martes, 20 de mayo de 2014

[Experiencias Roleras] Marcus Delorean nos escribe sobre Mystic Quest (GB)


La GameBoy, que cumplió sus buenos 25 años el 21 de abril, (25 años, y aún juego. Cuando hay calidad...) es, para mí, la mejor consola con el mejor catálogo de juegos jamás habido. Sí, es una opinión totalmente subjetiva basada en la época en la que salió, con los enormes ratos de diversión que me aportó y lo que me ayudó en circunstancias personales (sí, los juegos pueden ayudar, igual que los libros o las películas)... Pero eso será contado en otra ocasión.

Y cómo no, la consola también nos otorgó RPGs magníficos. Algunos incluso llegaron a occidente. Otros, he podido jugarlos gracias a la magia de la emulación, bien por no haberlos podido comprar en su momento, bien por ser inencontrables, bien gracias a traducciones de fans... El juego que me ocupa entra dentro de esa primera categoría. Estuve dudando entre varios (uno de ellos no salió de Japón), pero éste tiene un lugar especial en mi corazón: Me refiero al Mystic Quest (1991-1993).

Más cambios de nombre, imposible. Y el remake para Game Boy Advance también se llama de otra forma...

Mystic Quest (llamado Seiken Densetsu en Japón y Final Fantasy Adventure en Norteamérica), es un ARPG de una época en la que Square no era Square-Enix, cuando se preocupaba de hacer buenos juegos.

Aventura, drama, romance, varios compañeros que van y vienen (y con los que empatizas en los breves momentos de los que dispones), todo, en este gran cartucho (cartucho...hermosa palabra de una hermosa época). Antes se aprovechaba mucho mejor el más que escaso espacio del que disponían para contarnos una buena historia.

Corría el año 1993, o 94. Estaba de día comercial con mi familia y, como siempre, me escaqueé a la sección de videojuegos, tras pasar por libros y películas (¡VHS! Qué tiempos...¿Qué me apuesto a que acabo soltando una lágrima antes de terminar el artículo, a este paso?). Me gustaba ver las caratulas, leer el resumen del juego... Incluso de aquellos de los que ni siquiera tenía la consola.

Algunos (ahora lo están todos) ni estaban expuestos en una vitrina, eran un juguete más. Allí lo vi. No sé por qué, pero inmediatamente supe que tenía que tenerlo. No había oído ni leído nada de él, no sabía nada, y sin embargo, supe aún sin saberlo que iba a cautivarme.

Mi madre se ofreció a comprarme un juego y yo estaba en duda entre él, Mystic Quest, y Spider-Man and the X-Men in Arcade's Revenge (sí, lo sé...no debería haber dudado). Tanto dudaba que cuando mi abuela dijo que me pagaba el otro, me hizo el niño más feliz del mundo. Total, mi madre me regaló el Spíderman, y mi abuela, el Mystic Quest. Nunca se lo agradeceré lo bastante.

Llegamos a casa, probé el Spider-Man and the X-Men in Arcade's Revenge, que aunque en su momento me entretuvo, reconozco que era bastante malo y dejé el Mystic Quest para el día siguiente. Cojo la GameBoy. Meto el cartucho. Enchufo el cargador universal a la red. Y... Todo comienza. Desde la música de la pantalla introductoria, ese momento. ya se me quedará grabado muy adentro.

No han pasado ni treinta segundos de juego y ya estamos luchando por nuestra vida.

Hagamos una breve comparación: Comienzo Final Fantasy XIII de esta generación de consolas VS. Mystic Quest de GameBoy. Para enterarte de todo lo que pasa en el primero, tienes que pasar muchísimo tiempo leyendo el glosario y, cuando has terminado, ya ni recuerdas lo primero que leíste.

En Mystic Quest, nada más empezar, ya estás partiéndote la cara con un bicho. Y, en menos de 5 minutos, sabes de qué va el tema y ya se ha muerto alguien a quien coges cariño en dos líneas de diálogo. Y digo que sabes de qué va, pero no: Sabes lo justo, luego todo se irá complicando.

No diré mucho sobre el argumento para no ser aguafiestas pero, básicamente, el Imperio Glaive es muy malo y su Dark Lord (que no es realmente el jefe final del juego, ejem) pretende apoderarse del mundo. Para ello, necesita controlar el Árbol de Maná. Sin embargo, si quiere conseguirlo necesita a una chica... Chica de la que acabaremos siendo su protector, claro. Eso sí, no durante todo el juego.

Veréis, según se avanza, vamos cambiando de compañeros en nuestra aventura, no son controlables ni pueden morir (nosotros sí, claro) y tienen ciertas habilidades que podemos activar cuando queramos: La chica nos cura, otro nos restaura PM, otro cura estados alterados... Vamos que sirven de "magia de apoyo", principalmente.

