viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Son los mods un problema?

Hace unas horas, Bethesda publicaba un anuncio oficial en el que lamentaba profundamente que Sony bloquease la posibilidad de que PlayStation 4 sea compatible con los mods de la comunidad. Este contenido extra creado por los fans está disponible tanto en PC como en Xbox One, ya que Microsoft ha tenido una visión aperturista hacia este tema, pero no es la primera vez que el tema de estos mods se ve salpicado por la polémica.

Ha pasado algo más de un año desde que Valve trajo a la palestra el problema de este tipo de contenido y planteó muy seriamente la posibilidad de que los mods tuvieran un precio. Esta propuesta, tras una avalancha de quejas, se quedó en barbecho (que no descartada totalmente, aunque la comunidad estaba totalmente en contra) y nos situaba en un debate que hace tiempo rodea a internet: el de la propiedad intelectual, el derecho a cobrar por tus creaciones y el de la libertad que, se supone, debería imperar en la red.

Los mods son modificaciones que realizan diversos usuarios de un juego, creado por una compañía que tiene los derechos sobre el mismo, para mejorarlo o, simplemente, alterar sus elementos. Aquí hay un claro cruce de derechos intelectuales y trabajo realizado: el juego es de la compañía que lo creó y tú lo estás alterando, lo cual tiene un trabajo, de modo que tú tienes algún tipo de derecho sobre esa obra que has realizado.

Tenemos multitud de ejemplos de compañías aperturistas, como Mojang Games con Minecraft, parte básica de lo que lo ha convertido en el juego más vendido de la historia o Bethesda con sus RPGs... y otras que prefieren que sus obras se queden como ellos las han diseñado. Nintendo es la más belicosa, pero muchas otras, como From Software, Atlus, EA o Re-Logic, por poner algunos ejemplos, están también totalmente en contra.

Por supuesto, aquí tenemos casos y casos: la idea de Nintendo, que ha llevado a la "cancelación" de títulos realmente interesantes creados por fans (Pokémon Uranium ha sido de los últimos ejemplos) o incluso a la supresión de contenido en YouTube que le era favorable para la expansión de su marca, simplemente porque ellos no habían sido informados previamente y ese usuario no había accedido a entrar en uno de los programas más rectictivos de la actualidad. Esto es especialmente sangrante cuando los creadores de contenido más conocidos sí que tienen derecho a publicar en sus canales lo que les dé la gana de Nintendo y a ellos no les hacen nada porque, claro, ahí las quejas serían más numerosas que si anulan a gente con menos de 1000 suscriptores.

Esta idea de control obsesivo está totalmente desfasada y ya provocó problemas a Nintendo en la generación de las 16 Bits, pero se ve que una vez "han descubierto internet" y se sintieron los reyes del mundo con el triunfo de Wii en la pasada generación, se les han vuelto a "subir los colores" ante según qué cosas y hemos vuelto a una Nintendo realmente controladora, lo que le ha llevado al fracaso absoluto de Wii U, que en un año perdió todo el apoyo de las principales compañías externas (Esas EA, Ubisoft, Bethesda... Que te hacen más de medio catálogo de tu sistema) sólo porque éstas no aceptaron las premisas controladoras de la "gran N".

La cuestión es que algo de razón tienen: ellos crean sus contenidos, bajo unas premisas concretas, lo localizan de forma pormenorizadas, a veces anticipando posibles problemas que ni existen, se preocupan al máximo de que todo esté totalmente cuidado para sus estándares... Y por ello no pueden permitir que venga otra gente y haga las cosas a su manera con propiedades intelectuales que son de Nintendo.

A pesar de ello, hay muchas cosas que se les han escapado, por lo que uno se puede preguntar cómo controlan la existencia de estas modificaciones. ¿será que solo las que hacen un cierto ruido concreto caen en sus redes censoras? ¿Van al tun-tun? Da igual, nos estamos alejando un poco del objetivo de esta entrada.

