viernes, 3 de julio de 2015

[Experiencias Roleras] Astara nos escribe sobre Child of Light.

Child of Light (Ubisoft, PC/PS3/PS4/Vita/WiiU/XB360/XB1, 2014) es uno de esos juegos que salen de vez en cuando, de los que nadie conoce apenas nada y que luego sorprenden al público de una manera totalmente inesperada. Es de esas joyas que pasarán a la historia como títulos atemporales, obras maestras con un planteamiento único (como Beyond Good and Evil o el ahora tan en boca de todos Shenmue, del que Desaya nos hablaba hace nada) pero, ante todo, es un juego hecho con amor y mucho mimo. Y eso se nota en el resultado final.

Como suele pasar con esas obras que sorprenden, este título tiene un planteamiento único, del que no recuerdo haber visto en ningún otro juego. Es capaz de fusionar dos géneros que no tienen a priori mucho que ver, como son las Plataformas y los RPG, unirlos mediante un apartado artístico y musical de los que se te quedan en la retina (y en el oído) durante toda la vida y, además, añadirles una narrativa en forma de poesía. Con juegos como este, es difícil no considerar a los videojuegos como otra forma de arte.

Supe de la existencia de este título poco después de su salida. Algunos amigos me comentaron que el título era brillante y que realmente enamoraba, sin embargo por aquella época estaba bastante ocupado descubriendo otra saga, Tales of, y la verdad que me tuvo bastante absorbido. Eso, unido a que sabiendo de su escasa duración, decidí esperar a las ofertas de verano de Steam, para comprarlo por algo menos. No me corría prisa jugarlo, aunque quería hacerlo, así que simplemente lo aparqué hasta que este verano decidieron rebajarlo y ahí estaba yo, cartera en mano siendo "atracado" por Gabe Newell.
Mi primera sensación tras instalar el juego fue, simplemente, de asombro. En la actualidad, son pocos los títulos que han conseguido que me quede contemplando el menú del juego mientras escucho el tema principal (The Place I'll Return To Someday de Final Fantasy IX, Main Theme de Xenoblade Chronicles, Somnus en la demo del "esperemos" inminente Final Fantasy XV, Dearly Beloved de Kingdom Hearts...) y Child of Light no fue una excepción. Creedme, para mi esto es una señal inequívoca de que el título que tengo entre manos lo recordaré toda mi vida.

Ubisoft Montreal nos propone una historia típica de cuento de hadas. Encarnaremos a Aurora, una princesa de 10 años del reino de Austria que, tras la muerte de su madre y caer en una enfermedad, llegará al reino de Lemuria. En este lugar, deberemos intentar buscar la forma de regresar a nuestro país de origen, haciendo frente a cuantos peligros se nos interpongan para cumplir con nuestra misión.

No son pocas las referencias hacia uno de los cuentos clásicos por excelencia de Perrault, los hermanos Grimm o su adaptación más conocida, la de Disney: La Bella Durmiente. No es casual que nuestra protagonista se llame Aurora, ni que la enfermedad nos lleve a un largo sueño. Además, el carácter de la narración está hecho mediante rimas, que nos permite introducirnos en este mundo de fantasía con mayor facilidad y recordar nuestra feliz infancia. ¡Si hasta el título del juego es una rima (eso sí, en inglés)!

Quizás el único problema de este apartado es que, sí, es cierto que no debemos esperar una historia épica de giros sorprendentes de guión. No es el objetivo del juego ni pretende serlo. La historia sirve como nexo de unión entre los distintos escenarios que nos deleitarán la vista, pero no deja de ser una historia simple muy parecida a un cuento de hadas.

Como comenté al principio, Child of Light es una unión entre dos géneros totalmente distintos entre sí: Plataformas y RPG.

