura un poco más, ofreciendo un buen reto para los que disfrutan del subgénero, las nuevas mecánicas son interesantes y hay multitud de búsquedas por realizar, lo que permite añadir varias capas de profundidad a cada zona.

Seguramente no sea el mejor de la saga, pero es un título al que realmente merece la pena darle una oportunidad, siendo una excelente propuesta que, seguramente, será mucho más desconocida e interesante que el próximo Castlevania Requiem. Si podéis echarle el guante, no lo dudéis.

1 comentario:

  1. Para mí está casi a la altura del SOTN, su problema es que en general tiene nada de frescura ni aporta mucho a la saga, pero olvidando eso es el punto culmine de los Castlevania en 2d.

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