La decisión de Sony, de controlar qué tipo de mods pueden entrar (o no) en su consola obedece básicamente a una forma de defenderse ante posibles problemas: los títulos de Bethesda son para mayores de 18 años, pero aún así hay muchos, muchísimos menores jugándolos. Hay cosas que los padres aceptan (por alguna razón) pero otras que les llevarían incluso a presentar demandas por atentar contra la integridad de sus hijos en casos de desnudos integrales o mods sexuales (que los hay, a patadas). Lo único que busca Sony es hacer algo similar a lo que hace Nintendo con Super Mario Maker o EA con Los Sims: que haya un contenido "adaptado para la comunidad" (Como lo hubo con uno de sus éxitos, LittleBigPlanet) y pueden tener algún tipo de filtro sobre lo que entra y lo que no, porque una cosa es que Bethesda pase mil con lo que se pueda hacer con sus juegos (Hay quien diría que pasa mil incluso de intentar controlar el incesante flujo de bugs, aunque la verdad es que es casi imposible de controlar dado el tamaño de sus títulos) pero otra que, a través de poder tocar ciertos códigos, se puedan abrir puertas que no quieres que se abran. Sí, hablo de piratería o contenido malicioso.

Sin embargo, Xbox One lleva cerca de un año aceptando este tipo de mods con total libertad y no ha pasado nada. ¿Es un exceso de celo, pues? Resulta complicado saberlo, porque todo este tema entra en unas tonalidades grises en la que, como comunidad, nos gusta que tengamos contra más contenido posible mejor, pero también hay que entender que modificar un juego implica a entrar en su sistema, trastocar y descubrir cosas que no se deberían descubrir de esa forma (El caso de Gaster en Undertale), como comentó Toby Fox, esto también ha permitido que su juego haya sido traducido a otros idiomas, pero hace que ocultar según qué cosas para que sólo los jugadores más avispados lo descubran, sea completamente imposible.

Y luego podríamos entrar en el tema de quién es el dueño de un mod y qué tipo de "posesión" tiene del mismo o si tendría derecho a algún tipo de remuneración por su trabajo sobre un juego que no le pertenece. Valve abogaba porque sí que tuviese derecho a algún tipo de remuneración, pero eso sería abrir la caja de los truenos y meterse en todo tipo de litigios en los casos de mods que acumulan mods que crea otra gente, mods que mejoran mods de otros, mods que no ofrezcan lo que prometen, precios absurdos... Un lío.

Así, pues, la verdad es que resulta evidente que el tema de los mods es una amalgama que algunos están dejando que crezcan libres y les está saliendo muy bien (Mirad las ventas de Minecraft o los RPGs de Bethesda, con libertad para los modders), pero otros muchos ven con miedo de que pueda acabar creando un problema serio y ellos no quieren verse metidos en ese tema o, directamente, preferirían tener un control sobre las cosas que van a entrar en sus sistemas, que para algo son suyos, controlando también todas las cosas externas que se intenten "aprovechar" de su trabajo.

No hay verdades absolutas en este tema, simplemente podemos opinar favorablemente como comunidad porque es algo que nos beneficia, pero si nos ponemos a mirar en los intereses de las compañías y los derechos que ellas tienen, también se puede comprender su posición, aunque no del modo tan extremista que lo llevan algunas como Nintendo.

Habrá que ver en qué acaba esto pero, de momento, parece claro que cuando alguna compañía importante habla de mods, suele suponer un problema.

1 comentario:

  1. Bueno, pese a todas las críticas que ha recibido, recibe y recibirá Sony con esta decisión, desde luego hay que reconocer que los motivos están ahí. No lo veo como ese comentario de Andrew House en el que afirma que PlayStation Pro tiene como objetivo evitar la fuga de usuarios a PC, que suena más a excusa quemada y derrotista que a otra cosa.

    Sony tiene un mercado potentísimo, y una imagen de marca que tiene que cuidar con suma delicadeza. Hay que recordar que Sony no es solo PlayStation, y que una noticia viral sobre "x" mod en una consola de Sony que ha alzado a padres de todo el mundo sería una enorme bofetada a la compañía. Es posible que haciendo balance, comparando los pros y los contras, no les merezca del todo la pena arriesgarse, aunque por supuesto nosotros como consumidores siempre vamos a pedir la mayor cantidad de contenido posible.

    Eso sí, ver descender de los cielos a un pony gigante y combatirlo con un sable láser montado en una gallina... es una de las sensaciones más placenteras que puede sentir una persona a día de hoy. Y eso, Sony, eso va por delante del respeto, la imagen de marca y todo el dinero del mundo.

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