Por un lado, la mayoría del tiempo estaremos manejando a Aurora, nuestra protagonista, a través de un escenario 2D donde deberemos ir avanzando para llegar a nuestro próximo objetivo, mientras vamos recolectando cofres y objetos que aumentarán sus estadísticas. Tendremos, pues, un plataformas tradicional en los primeros compases del juego, pero no tardarán en darnos la habilidad de volar, para poder desplazarnos en cualquier dirección sin ningún impedimento. En mi opinión, esta decisión, más que para mejorar el sistema de juego, está hecha para que podamos recrearnos con los bellos paisajes que éste nos ofrece. Digamos que la dificultad de esta parte no será demasiado alta, sobre todo si ya habéis jugado a algún plataformas previamente.

Además de eso, seremos capaces controlar de forma paralela a otro de los personajes, Ignatius, una especie de luciérnaga capaz de iluminarnos el camino o de recolectar objetos que no podamos alcanzar. También nos servirá para resolver pequeños puzzles que el juego nos pondrá, como iluminar objetos para dirigir su sombra hacia algún sitio en concreto, permitiéndonos avanzar.

Sin embargo, el camino no consistirá únicamente para recolectar objetos. En todos los niveles existirán numerosos enemigos, a los que tendremos que enfrentarnos si entramos en contacto con ellos. Al hacerlo, pasaremos a otra pantalla donde se desarrollará el combate.

Aquí es donde entra en acción la otra parte del título. Las batallas se realizan mediante el sistema clásico del género, por turnos. Podremos enfrentarnos hasta a tres enemigos a la vez, mientras que nosotros manejaremos a dos combatientes y a Ignatius. La utilidad de Ignatius radica en ralentizar a los enemigos sobre los que lo situemos, o curar a alguno de nuestros aliados si lo situamos encima de ellos. Esto no es una decisión que podamos tomar a la ligera, ya que Ignatius posee una energía limitada que se irá gastando poco a poco a medida que lo utilicemos y la única forma de recargarlo será usando unas plantas dispuestas por el escenario o utilizando ciertos objetos, teniendo que esperar a que se recargue lentamente si no disponemos de estos recursos.

Nuestros aliados serán capaces de ejecutar diversas acciones, tales como atacar, usar objetos, defendernos o utilizar hechizos. Cada habilidad dispone de un tiempo de preparación, y es fundamental conocer el mismo. Child of Light dispone de una barra de tiempo donde se nos indica quién será el próximo en ejecutar una acción con una barra que se mueve en tiempo real. Si somos atacados durante el tiempo de lanzamiento de un ataque, no sólo seremos interrumpidos, sino que además nos desplazarán hacia atrás en la barra de acciones, haciendo que tardemos más en actuar. Por ello, es fundamental defendernos si vemos que el enemigo va a ejecutar una acción antes que nosotros, puesto que además de sufrir muchísimo menos daño, tardaremos menos en ejecutar nuestra siguiente acción. Además, Ignatius nos ayudará ralentizando a los enemigos, dándonos la oportunidad de adelantarlos en la barra de tiempo e interrumpir sus acciones.

Además de todo esto, seremos capaces de cambiar nuestra formación en mitad del combate, algo parecido a lo que nos ofrecía Tales of Xillia (PS3, 2013). Cada vez que nos toca ejecutar una acción, seremos capaces, además de lo anteriormente expuesto, de cambiar a un miembro del grupo por otro, comenzando su turno en la misma posición donde lo dejó el anterior. Esto provocará que creemos sinergia, comenzando el combate con los personajes más rápidos para relevarlos y atacar con los más lentos o cambiar a alguno que esté gravemente herido (e incluso muerto) por otro que esté a pleno rendimiento.

Aunque la dificultad del juego no es demasiado elevada (lo jugué en modo Difícil y aún así, que tras Persona 3, se me hizo un paseo) es recomendable cambiar entre todos los miembros del grupo durante el combate, para aprovecharnos de sus habilidades (algunos ralentizarán o incluso paralizarán al enemigo, otros nos darán más velocidad o harán que suframos menos daños...) o de sus propiedades elementales.

El sistema de equipo nos propone elegir entre diversas gemas, cada una con sus propiedades en función de dónde sea equipada (arma, armadura o accesorio). Así, por ejemplo, si equipamos un rubí en nuestro arma, haremos que nuestros ataques sean afines al fuego, mientras que si lo equipamos en la armadura, reduciremos el daño de este elemento. Aunque no es tan fundamental como en otros títulos, es preferible aprovecharse de las debilidades elementales del enemigo para facilitar el combate.