También es muy completo en lo que podemos equipar, para ser, no lo olvidemos, un juego de GameBoy, la clásica, no la Color. Podemos hacernos con varias armas (Mazas, con las que también podemos romper paredes, Cadenas que emplearemos para cruzar algunas zonas, Espadas, Hachas que cortan árboles...), armaduras, cascos, escudos... Además, disponemos de una barra de Will, vamos, de Voluntad, que cuando está llena nos permite hacer un ataque especial. Por ejemplo, la cadena se hace más larga, haremos un ataque giratorio o una embestida con la espada...

Armas comunes que se convierten en herramientas útiles para avanzar. Es hasta raro de ver hoy en día.

Y magia. Ocho clases distintas: Cure, Heal, Lightning, Sleep, Mute, Fire, Ice, y Nuke, que suelta un zambombazo nuclear, o algo.

¡Pero si hay hasta chocobos! De hecho... ¡Hay hasta chocobos robots!¡Chocobots!¡¡Y pueden andar por el agua con sus patitas motorizadas!! No es que consigas invocaciones por llegar a una isla misteriosa e inexplorada, pero útil lo es un rato.

Y la historia... Bueno, la historia. Hay auténticos momentos lacrimógenos: Gente que se sacrifica, hermanas perdidas y, aunque parezca raro... ¡La gente muere! Pero muere de verdad, nada de reapariciones, regreso de la muerte, clones, simulacros dotados de vida... No. Mueren. Y a veces sacrificándose por el bien de la misión, la amistad y el honor. Fue una de las cosas que más me gustó y sorprendió (y en más de un caso, me fastidió pero bien) del juego. Hay traiciones. Hay engaños. Hay vampiros. Medusas. Hombres lobo. De todo.

Jugadlo. Y si ya lo habéis hecho, rejugadlo. Es un juego que ha resistido el paso del tiempo.
Hubo un remake para la Gameboy Advance, si no me falla la memoria (Nota de Adell: Sword of Mana, 2003-04, con muchos cambios en el sistema del juego), pero sigo prefiriendo éste.

Usamos la cadena... ¡Y chocobo al canto!

Tiene el honor de ser el primer y, que yo recuerde al menos, único cartucho que me hizo llamar al servicio de ayuda para juegos del Club Nintendo. Sí, hubo un tiempo en el que el acceso a estos asuntos no era tan fácil como buscar una guía o pedir ayuda en un foro. Hubo un tiempo en el que internet no existía. Y éramos más felices. Ah, los viejos tiempos...

Llamé por algo que fue un quebradero de cabeza para muchos. Visto ahora, no parece tan complicado, pero creedme: Lo fue para más de un jugador. En un momento del juego, tenías que encontrar un colmillo de bestia, entregárselo a un habitante y éste te daba una pista para encontrar tu siguiente destino: La cueva de Medusa. Recuerdo la pista perfectamente: “Palm trees,,,and eight. Got it?” Traducción: “Palmeras...y 8. ¿Lo pillas?”

Bien, pues ya estaba claro: llegabas a un oasis con forma de ocho y tenías que trazar un ocho entre dos palmeras. De alguna extraña manera, algo tan simple, no lo era tanto y muchos no caíamos. Sobre todo, porque en algunas revistas daban la solución mal o incompleta. No era dibujar un ocho en la arena, era hacerlo entre las palmeras. Y a veces, según dónde se empezara ese 8, el juego lo reconocía o no.

Esta parte podía dejarte atrapado hasta el fin de los tiempos.

Por si no he sido suficientemente claro: es un juego magnífico, al que merece la pena jugar (y pasarse, claro) al menos una vez. Ha resistido el paso del tiempo, lo que es decir mucho. Y nos retrotrae a una época en la que, sí, había muchos juegos muy cutres, pero también juegazos que se ganaron un lugar en nuestros corazones.

Un último apunte: Se supone que en el interior de la caja, venía un manual de 80 páginas, tal y como anunciaban en la carátula. Pues o me timaron, o era publicidad engañosa, porque en el mío, manual, ninguno. Lo que sí venía era un mapa desplegable del mundo del juego y todo lo que se podía conseguir apuntado por detrás.

Gracias, Square. Gracias, Mystic Quest y gracias por la oportunidad de escribir en el blog, Adell. :)

Era completo, no lo voy a negar.