En cuanto al sistema de habilidades, todos los personajes dispondrán de un árbol con tres ramas. A medida que avancemos por ellas (el juego no nos obliga a acabar en una para pasar a la siguiente, lo cual limita un poco nuestras variedades estratégicas), iremos desbloqueando recompensas en forma de mejoras de estadísticas, nuevas habilidades... Es un sistema sencillo pero efectivo, en el que se nos otorga cierta libertad para desarrollar a nuestro grupo, si bien no tiene la profundidad de otros títulos de este género.

Y llegamos a la parte que hace a este juego único: Para empezar, disponemos de un apartado artístico sublime. La estética de los personajes es muy desenfadada, muy parecida a los cuentos clásicos de Disney, como comenté al principio. Los personajes están claramente definidos y diferenciados, contando a cada uno una apariencia acorde a su rol y personalidad. Hay muchísimo mimo en los detalles, hasta el punto de que, cuando Aurora es golpeada, su corona se cae al suelo, haciendo un pequeño ruido para que vuelva a recogerla después de recibir el golpe. Rubella, la bufona del grupo, cuando ataca o recibe un golpe, hace sonar los cascabeles por el movimiento de su cabeza. Son cosas sin importancia, pero que te maravillan y, como me dijeron una vez, lo mejor de la vida son los pequeños detalles

¿Cómo podría describir los paisajes de este juego? La única forma de entender mi pasión por este título es jugarlo. Un bosque encantado, una ciudad submarina, una fortaleza oscura... Son escenarios típicos en muchos juegos, pero es la forma de cómo están diseñadas lo que hace que te atrape de verdad. Da la sensación de que mundo de Lemuria tiene vida, gracias a este diseño artístico, aún estando en una vista 2D. Esto es algo que muy pocos juegos han conseguido, como sucedió con el brillante Trine

En cuanto a la Banda Sonora, es una obra maestra, así de simple. No solo acompaña a la perfección, es que, además de la genialidad que es Aurora's Theme, en mi opinión la mejor partitura del juego, hay otras que son pura magia, como Jupiter's Lightning, Bolmus Populi, Metal Gleamed in the Twilight, Hymn of Light... No es demasiado extensa, pero como dice el dicho: "lo bueno, si breve, dos veces bueno".

Es muy difícil explicar algo que es tan subjetivo con palabras, especialmente cuando es lo mejor que tiene el título, por ello os animo nuevamente a jugarlo. El juego es corto (alrededor de 12 horas, 15 si hacemos todos sus extras) y no pide demasiados requisitos si lo jugamos en PC, como hice yo, además de que está disponible para casi todas las plataformas actuales. 

Si habéis llegado aquí y no tenéis ganas de jugarlo, entonces he fracasado escribiendo esta entrada. :(

Bromas aparte, considero que este Child of Light pasará a ser un clásico atemporal cuando hayan pasado unos años, debido a que su apartado artístico (principalmente por ser 2D) no le hace envejecer y sus dos únicos peros son su duración y su baja dificultad. Pero, si lo vemos desde otra perspectiva, y nos introducimos en el universo de Lemuria, ¿quién jugaría un título largo y difícil con 10 años?

Aprovechemos la oportunidad que nos brinda Ubisoft Montreal de deleitarnos con la belleza de los parajes del juego, perdámonos explorando los niveles, parémonos a contemplar cada pequeño detalle, escuchemos su maravillosa banda sonora mientras, ¿por qué no? nos quedamos ensimismados viendo el movimiento del pelo de Aurora, riámonos con las numerosas conversaciones entre los personajes, volvamos a disfrutar de nuestra infancia, aunque sea por poco tiempo.

-Aurora, ¿qué es el amor? 
-Es cuando duele decir adiós.

8 comentarios:

  1. Un juegazo. No hay palabras para describirlo. Me lo regalaron y lo empecé totalmente a ciegas y quedé ciertamente maravillada, a nivel de apartado técnico es una gozada y el sistema de batalla me hizo disfrutar mucho :3
    Creo que ahora mismo está de rebajas en ps store (si no ha acabado ya la oferta xD) a 6-8€ si mal no recuerdo, desde aquí invito a todo el mundo que no lo tenga a hacerse con él, merece la pena.

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  2. Yo lo jugué hará 2-3 meses y la verdad es que me gustó. Como bien comentas es fácil y corto, por lo que no llego a considerarlo una obra maestra, pero oye, me entretuvo el tiempo que estuve con él XD Además, es fácil verlo con rebajas del 50% (o incluso más) con frecuencia tanto en steam como en PS Store, así que no hay excusa ;)

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  3. Concuerdo con lo que dice Memele: no lo consideraría obra maestra, pero caso casi a la perfección con todo lo que sale en tu entrada ^^. Es más como esas pequeñas obras de arte que tienen su identidad propia, llegan a los sentimientos y son como un bocadito delicioso o un bombón dulcísimo (me pongo poeta xD) y por eso mismo se recuerdan. No quiere competir con otras experiencias "mayores" y por eso destaca. En lo que sí concuerdo es que, con el tiempo, es de esperar que esto se convierta en un juego de culto.

    Añado que me encantó cuando lo jugué, en su día. Me parecía raro que, un juego que toma tantos argumentos de otros y los fusiona, tuviera esa capacidad de mantener una identidad tan clara (sistema de batalla similar a Grandia, plataformeo estilo partes 2D de los Mario y Luigi -jugué el de 3DS por el mismo tiempo más o menos y las similitudes eran bastante obvias-, etc.), especialmente por la narrativa que contiene (no creo que haya muchos juegos en verso) y por su apartado artístico (el motor que Ubi se sacó de la manga y con el que ya ha hecho los dos últimos Rayman, este Child of Light y Valiant Hearts es una maravilla 2D).

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  4. Lo tengo muy pendiente este juego así que seguiré la recomendación de Astara, por ejemplo este finde empezaré con el Dragon Age Inquisition, M2Hero en su pasado artículo me convenció para probarlo y aprovechando que lo puedo conseguir bastante baratito lo voy a pillar :)

    Me recuerda este Child of Light al Odin Sphere y teniendo en cuenta lo que me flipó y las horas que le eché al OS (los 5€ mejor invertidos de mi vida xD) este CoL tiene pinta de molarme también, os recomiendo mucho el OS a quien no lo haya jugado, es una pequeña maravilla

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  5. Sólo lo he podido probar unas pocas horas porque no tira demasiado bien en mi chusta de portátil pero me da la sensación que Child of Light peca de lo mismo que Kingdom Hearts: un envoltorio bonito para convencer que dentro tiene un gameplay mediocre. Vale, el sistema de combate es "original" pero por otra parte es muy poco profundo. También lo de los textos en verso me parece demasiado pretencioso, más sabiendo que el juego es un producto de consumo masivo (por mucho que vaya de indie) que se va a traducir a un montón de idiomas desde el primer momento y por tanto la rima está hecha únicamente para destacar y no aporta prácticamente nada.

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    1. P.D. Se me olvidaba, la canción del menú del FF IX es The place I´ll return to someday, no Melodies of Life (que es el tema principal). Simplemente como apunte, no es por quisquilloso, pero es que FFIX es uno de mis juegos preferidos y esa canción en el título me parece una más de sus genialidades.

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    2. Tienes razón, también es mi título favorito pero se me ha ido la olla ahí, la que comentaba era el tema que canta Garnet, es lo que tiene escribir tirando de memoria en vez de repasar por si acaso xD

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  6. Es uno de los que tenìa pendientes para la vita,y hace dos dìas lo encontrè nuevo por 5 euros.
    Me parece un gran juego,y efectivamente,no hace falta que tenga giros argumentales que nos dejen con la boca abierta. Muchos no los tienen ni los necesitan,como es el caso de Child of Light.

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