Muchas gracias a Marcus por habernos sumergido en el recuerdo con este clásico de Game Boy (Que normalmente pasa muy desapercibida porque no recibió demasiados RPGs) y, nada, que espero verte de nuevo por aquí más adelante. ;)

Recuerda que tú también puedes escribir tus propios comentarios sobre algún RPG que te guste (o no), te haya marcado o, simplemente, hayas jugado últimamente poniéndote en contacto con nosotros en:


9 comentarios:

  1. Jugué, y terminé, el Sword of Mana, y me gustó mucho, pero no tenía idea de que era un remake. Voy a buscar este Mystic Quest, me ha picado la curiosidad.

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  2. Yo lo conocía con el nombre americano, Final Fantasy Adventure, pero nunca lo he jugado, siempre ha sido uno de esos títulos de "quizá lo pruebe alguna vez" xD Supongo que no será demasiado largo, quizá me anime a probarlo :)

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  3. Yo también jugué y me terminé Sword of Mana hace tiempo, pensaba que era un remake de algún juego de la saga Mana anterior... que cosas.
    Me ha encantado como compraste el juego, el amor a primera vista :P, es curioso como es el ser humano, mi inmersión en los RPG empezó con la compra de un juego porque resulta que tenía la caja más grande (Illusion of time)

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  4. Probe este juego y no me intereso nada. Ahora lo.veo con otros ojos muy distintos. La verdad, me recuerda mucho a Oracle of Ages no.se por que xD

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  5. Cierto, era el Sword of Mana. Hace tanto que lo jugué, que no estaba seguro de si era un remake, y preferí no mirarlo :P
    No era el Link's Awakening XD pero sigue siendo un buen juego. Sobre todo, porque no aburría y te enganchaba. Al menos, conmigo le funcionó :) Creo recordar que en 10 horas, y leveando, podías pasártelo, o quizá menos, pero cundía. Y tiene un final realmente bonito.
    Lo del Oracle me ha recordado que me compré los dos, el Ages y el Seasons, el mismo día que salieron. Me dejé una pasta, pero valió la pena. Y también recuerdo que el dependiente no quería darme la lámina numerada de Link que me correspondía. Qué morro.

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  6. Wao, mi.historia con este juego también ha marcado mi vida. Es el mejor juego rpg que he jugado. lo jugamos todos los de mi barrio, nos lo íbamos pasando de mano cuando alguien se atascaba, y nos trabamos donde tú, en las "palmeras y 8", y al final hasta que no llegó internet y vi una guia no lo superé. El mapa lo olvidé donde mi abuela un fin de.semana y lo tiró. Asi que lo dibujamos en el barrio con tiza para ver posibles salidas y discurrir entre todos. Hace poco me lo descargué al móvil y esto y con él actualmente, pues nunca me lo pasé. Marco mi infancia y la de todo mi barrio. Un juego estilo los zelda de gameboy pero más serio en su estilo

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  7. Jajaja, no veas cómo me identifico con tu historia sobre cómo conociste este juego. En mi caso, lo ví en un videoclub que tenía al lado de casa y en el que también alquilaban videojuegos. No me sonaba de nada, ni el título ni la desarrolladora (Square? Qué nombre más raro xDDD)

    Lo único que había jugado en aquel entonces que se pudiera considerar medio-rpg fue el Gargoyle's Quest, que también me gustó bastante, y aparte conocía a un chaval que era un enamorado de la saga Zelda (un saludo, Jonatan, alias Seikion), así que cuando ví las fotos del juego en la caja del cartucho pensé "ostras, una especie de clon del Zelda pero para gameboy. A alquilarlo!"

    Fué empezar a jugarlo y ya no lo pude dejar. Me enganchó y lo viví de una manera como pocos juegos lo hicieron. Cuando se me pasó el tiempo de alquiler, como aún no me lo había terminado (y por cierto, el cartucho tenía ya una partida grabada justo a la altura del enigma ese de "palmeras y ocho". Supongo que el anterior que lo alquiló se quedó atascado ahí) le rogué al del videoclub para que me lo vendiera, y por suerte accedió. Nada más terminarlo lo volví a comenzar otra vez para pasármelo de nuevo del tirón. Hasta ese punto me moló. Más adelante encontré el cartucho de primera mano en un bazar y me lo compré para poder tenerlo impoluto y nuevo.

    Y así es como conocí a vuestra madre... digooooo, a la compañía Square. A partir de ahí me volví un incondicional y arrambaba con todo JRPG que encontrase de esa compañía, como los SaGa de gameboy, etc.

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  8. Este es el primer juego al que me vicie, ahora lo estoy re—jugando en la retropie. Lo de la palmera me costo la vida, al final traduciendo con un diccionario jaja

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  9. Antes de internet no eramos más felices, eramos más ignorantes.
    Internet es lo mejor que pudo crear la humanidad.

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